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El enigma de Sanxingdui

20 de Abril, 2014, 0:01



¿Qué os parece la imagen con que abro el post? Es una enorme máscara de bronce, de unos tres metros de ancho y otros tantos de alto. ¿No os da un poco de yuyu? ¿Qué representan esos ojos saltones? ¿Y de qué estilo es? ¿Azteca, maya, africana, india...?

La escultura es china -tampoco era difícil de adivinar, estando en el blog en el que estamos- y ella, como muchas otras encontradas en el centro del país hace casi 30 años, forman parte de uno de los grandes misterios arqueológicos de este país asiático, por no decir del mundo entero. Pertenecen a la llamada cultura de Sanxingdui (que viene a significar "colina de las tres estrellas"), una civilización que se desarrolló en el centro de China (lo que hoy es la provincia de Sichuan) hace unos 3.000 o 4.000 años y de la que apenas se sabe nada.

No dejó escritos, ni se habla de ella en los anales de ninguna otra civilización. Sus restos arqueológicos muestran un arte muy original, muy diferente del de sus contemporáneos los Shang (los chinos del río Amarillo, antecesores de la civilización china propiamente dicha) y con unas figuras de ojos penetrantes que causan cierta inquietud (personalmente, me recuerdan a los totems de los indios norteamericanos, y también a alguna película de viajes espaciales de cuyo nombre no quiero acordarme).







Durante siglos, nadie en China supo de la existencia de Sanxingdui, era una civilización completamente enterrada por el tiempo. Sí se ha sabido durante milenios que la misma zona de Sichuan hubo un reino, el de los Shu, que fue conquistado por los Qin, quienes unificaron China hacia el 200 AC. Pero no se sabía mucho de qué había en Sichuan, zona remota y salvaje para los antiguos chinos, antes de los Shu.

Ello empezó a cambiar cuando en 1929 un campesino de Sichuan descubrió por casualidad unas piezas de jade extrañamente decoradas que enseguida llamaron la atención de los arqueólogos. Se hicieron muchas excavaciones en la zona, pero la falta de suerte y la inestabilidad política de China en las décadas siguientes dificultaron la búsqueda y no fue hasta 1986 cuando se hallaron dos tumbas repletas de objetos de la que sería bautizada como cultura de Sanxingdui. Algunos compararon la importancia del hallazgo con la que había tenido, unos años antes, el del famoso Ejército de Terracota.

Los restos de Sanxingdui cambiaron la forma de ver la Historia antigua de China. Por una parte, mostraron que en el Yangtsé, en el centro del país, habían florecido civilizaciones tan avanzadas en el arte y la metalurgia como las más famosas civilizaciones del Amarillo, el supuesto origen de la cultura china. Además, su evolución cultural era totalmente diferente, como prueba el aspecto de las estatuas. Pero ¿de dónde venían? ¿Cómo eran? ¿Que representaban esas figuras de ojos extraños? ¿Cómo desapareció su civilización? Nada de eso se sabe, Sanxingdui sigue siendo un misterio.

Un misterio para los historiadores, y algo casi desconocido para los chinos actuales, que apenas conocen la existencia de Sanxingdui ni apenas la han estudiado en sus libros de texto. Un museo perdido, en la ciudad sichuanesa de Guanghan, muestra las espectaculares obras antes mostradas en un escenario casi de ciencia ficción, pero que casi no visita nadie.





Pese al olvido popular, el enigma arqueológico de Sanxingdui, como no podía ser menos, ha estimulado las mentes más calenturientas, las ávidas de encontrar respuestas, aunque éstas sean poco otodoxas. Por supuesto, hay Ikerjimeneces de la vida que ven en las caras de Sanxingdui indicios de visitas extraterrestres en la antigua China (no creo yo que sea así, pero lo menciono). A algún bloguero español Sanxingdui le ha inspirado relatos con ilustraciones comiqueras. Ah, y se prepara el rodaje de una película que intentará abundar en una de las teorías sobre el origen y el final de la civilización. Un filme que, ojito, podría ser la primera coproducción cinematográfica chino-española de la historia.

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Desorden en la sala

17 de Abril, 2014, 0:01


Es comprensible que con la que está cayendo en Ucrania, o con terribles sucesos como el del avión de Malaysia Airlines (40 días desde su desaparición) o el naufragio del ferry surcoreano, no quede mucho espacio en las páginas internacionales para otros asuntos. A pesar de ello, me ha sorprendido mucho -y me ha parecido un poco deprimente- que se le haya prestado tan poca atención, por no decir ninguna, a algo tan simbólicamente importante como el hecho de que un parlamento nacional haya estado ocupado por estudiantes durante 24 días consecutivos. Ha sido en la isla de Taiwán, donde el Yuan Legislativo (así es como se conoce a lo que en otras latitudes se conoce como el Congreso, la Asamblea, la Dieta o la Duma) estuvo "controlado" por jóvenes, día y noche, desde el 18 de marzo hasta el 10 de abril.


El yuan un día sin sesiones



Marzo, primeros días de ocupación



Abril, últimos días



La ocupación, conocida en Taiwán como el Movimiento Girasol, se organizó en protesta por la extensión de un acuerdo comercial entre China y Taiwán (una suerte de tratado de libre comercio) al sector servicios, y que hasta ahora sólo se aplicaba al comercio de bienes. Algunos taiwaneses piensan que eso perjudicará a la economía de la isla, que como muchas en todo el mundo no acaba de recuperarse de la crisis económica. A mí me cuesta un poco entender que un pacto económico pueda generar tantas pasiones, aunque bien es cierto que sectores independentistas taiwaneses también opinan que el acuerdo significa un paso más en la por ellos temida reunificación entre la isla y China.

La ocupación parlamentaria, primera en la historia de la República de China, estuvo acompañada por manifestaciones multitudinarias en la calle, y un intento de ocupar también la sede del poder Ejecutivo el 24 de marzo, aunque las autoridades dijeron que por ahí no pasaban y desalojaron a los ocupantes del edificio institucional a las 10 horas de que entraran.

Al final, las protestas lograron que el Gobierno de Taiwán y su mayoría parlamentaria se comprometieran a revisar el acuerdo y no votarlo con el procedimiento "express" con el que querían ratificarlo (los opuestos al documento veían especialmente mal la velocidad con la que se estaba haciendo todo). También lograron poner de moda una canción, "Amanecer en la isla", que se ha convertido en el himno oficioso del Movimiento Girasol.





El tratado en discordia se llama Acuerdo Marco de Cooperación Económica (si China lo firmara con otra economía, lo habría denominado Tratado de Libre Comercio, pero no quiere darle esa denominación aquí para que no suene tanto a tratado entre países). Cuando se firmó la parte que afectaba a comercio de bienes, en 2010, también se montó una buena en el Yuan, pero en esta ocasión el cisco no estuvo causado por agentes externos, sino por una pelea que se montó entre los propios integrantes del parlamento.


Parece que estén montando un castell, pero no...


Son sólo 113 legisladores, pero son capaces de dar mucha guerra: el Yuan tiene fama de ser uno de los parlamentos con más peleas en el mundo.

No sólo las relaciones con China son motivo de protesta en el Yuan taiwanés. El año pasado, la oposición ocupó el estrado de la presidencia, también con el fin de bloquear votaciones, en ese caso encaminadas a aprobar la construcción de la cuarta central nuclear de la isla. Aquella protesta terminó a botellazos de agua -no radiactiva- entre pro y antinucleares.







Como veis en las fotos si os fijáis con atención, tanto en 2013 como en la ocupación de las últimas semanas los protagonistas de las protestas, aunque unos fueran políticos y los otros estudiantes, siguieron la misma estrategia: bloquear las puertas de entrada al hemiciclo con las sillas, para evitar que entre la mayoría gobernante para aprobar cosas que no quieren ver aprobadas. En fin, mejor usar el escaño para eso que para dormir o jugar al Apalabrados.

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Y tiro porque me lleva la corriente

12 de Abril, 2014, 0:01


El Gobierno chino siempre ha estado obsesionado por las obras públicas faraónicas (sobre todo en los últimos años, en los que ya puede permitir el vender su ingeniería al extranjero). La presa de las Tres Gargantas, el enorme trasvase de agua Yangtsé-Amarillo, el ferrocarril al Tíbet... Y en este aspecto no nos podemos olvidar de los muchos puentes que China ha construido para sortear sus grandes ríos, aunque en los últimos años también los ha edificado para atravesar bahías y estuarios, unir islas con la China continental, o como pasos elevados de sus autopistas y líneas férreas de alta velocidad.

Creo que no estaría mal dar un pequeño repaso a algunos de los principales puentes construidos en China, así que a continuación he hecho una selección de entre las miriadas que tienen. Unos se han incluido por su enorme tamaño (como veréis, bastantes de ellos baten records) mientras que otros tienen además interés turístico, histórico o paisajístico. Hablemos pues de puentes, que además ahora en España vais a tener el de Semana Santa.


Gran Puente Danyang-Kunshang: Con 164 kilómetros de longitud, es el puente más largo del mundo, y está situado en la provincia oriental china de Jiangsu. Es parte de la línea de alta velocidad Pekín-Shanghái, inaugurada en 2011, así que no cumple la tradicional función de sortear un río o similar masa de agua, sino que más bien está pensado para que el viaje del tren bala esté lo más libre posible de curvas y cambios de rasante. Bueno, en realidad sí que hace de puente convencional en una pequeña parte de su recorrido (nueve kilómetros), ya que en ese tramo atraviesa un lago. El segundo puente más largo del mundo también forma parte de la mísma línea Pekín-Shanghái (el Gran Puente de Tianjin, de 113 kilómetros). Y otros dos más de la red de trenes bala china están en el top ten mundial. Pese a sus enormes longitudes, quizá no son los favoritos de los frikis de la ingeniería, pero no se pueden obviar en esta lista.


Puente de la Bahía de Qingdao (o de Jiaozhou): Esta infraestructura, situada en la ciudad de Qingdao, se vende en muchos lugares como el puente más largo del mundo sobre agua, con 41 kilómetros, pero es un poco de trampa, porque lo que mide eso es un proyecto de comunicaciones que incluye el puente propiamente dicho (de 26 kilómetros) y un túnel subterráneo en la misma bahía pero que pasa por otro lado. En realidad, el puente sobre agua más largo del mundo es el del lago Pontchartrain, en Nueva Orleans (EEUU). Hubo hasta rivalidad entre los dos puentes por ver cuál era incluido en el Guinness, hasta tal punto de que se inventaron dos categorías distintas para que ambos estén en el libro de los records. China tiene enormes puentes sobre bahías y estuarios: de este tipo de estructuras también destacan el de la Bahía de Hangzhou (35 kilómetros, que podría venderse como el mayor puente marítimo del mundo), o el que une Shanghái con su puerto de aguas profundas, el Puente Donghai, de 32 kilómetros. También será digno miembro de esta colección el que actualmente se construye en la bahía del Río Perla y que unirá Hong Kong con Macao y Zhuhai: tendrá 22 kilómetros y se espera inaugurar en 2016. Un dato curioso: China inauguró el mismo día (1 de enero de 2011, 90 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China) tanto el puente de Jiaozhou como la línea férra Shanghái-Pekín a la que pertenecen los enormes puentes del anterior epígrafe.
Puente sobre el río Sidu: Siguiendo con los records, este víaducto para automóviles en la provincia central china de Hubei es el que tiene mayor altura de vano del mundo (es decir, más metros desde la plataforma para cruzarlo hasta el fondo del desnivel que atraviesa, un récord que durante muchos siglos, hasta mediados del XIX, tuvo el español Puente de Ronda). En concreto son 496 metros, el equivalente a un rascacielos de unos 100 pisos. El de Ronda son 98 metros, por comparar. China tiene ocho de los 10 puentes con vano más alto del mundo.

  Puente Sutong: Este puente, que atraviesa el río Yangtsé cerca de su desembocadura, en la provincia de Jiangsu, es el más alto de China y el tercero más alto del mundo (306 metros). Aquí, a diferencia del anterior, no se cuenta el vano, sino los metros que hay desde la base del puente, sus columnas, hasta la plataforma para cruzarlo. En esta categoría el líder mundial es el famoso y espectacular Viaducto de Millau, en Francia. El Sutong además fue hasta 2012 el puente atirantado más largo del mundo (los puentes atirantados son los que usan cables para sostener la estructura), aunque le ha superado en eso un puente que los rusos han construido en Vladivostok, no lejos de aquí.
Puente del Río Zhijinghe: Situado en la región de las Tres Gargantas, es el puente de arco más alto del mundo, con 294 metros de altura. Como veis, hay records para dar y regalar en el mundo de los puentes, y China siempre tiene alguno que otro en los primeros puestos de cada categoría.
 
  Puente de Chaotianmen: Si el anterior es el más alto, este es el puente de arco más largo del mundo, con 552 metros de luz. Atraviesa el río Yangtsé en la ciudad de Chongqing.
Puente de Lupu: El puente de arco más largo del mundo es chino, pero es que el segundo también... Es el Lupu, un popular puente que se encuentra en Shanghái y atraviesa el famoso río local, el Huangpu. Los peatones pueden cruzarlo por arriba, recorriendo el arco entero (como el de Sidney), y la estructura tuvo un papel protagonista  en la Exposición Universal Shanghái 2010, celebrada en las dos orillas del río cercanas al puente. Su nombre no tiene nada que ver con la enfermedad que aprendimos viendo la serie House.

Puente de Xihoumen: Yendo a otro tipo de puentes, los colgantes, nos encontramos con que el segundo puente colgante más largo del mundo también está en China, mide 1,6 kilómetros, y une dos islas en la bahía de Hangzhou. El puente colgante más largo del mundo, para los que estén intrigados, está en Japón.
Puente del Yangtsé en Wuhan: Este puente de 1,6 kilómetros, que crucé andando el año pasado (dos veces, para ir y para volver) fue el primero que China logró construir en el curso medio o bajo de su mayor río, en 1957 (ahora el Yangtsé tiene más de 60 estructuras para cruzarlo). Por eso se le conoce popularmente en el país como el Primer Puente del Yangtsé. El año pasado ocurrió en él algo terrible: una pareja se suicidó tirándose por él, lo cual fue espeluznantemente inmortalizado por la cámara de uno de los muchos turistas que suelen rondar el lugar. 
 

Puente del Yangtsé en Nanjing: Este puente tiene similar valor histórico que el anterior. Terminado en 1968, puede ser considerado el primero construido en el curso bajo del Yangtsé. De 1,5 kilómetros, también lo crucé andando (y también dos veces), hace ahora 10 años, y lo hice junto a una amiga china y su madre mientras me contaban que el abuelo de mi amiga había trabajado en las obras.No me queda más remedio que hablar otra vez de suicidios, ya que este puente tiene el triste récord de ser el lugar del mundo donde más gente se ha quitado la vida en los últimos tiempos.
Puente de Zhongshan: Ya que hemos hablado de puentes sobre el Yangtsé, vamos a citar uno de los muchos que cruzan el otro gran río de China, el Amarillo. Este puente en la ciudad de Lanzhou fue el primero que cruzó permanentemente el gran río del norte de China, aunque fue construido mucho antes que los anteriormente citados, entre 1907 y 1909. Sí, amigos, también lo he cruzado a patita.
 

Puente de Marco Polo: Pekín no tiene grandes ríos que la atraviesen, como las ciudades nombradas hasta ahora, pero sí tiene un puente de gran importancia histórica. Llamado Lugou por los chinos, es conocido con el nombre del mercader veneciano porque éste lo nombró y elogió en su Libro de las Maravillas (aunque la estructura actual es del siglo XVII). Para los chinos es sobre todo conocido porque allí se celebró la primera batalla entre chinos y japoneses en la guerra que libraron entre 1937 y 1945. Se supone que pasa por el río Yongding, pero muchas veces éste está seco del todo.
Puente de Chengyang: Es uno de los mejores ejemplos de puente fengyu ("puente de viento y lluvia"), unas bellas estructuras cubiertas que una minoría étnica china, los dong, construyó durante siglos en numerosos ríos del centro sur de China.
 

Puente de Anji: Situado en la provincia de Hebei, es el puente más antiguo de China aún en pie (fue construido a finales del siglo VI y principios del VII).
Puente de las Hadas: Por si no tuvieran bastante los chinos con tener los mayores puentes artificiales en multitud de categorías, también tienen el mayor puente natural del mundo, hecho por la madre naturaleza esculpiendo en roca. Está en la región de Guangxi y mide unos 120 metros de longitud. Cruza el río Buliu, cerca de la frontera con Vietnam.
 
  Puente de Anping: Hasta la llegada de la moderna ingeniería del cemento y el acero, este bello puente de dos kilómetros, hecho de piedra en el siglo XII, fue el más largo de China. Situado en la ciudad de Quanzhou, es uno de los puentes de piedra más largos del mundo.

Para terminar, me despido con un puente que aún no se ha construido (las obras se supone que empiezan este año) pero que va a dar que hablar... Estará en la ciudad de Changsha, y lo han diseñado unos arquitectos holandeses. Siguiendo con los records, casi lo podríamos definir como el puente más locuelo del mundo.


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Soluciones al concurso
"Nostalgias de juventud"

9 de Abril, 2014, 0:01

Llegó la hora de daros las soluciones al concurso planteado la semana pasada en este bendito blog, que consistía en adivinar de qué celebridad china (o de los alrededores) era la foto mostrada, y que había sido tomada décadas antes de que el fotografiado se hiciera famoso. Muchos de los participantes en el concurso acertaron todas las imágenes, pero por si a alguien le quedan dudas, éstas son las respuestas:


01
Yao Ming
(baloncestista)
02
Jet Li
(actor y luchador)
03
Zhang Yimou
(director de cine)
04
Chow Yun-fat
(actor)
05
Wen Jiabao
(exprimer ministro)
06
Shu Qi
(actriz taiwanesa)
07
Kim Jong-il
(exlíder norcoreano)
08
Zhou Enlai
(exprimer ministro)
09
Mo Yan
(Nobel de literatura)
10
Jackie Chan
(actor)
11
Li Na
(tenista)
12
Chang Kai-shek
(exlíder de China y Taiwán)
13
Mao Zedong
(timonel de pesquero)
14
Faye Wong
(cantante)
15
Gong Li
(actriz)
16
Zhang Ziyi
(actriz)
17
Sun Yat-sen
(fundador de la
República de China)
18
Leslie Cheung
(actor)

19
Jeremy Lin
(baloncestista taiwanés)
20
Xi Jinping
(presidente)
21
Lang Lang
(pianista)
22
Fan Pingbing
(actriz)

23
Hu Jintao
(expresidente)
24
Ang Lee
(director de cine taiwanés)
25
Ai Weiwei
(artista y disidente)
26
Jay Chou
(cantante y actor)
27
Deng Xiaoping
(exlíder chino)
28
Bruce Lee
(actor y luchador)
29
Maggie Cheung
(actriz)
30
Liu Xiang
(saltador de vallas,
pero no de todas)

Al día siguiente de plantear el concurso me di cuenta (qué despiste el mío) que Google tiene la opción de buscar no sólo por palabras, sino también por imágenes, así que el juego era bastante sencillito a nada que supiera uno ese truco.



Pero en fin, al menos ha estado divertido ver a algunas celebridades chinas en sus años mozos, y fomentar un poquito la participación de los lectores.

Una vez más, el ganador salió a las pocas horas de que se publicara el juego, y no es otro que Iván Sánchez, que contestó vía correo electrónico. El pobre seguramente suspendió un examen por culpa de este juego (ocupó horas que debía dedicar al estudio), así que se ha ganado merecidamente la prometida colección de mapas históricos. Iván, nuestra secretaria Janine se pondrá en contacto contigo para tomarte los datos y enviarte el lote de cartas geográficas a tu misma casa, o al menos al buzón que hay en la planta baja de tu edificio.

Iván contestó apenas diez minutos antes de que en la sección de comentarios del blog Yixue también acertara a todos los participantes, así que, para que no haya dudas, adjunto el email del ganador y el comentario del subcampeón para que se vea que el primero participó a las 3:08 hora local de Pekín y el segundo a las 3:19. ¡Más suerte la próxima vez para este último!





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Un olvidado desastre
con 230.000 muertos

6 de Abril, 2014, 1:29


Siendo el país más poblado del mundo y uno de los más grandes, hasta la estadística condenaba a China, desde el principio de los tiempos, a ser uno de los países más golpeados por los desastres naturales. Los peores terremotos de la Historia, las peores inundaciones y las peores hambrunas ocurrieron aquí, algunos de ellos hace no tanto tiempo, en el pasado siglo XX.

Muchos conocen, por ejemplo, el terremoto de Tangshan, el peor del siglo pasado, en el que murieron 240.000 personas, ocurrido en verano de 1976 (pocos días antes de que yo naciera, si se me permite este inútil dato autobiográfico).

Lo que muchos no saben, ni siquiera en China, es que un año antes del archifamoso terremoto de Tangshan ocurrió no muy lejos de allí un desastre que causó casi el mismo número de fallecidos: me refiero al supertifón Nina, que afectó a zonas del norte del país poco acostumbradas a estas tormentas tropicales, derrumbó nada menos que 62 presas, y causó alrededor de 230.000 fallecidos. Sin embargo, muy pocos chinos saben algo de este tema. ¿Por qué?

En 1975 China aún se encontraba en plena Revolución Cultural, y si bien los años más salvajes de este experimento desastroso de Mao ya habían terminado, el país aún se encontraba en momentos de aislamiento internacional, censura total interna y grandes dificultades económicas. Por hacer comparaciones, la situación no debía ser muy diferente a la que hoy en día atraviesa la vecina Corea del Norte.

A esa China llegó, en el mes de agosto, el tifón Nina, uno de los muchos que azotan el país cada verano, y que ya había causado estragos en Taiwán, donde habían muerto una veintena de personas. Sin embargo, el tifón no fue especialmente dañino en la costa china, la zona del país donde estos tifones del océano Pacífico son aún potentes, sino cuando entró en el interior chino, chocó con un frente frío y se convirtió en lluvias torrenciales nunca antes vistas (hubo más de mil tormentas en los primeros días de ese mes, según cuentan).

La provincia central china de Henan, donde los tifones rara vez causan problemas, fue la principal receptora de estas lluvias. En algunas zonas llovió en un día toda el agua que había caído otras veces durante un año entero, más de 1.000 milímetros diarios (cuando en un año normal se pueden recibir en la zona 800 milímetros).

La situación se volvió especialmente complicada en la cuenca del río Huai, una corriente históricamente muy complicada. El Huai, situado entre el Yangtsé y el Amarillo, es un río indomable, que durante siglos se ha desbordado miles de veces, ha cambiado de curso decenas, y es tan intratable que ha habido épocas que ha desembocado en el mar, otras en que ha sido afluente del Amarillo, y otras (como en la actualidad) en el que ha alimentado al Yangtsé. El río tenía tan mala fama que Mao Zedong, en sus primeros años de gobierno, hacia los años 50, ordenó la construcción de decenas de diques para intentar controlar sus a menudo incontrolables aguas y las de sus afluentes.

Estos diques estaban construidos con los pocos medios de la China de aquel entonces: con materiales de mala calidad, poco pensados para durar varias décadas, y edificados sin considerar la posibilidad de que hubiera enormes lluvias como la de 1975, que en una zona como Henan pueden sufrirse sólo una vez cada 2.000 años. Como resultado de ello, el 8 de agosto (esta vez el supuesto día de suerte de la numerología oriental no cumplió su cometido) uno de los principales diques, el de Banqiao (en el pequeño río Ru, afluente del Huai) se rompió causando una gran inundación torrencial que se cobró la vida de unas 100.000 personas, sobre todo en la vecina ciudad de Zhumadian.



Fue un tsunami fluvial que, con olas de hasta 10 metros de altura y velocidades de unos 50 kilómetros por hora, derribó otras 61 presas y cinco millones de casas. Después, en semanas siguientes, otras 130.000 personas fallecerían por enfermedades y hambrunas derivadas de las inundaciones (el desastre causó la muerte de un millón de cabezas de ganado). 


El hecho de que el desastre se produjera en los años de mayor aislamiento de China, y que en parte fuera culpa de la pobre construcción de diques, hizo que la catástrofe de Banqiao fuera casi totalmente silenciada. Hasta 1990 no se reconoció oficialmente su existencia oficial, hasta 2005 no se desclasificó la cifra de fallecidos, y aún hoy apenas se recuerda en los medios, en aniversarios conmemorativos o en libros de Historia. Muchos libros en China ocultan la cifra real de víctimas, "olvidándose un cero" y dejándola en unas 23.000. Un monumento conmemorativo en la zona habla simplemente de "miles de víctimas", sin especificar más.

Muchos otros errores previos al desastre se produjeron, lo que quizá influyó en el "olvido" al que fue condenada la catástrofe. En los días anteriores a la rotura del dique se pidió a las autoridades que abrieran parcialmente la presa para liberar algo la presión del agua, pero se hizo caso omiso, pensando que aguantaría y que esas liberaciones parciales ya causarían inundaciones. Un telegrama que definitivamente daba la orden de abrir la presa se perdió por el camino. Además, las evacuaciones se calcularon mal, pues el área que finalmente se inundó fue mucho mayor de la estimada.

El desastre de Banqiao, al menos, mandó un aviso al Gobierno de China sobre la existencia de cientos de presas y diques en el país que, lejos de proteger a la población de las perennes crecidas de los grandes ríos del territorio, la colocaban en aún mayor peligro. Aún hoy, después de que muchas de estas infraestructuras se hayan reforzado o reconstruido, se calcula que 30.000 de los 84.000 diques y presas construidos entre 1949 y 1999 en China no son seguros. La cifra la he sacado de este interesante artículo, que explica de forma más extensa el desastre de Banqiao y del que he tomado algunos datos para este post.

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Concurso chinochanante:
Nostalgias de juventud

3 de Abril, 2014, 0:01

Venga, ha llegado el momento de organizar otro morrocotudo concurso para los lectores que aún queden a estas horas al otro lado de la pantalla, que espero que sean muchos.

El objetivo de la competición esta vez será adivinar a qué personaje histórico o famoso pertenecen las fotografías de niños, adolescentes y jóvenes que presento a continuación, tomadas muchos años antes de que los fotografiados se hicieran famosos. Bueno, excepto uno de ellos, del que no he encontrado fotos en las que esté muy cambiado con respecto a la actualidad, aunque la imagen presentada es de hace más de 25 años.

Los personajes son chinos o de la órbita cultural china, y también puede haber algún que otro taiwanés o hongkonés. Ah, y se ha colado un vecino asiático, para poner un poco más de dificultad al juego.


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Podéis enviar vuestras respuestas al correo del blog (chinochanoblog@gmail.com) o a los comentarios, que, como suelo hacer cuando hay concurso, van a estar moderado durante unos días para que no os copiéis los unos a los otros. Llegarán y se guardarán, pero no serán publicados hasta pasados unos días.

Como es obvio, el que más respuestas acierte será el ganador. Y como sé que va a haber más de uno que los acierte todos, pues se ha comprobado en concursos anteriores que hay gente muy lista entre los lectores, en caso de empate el premio se lo llevará el que responda antes (tanto en el email como en los comentarios aparece la hora de recepción de la respuesta). NO MANDÉIS RESPUESTAS POR EL GRUPO DE FACEBOOK O AL TWITTER, para no dar ventaja a los competidores...

El premio, ya que de niños hemos hablado, es un Viaje a Disneywold Kabul para dos personas... huy, perdón, me dicen los de la sección comercial que el presupuesto del blog no da para tanto. Pero bueno, no hay problema, porque la opción B (de barata) es mucho mejor: una magnífica colección de mapas antiguos de Pekín.


Perra no incluida en la oferta.


Hale, piénsenlo bien, avisen a la tía abuela ésa que saca parecidos de bebés al instante, y gánense un poco de cultura.

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China en el cine palomitero

30 de Marzo, 2014, 0:01

En el anterior post nombré a Wang Jianlin, el hombre más rico de China, quien además es desde el pasado año el dueño del mayor imperio mundial de salas de cine. No sé si él influye o no en un hecho que quien más quien menos habrá notado al ir a ver los grandes blockbusters del momento: cada vez hay en ellos más escenas que ocurren en China, o los chinos tienen un papel crucial en el argumento. Y no estoy hablando meramente de pelis de artes marciales, o con historias ambientadas en la dinastía Tang de Naranja: no, me refiero a filmes de palomitas y gafas en 3-D, de grandes producciones ultracomerciales, películas de poco guión, mucho FX y sonido THX.

Veamos unos cuántos ejemplos de películas muy taquilleras que se han rendido a esta moda (la lista contiene spoilers a tutiplén, así que saltaos aquéllas que no hayáis visto).


 
2012: En la mayor película de desastres de todos los tiempos (o por lo menos la que presenta un desastre mayor, el fin del mundo) China es, básicamete, el país que salva a la humanidad, el que construye los barcos gigantes en los que los mejores científicos, artistas, políticos y John Cusack se montan para que por lo menos las grandes mentes de nuestra especie -y John Cusack- no perezcan en el cataclismo maya. En la película se alude a que sólo los chinos son capaces de poder construir con rapidez barcos tan enormes en el poco tiempo que hay para ello, de ahí su papel primordial, aunque también influyen hechos geográficos, ya que el Tíbet, meseta a 4.000 metros, es el sitio ideal para la construcción, al ser uno de los últimos lugares del mundo en ser tragado por los océanos. La peli fue un éxito en China, y los chinos aplaudían en los cines hasta con las orejas.


 
Gravity: La película ocurre en el espacio, así que no es que China aparezca en escena alguna, pero lo que sí muestra la película es la estación espacial china Tiangong (que existe en realidad, aunque no está tan avanzada como la de la peli, que ocurre en un futuro próximo). Como en el anterior caso, China juega un papel clave en la salvación del protagonista, en este caso Sandra Bullock, quien desde la Tiangong consigue lanzarse en un módulo que la lleva de vuelta a la Tierra. Para dar un aire chino a la Tiangong, en el interior de ésta se puede ver, aparte de un panel de control con teclas chinas que casi vuelve loco a Sandra, una paleta de ping pong flotando en ausencia de gravity por el interior de la estación. La peli también ha sido un éxito en China, aunque quizá algo menor de lo esperado.



Iron Man 3
: No es exactamente un ejemplo de blockbuster con escenas en China, pero es un peculiar caso que merece ser mencionado aquí. Extraño destino el de esta película, una de las más taquilleras de 2013 y que se vendió el pasado año como la primera coproducción de la Historia entre Hollywood y China (una productora china participó en la financiación). Durante meses se barajó con que habría protagonistas chinos, que la peli tendría un especial sabor oriental, pero todo ello quedó en detalles ridículos. Por ejemplo: en la película el gran enemigo de Iron Man es el Mandarín, famoso villano del hombre-robot también en los tebeos Marvel originales. Pues bien, en la película el Mandarín no es chino, como dictan los cánones, sino una especie de versión caricaturizada de Bin Laden. Uno puede pensar con ello que los guionistas querían con ello agradar al público chino, pero tampoco se acaba de entender entonces por qué en una de las escenas más tremebundas del filme el Mandarín causa un sanguinario atentado en el famoso Teatro Chino de Los Ángeles (que en realidad tampoco es chino, pero quizá es lo más chino que sale en la historia). Pero estas dos cosas son una nadería comparado con la estúpida idea de los productores (imagino que los chinos) de añadir al filme unos minutos que sólo se enseñaban en los cines de China, una versión extendida para el país asiático. Esos minutos son pura basura: no aportan nada, parecen rodados por otro director, cortan totalmente la atmósfera de la historia, y para más inri en ellos hay un "product placement" escandaloso, un doctor chino bebiendo un vaso de leche Yili que parece más propio de teleserie española cutre que de una superproducción de Hollywood. En fin, un timo de la estampita para el público chino, que el año pasado puso a caldo esta peli, aunque también es verdad que fue muy taquillera (de todas las que se nombran en este post, la que más).


 
Karate Kid: Otro caso, como el anterior, de cierta incongruencia, porque este presunto remake de la famosa película del maestro Miyagi, pese a su título, no va en absoluto de kárate, sino de kung fu, el arte marcial por excelencia de China, el lugar donde está ambientada. De hecho, en China, donde la peli original de los ochenta no es tan icónica y no hacía falta explotarla como recuerdo, se evitó ese absurdo detalle, pues aquí el filme se llamó "Gongfu Meng" ("Sueños de Kung Fu"). Pese a todo, a mí el filme me gustó bastante y me pareció una de las mejores visiones de Pekín que se han hecho en Hollywood, como ya conté en el post que escribí después de verla.


 
Misión Imposible 3: En la tercera parte de la saga de espías protagonizada por Tomcrús, su personaje es secuestrado y llevado a un lugar que en un principio él no conoce, y que resulta ser Shanghái, donde participa en una de esas persecuciones locuelas que suelen trufar los filmes de agentes secretos. Tom recorre a la carrera tejados que primero son de rascacielos y luego de casas tradicionales de teja negra. Aunque en la historia todo ello ocurre en Shanghai, en la realidad la parte de los tejados tradicionales se filmó en un pueblo a decenas de kilómetros de Shanghái, llamado Xitang. Ya conté en otro post, después de visitar esa localidad, que los comerciantes y hosteleros de allí siguen explotando, años después, el recuerdo del día en que actuó allí el actor y cienciólogo.




Pacific Rim: Otra película de desastres para la lista, en esta ocasión ambientada casi todo el tiempo en Hong Kong, donde los seres humanos, Santiago Segura incluido, intentan frenar con robots la invasión de aliens igualmente gigantescos (igual de gigantes que los robots, no que Santiago Segura). La película es un claro homenaje a los filmes japoneses de Godzilla, y estoy casi seguro de que a Guillermo del Toro le hubiera encantado filmarla íntegramente en Tokio (la ciudad nipona sale, pero poco), aunque supongo que optó por Hong Kong considerando que tiene más rascacielos que destrozar y está al lado del mar, algo esencial para la historia (los monstruos llegan siempre del océano). En esta película toda la región Asia-Pacífico se ve amenazada por los monstruos alienígenas, por lo que hay robots gigantes de Japón, EEUU, Australia y, cómo no, China (de color rojo comunista), aunque los pilotos de los robots chinos mueren enseguida (lo cual no gustó mucho a parte del público chino, aunque ello no evitó que el filme fuera muy taquillero en el país).



Transformers 2: Película similar a la anterior, porque también aparecen robots gigantes, aunque esta vez luchan entre ellos, no contra aliens, y destrozan la ciudad de Shanghái, que con tantos rascacielos como tiene ya se ve que es cada vez más apetitosa para los filmes apocalípticos. Yo la vi y no me enteré de nada: toda ella fue una orgía de puñetazos metálicos, láseres y nada más, de lo peor que he visto jamás en una sala de cine. El filme fue el más visto en la Historia de los cines de China hasta que en 2009 llegaron Avatar (que sigue teniendo el récord de taquilla en China) y la moda del 3-D.



Looper: Este filme, que como todos los que hablan de viajes en el tiempo conviene verlo acompañado de Stephen Hawking para que te explique las paradojas temporales y si son plausibles o no, está ambientado (en la parte más futura de la historia) en el Shanghái de 2044, al que el protagonista se irá a vivir porque un viajero del futuro se lo aconseja (qué cosas: en España, cuando tienes una visita así, lo único que te dice es que uses su lejía). La idea es que en ese año China es el país más rico y donde mejor se vive, supongo, aunque el guión presenta el lugar como un sitio frío y algo inhumano (como se suele presentar el futuro en casi todos los filmes de ciencia ficción, vamos). Una vez más, el filme tuvo mucha tirada en China.



Her: La última película que pongo en la lista (aunque seguro que a vosotros se os ocurrirán más ejemplos) quizá no sigue la pauta de blockbuster comercial de las anteriores, pero como es de ciencia ficción y ha estado nominada a varios Oscar, creo que no desentona. Además, la acabo de ver en DVD, y es ella la que me ha animado a hacer este post, asi que aquí se queda. La peli, como en el caso anterior, también habla del futuro, pero seguramente un futuro más cercano (quizá de aquí a 10 o 15 años, no se especifica), en una ciudad de rascacielos que no se dice tampoco cuál es, pero está claro que las escenas se grabaron en, oh sorpresa, Shanghái. La película me gusta porque es una metáfora de nuestra actual pasión obsesiva por la tecnología y porque presenta un futuro no tan frío y bladerunneresco como el que suele verse en las pelis de ciencia ficción, aunque sí bastante solitario. Creo que la película no ha llegado aún a los cines chinos, y tampoco sé si lo hará, aunque seguro que aquí gustaría mucho.




Viendo todos estos ejemplos os habréis fijado en una cosa curiosa, y es que China en el cine, a diferencia de lo que pasa en la televisión o en los diarios, nunca o casi nunca se presenta como un enemigo a batir, a diferencia de cuando el gran rival de EEUU era la URSS y Rambo o Stallone en los 80 luchaban contra él. Ha habido hasta un sonado caso de un filme estadounidense, el remake de Red Dawn, en el que a última hora se cambió el argumento para que los chinos no fueran el enemigo, siendo sustituidos por los norcoreanos.

Todo esto, lo que se hace y lo que no se hace con las películas supercomerciales de Hollywood, muestra sin tapujos que las grandes productoras quieren llegar al público chino, que de ser un mercado totalmente ignorado (porque había pocas salas, porque la piratería de DVDs era enorme y porque supongo que antes China no dejaba a muchas productoras americanas rodar en el país) se ha convertido en el segundo más importante tras EEUU, con posibilidad de ser el primero en un futuro no muy lejano. Gracias, sobre todo, al auge de las 3D, unido a la occidentalización de la clase media urbana china, que ya tiene aficiones muy similares a las de un europeo o un americano y el fin de semana igual prefiere ver un filme en pantalla grande con los amigos en lugar de verlo como hacía antes, en la tele de su casa.

También hay que tener en cuenta que China limita mucho la entrada de películas extranjeras a sus cines (creo que sólo permite unas 20 o 30 al año), por lo que ello aumenta la competencia de los filmes de Hollywood por ser admitidas, y quizá por ello muchas de ellas, sobre todo las de gran presupuesto como muchas de las que se han citado arriba, se esfuerzan por añadir algún detallito o guiño chino en el argumento para intentar pasar la competidísima eliminatoria.

Y otro factor a tener en cuenta, viendo algunos de los ejemplos de la lista, es la gran atracción que dos de las ciudades con más rascacielos del mundo, Hong Kong y Shanghái, pueden ejercer para pelis de ciencia ficción o de desastres. Porque en definitiva, destruir Nueva York en las pelis mola, pero los villanos también quieren recorrer mundo.

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Xibanya Lou

27 de Marzo, 2014, 0:01


Mucho revuelo ha levantado en Madrid (o eso parece desde aquí, desde China) la compra del Edificio España, todo entero él, por parte del millonario chino Wang Jianlin. Y comprendo este revuelo, porque los ingredientes de la fábula son muy atractivos: el hecho de que Wang sea el hombre más rico de China, que el edificio comprado sea tan emblemático de Madrid y tenga un nombre tan simbólico, que llegue en un momento tan especial para Madrid (deprimida por los fracasos de los JJOO y de Eurovegas, aunque ya sé que muchos no están nada deprimidos)... Todo niquelado y medido para que en los bares de la Villa y Corte más de uno grite eso tan clásico de "¡estos chinos, nos van a invadir!"...

No diré que mi relación con el Edificio España sea intensa, porque creo que muy pocos pueden decir eso (el edificio, hemos corroborado estos días en las crónicas de prensa, lleva casi una década prácticamente vacío y sin uso), pero sí puedo afirmar que la única vez que entré a él, hace unos 13 años, fue por motivos relacionados con China. ¿La razón? Por aquel entonces, verano de 2001, en el Edificio España estaba la Oficina de Turismo de China. Yo acababa de saber que iba a irme a Pekín a trabajar, así que fui a esa oficina para recoger algo de información, algún mapa o lo que buenamente pudieran dame, en una época en la que todavía no lo mirábamos todo en internet. Ello me permitió entrar en un edificio que conocí por primera vez de pequeño, en los 80, cuando en el colegio de Huesca nos tocó hacer un mural sobre edificios de la Edad Contemporánea en España y yo pegué ése mismo en la cartulina, creo que robado de una colección de postales que tenían mis hermanas. Se me quedó desde entonces la silueta y los colores tan peculiares del edificio, y cuando fui a vivir a Madrid años después, en 1994, lo reconocí al instante.

Recuerdo poco de aquella visita al interior del edificio, porque duró apenas unos minutos... En la planta baja y los pasillos, el lugar me pareció elegante y a la vez polvoriento, contenía un ambiente como de película de espías de los años 40 que sólo volví a respirar cuando años después fui a Shanghái y entré en el Peace Hotel del Bund, y más tarde, en Nueva York, cuando subí al Rockefeller Center (no en vano he leído estos días que el arquitecto que lo diseñó se inspiró bastante en el rascacielos neoyorquino). Respecto a la oficina china de turismo, en realidad no me atendieron demasiado en ella y se limitaron a indicarme un mostrador con folletos de las distintas provincias chinas para sugerirme a continuación que tomara todos aquellos que quisiera. No aprendí mucho de China en el Edificio España, pero al menos en esos folletos, que llevé a Pekín y rodaron por mis distintos domicilios pequineses varios años, leí por primera vez los nombres de provincias chinas como Hubei, Hunan, Hebei... También descubrí lo mal que salían algunas traducciones del chino al español, y eso que aún no habían inventado Google Translator.

Al lado del Edificio España, en su tocaya Plaza España, también hice la pasada década varias visitas relacionadas con China, éstas ya después de mi primer viaje a Pekín, cuando volvía a Madrid de vacaciones. En este caso, porque en los sótanos de la plaza, unos sótanos casi secretos, se encontraba un supermercado chino, el más chino de la ciudad (pensado sobre todo para inmigrantes de ese país) por el que a veces me gustaba pasar, como para no perder del todo de vista a Pekín durante mi mes español. Compré allí un par de diccionarios chino-españoles bastante buenos, los únicos que entonces encontré en toda la ciudad, aunque ahora me imagino que habrá otros sitios donde encontrarlos, dado que el chino es el idioma del futuro y todas esas monsergas. Ah, y cuando fui a España con novia china, la llevaba a ese super para que comprara algo que le permitiera quitarse un poco la morriña de dejar su país durante largas semanas.

Pero en fin, volvamos a la compra inmobiliaria, que estoy desvariando como si fuera nonagenario... Esta compra es una pequeña ironía del destino: Madrid no consiguió los Juegos Olímpicos porque el COI prefirió Asia (Tokio). Tampoco logró Eurovegas porque Sands prefirió también Asia (Singapur, Corea, Japón, lugares donde el gigante de los casinos ha decidido centrar su estrategia de inversiones). Ante estos plantones, es como si Madrid hubiera decidido que, si no puedes vencerles, mejor unirte a ellos, a la Asia emergente... Está claro que esto es una gran simplificación de mal literato (los JJOO eran sobre todo objetivo del Ayuntamiento, Eurovegas de la Comunidad, y el edificio lo ha vendido el Banco de Santander) pero sí parece haber cierta melodía en todo ello. Una música que dice: no nos hemos querido enterar de que Asia ahora es la que lo peta, la hemos desdeñado durante años, hemos sufrido por ello desdén, y ahora toca repensarlo todo un poco.

El comprador del edificio, Wang Jianlin, es un señor curioso. Soldado del ejército en los 70 y 80, como su padre, él nunca soñó con ser magnate, la pasión familiar era la disciplina castrense, pero lo tuvo que ser porque no le quedó más remedio: en los 80 el Gobierno chino empezó a recortar efectivos en el ejército, él fue uno de los enviados a la reserva, y ante esta tesitura se reconvirtió a los negocios, posiblemente ayudado por las fuertes influencias políticas y empresariales que el ejército tenía entonces y sigue teniendo ahora. En los 90, Wang medró en el Dalian del que era alcalde Bo Xilai, el reciente ángel caído del régimen comunista... Ya sabéis lo que es la hoguera de las vanidades, cuando un amigo cae en ella hay que mirar para otro lado. Por otro lado, Wang fue dueño en aquel entonces del Dalian Wanda, el mejor equipo chino de fútbol de los años 90 (lo cual tampoco es mucho decir) y equipo igualmente caído en desgracia desde hace unos años por haber sido epicentro de un feo escándalo de compras de partidos durante temporadas enteras. Nadie dice que Wang Jianlin tenga que ver en estas cosas, sólo lo comento por curioso, a ver si luego no me va a dejar entrar en lo que monte en el Edificio España...

Ahora parece que el millonario está más interesado en el cine que en el deporte: el pasado año inauguró en Qingdao unos grandes estudios de cine con una gran fiesta a la que acudieron desde Nicole Kidman hasta Leonardo Di Caprio, John Travolta o Ewan MacGregor (dicen que nunca alguien en China consiguió traer al país tantas estrellas de Hollywood). A ver si consigue similares fuegos artificiales en Madrid, porque bueno, traer miles de monjas con guitarra a la capital de España tiene su aquel friki, pero molan más las alfombras rojas.

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Cuando senderismo
no era ir al monte

24 de Marzo, 2014, 0:01









Estos días ha visitado Pekín el escritor peruano Santiago Roncagliolo, que en España alguno conocerá sobre todo porque desde hace unos meses es columnista en El País Semanal, al lado de veteranas plumas como el venerable gruñón Javier Marías o la ultraconcienciada Rosa Montero. Yo soy un ávido lector de la revista, pero leo números muy atrasados, así que todavía no me han tocado aquéllos en los que escribe Roncagliolo.

El autor peruano ha escrito de muchos temas (una de sus novelas está ambientada en Japón, por ejemplo), pero en dos de sus obras más conocidas está muy presente el movimiento maoísta Sendero Luminoso, que aterrorizó Perú en los años 80 y principios de los 90. Estos libros son la novela "Abril Rojo", Premio Alfaguara 2007 (ambientada en el año 2000 pero que muestra las secuelas del senderismo en Ayacucho, la ciudad donde este movimiento fue más potente) y el ensayo "La Cuarta Espada", sobre el líder histórico del grupo armado, el profesor de Filosofía Abimael Guzmán.

La visita de Roncagliolo, con el que tuve ocasión de charlar, me animó a informarme algo más sobre Sendero Luminoso, un grupo que cuando yo era pequeño sonaba mucho en las noticias españolas pero que tampoco seguíamos con demasiada atención en nuestro país (al menos yo, que era un infante). En realidad, en España nos sonaba un poco como a chiste... Un grupo armado con un nombre como de proverbio chino, y que se autoproclamaba maoísta ¡a decenas de miles de kilómetros de China! Quizá por la poca seriedad con la que nos lo tomábamos, el grupo Un Pingüino en mi Ascensor le dedicó una canción de título mortadeliano, El sendero luminoso me persigue sin reposo.

Pero mientras en España nos tomábamos el asunto a la ligera, para los peruanos el asunto era cualquier cosa menos ligero: si los españoles solemos recordar con dolor los más de mil muertos de ETA, en Perú los senderistas asesinaron a cerca de 40.000 personas, causando especiales estragos en el campo. Sendero Luminoso, que controló grandes áreas rurales andinas, llegó a masacrar aldeas completas. A las víctimas de los senderistas hay que sumar unas 30.000 de la "guerra sucia" del Gobierno peruano de aquel entonces contra el terrorismo: en realidad fue una guerra civil, en la que murieron muchos inocentes.


Atentado de Calle Tarata, Lima, en 1992 (25 muertos),
uno de los peores ataques senderistas.



Sendero Luminoso es casi una excepción única en el mundo: hubo organizaciones maoístas en muchos países en los años 60 y 70, pero muy pocas tuvieron importancia real, y menos aún fueron las que iniciaron una lucha armada (que yo recuerde eso sólo ha pasado en Perú, en Nepal y la India, pero estos dos últimos países al menos son vecinos de China). Por este carácter excepcional y por su relación con China, tema central del blog, es un asunto que me intriga, y por ello me apetece hoy dar un breve repaso a los lazos entre el senderismo y el mundo chino. Para ello, respondamos a tres preguntas:



1-¿Por qué era maoísta, y no comunista? La URSS fue el país más activo en internacionalizar la revolución en la Guerra Fría, pero China, tras romper lazos con Moscú, también lo intentó, aunque fuera de una forma más humilde, sobre todo invitando a estudiantes y simpatizantes a Pekín para conocer los avances de China bajo el timón del Gran Timonel. Según parece, Abimael Guzmán (más conocido entre los senderistas como el Camarada Gonzalo) fue uno de esos latinoamericanos que, hambrientos de revolución y desengañados del comunismo soviético, viajaron a China en los años 60, y le fascinó el radicalismo de la Revolución Cultural, cuya estética puede verse en algunos carteles senderistas de ayer y hoy:

 
 

Además, reflexionaba esta semana Roncagliolo en Pekín, el campo de China y el de Perú se debían parecer bastante, y pudieron ser similares caldos de cultivo para revoluciones que, a diferencia de la soviética, no nacieron en las fábricas, sino en las tierras de labranza: aldeas atrasadas, paupérrimas, olvidadas por la ciudad. Por otro lado, los cerros andinos, pelados y agrestes, eran poco indicados para el modelo de revolución que más triunfaba entonces en Latinoamérica, el cubano-soviético de luchas en la selva, el del Che Guevara (al que no le fue nada bien luchando en otro país de cerros pelados como es Bolivia). El Camarada Gonzalo impuso uno más bien dedicado a tomar pueblos, no a emboscar ejércitos.


2-¿Veía bien China a Sendero Luminoso? Pues no, nada bien, aunque sería mejor decir que Sendero Luminoso no veía nada bien a China, a la China de los ochenta. Roncagliolo recuerda en sus escritos que la primera vez que oyó hablar de Sendero Luminoso, en una de las primeras acciones públicas de la organización, fue cuando en 1980 los senderistas se dedicaron a ahorcar perros en Lima a los que colgaban carteles en los que se leía "Deng Xiaoping hijo de perra".


Para los senderistas, Deng, el líder de China en los 80, era un traidor que había asesinado el espíritu del maoísmo y de la Revolución Cultural (Mao y Deng fueron grandes enemigos, aunque nunca lo dijeran abiertamente y siga sin decirse). Sendero Luminoso llegó incluso a poner una bomba a las puertas de la Embajada de China en Lima, en octubre de 1989. Quizá por todo ello Abril Rojo, el libro de Santiago Roncagliolo sobre el postsenderismo, no ha tenido problemas para traducirse al mandarín y publicarse en China, donde, según el escritor, los lectores chinos lo leen sin darse por aludidos, como si fuera una novela policiaca más.


3-¿Por qué se llamaba Sendero Luminoso, viene de una traducción del chino? Yo siempre pensé que el nombre del grupo terrorista -que, pensándolo fríamente, es un nombre bonito, aunque detrás de él no hubiera belleza alguna- era una frase tomada de algún discurso de Mao, o de algún proverbio oriental... pero no, resulta que el nombre proviene de una frase escrita en el primer tercio del siglo XX por José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Comunista Peruano en 1928. En la portada de una revista de su organización escribió esto:

"El marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución".

En la época de Mariátegui el Partido Comunista de China también estaba recién fundado, y Mao no era aún su claro líder, así que parece que no hay ninguna relación entre el nombre del movimiento y el Gran Timonel, ni siquiera con China.


En fin, el senderismo hoy en día es Historia (aunque ha habido en este siglo también alguna acción aislada de supuestos herederos de la ideología). O mejor, el senderismo hoy en día ha cambiado de significado y ahora es un hobby practicado por gente de todas las edades, especialmente los amantes de la montaña. Por cierto, y perdón por el off-topic, pero en mi tierra hay un programa de televisión sobre senderismo que se llama igual que este blog. No se preocupen, el Camarada Gonzalo no tiene nada que ver con él.

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Durián Durián

20 de Marzo, 2014, 0:01

Estos días en los que Malasia aparece tanto en las noticias (debido a la angustiosa y enigmática desaparición del vuelo de Malaysian Airlines) creo que es un buen momento para hacer una pequeña referencia bloguera a una tienda que hay al lado de mi oficina, y que tiende, a su modesta manera, un puente comercial, y espero que también de amistad, entre China y Malasia. Se trata de esta pequeña tienda llamada "Enganchado al Durián".




La tienda está en el mismo lugar donde funcionó durante unos años una peluquería de ésas en las que las luces de dentro son todas rojas y donde jamás nadie se cortó el pelo, pero ésa es otra historia.

Primera pregunta que se harán muchos: ¿qué carallo es un durián? Pues un durián es una fruta tropical muy común en el sureste asiático. En una adivinanza sería marrón por fuera y amarilla por dentro. Su contenido es abundante, carnoso y muy dulce. Su tamaño es el de un melón, pero su dura piel está recubierta de pinchos tan afilados que es bastante complicado tomar una de estas frutas en la mano (se suele tansportar en cestas, o atada con una cuerdecilla). Si te cae un durián al pie, ten por seguro que te tocará ir a urgencias.





La tienda de al lado de mi curro, según el letrero de la puerta, importa los durianes que vende de Malasia, aunque ése no sea el único país del sureste asiático donde se cultivan y venden. (Malasia en chino se escribe 马来西亚, "malaixiya", o traduciendo sin necesidad de hacerlo, "el caballo que viene de Asia Occidental").


Estos días de angustia tanto en Malasia como en China, a modo de modesto homenaje a los malasios que tan denodadamente están coordinando las labores de búsqueda del avión (entre las críticas de sabelotodos que creen que encontrarlo es fácil) estoy pasando todos los días por esa tienda para comprar algo y, a mi rara manera, mostrar con ello mi afecto a los malasios (a los que me encantaría llamar malayos, pero por lo visto no es lo correcto).

La verdad es que el durián que venden, ya pelado y empaquetado en bandejas, es bastante caro, cosas de los artículos importados, así que cuando voy adquiero otros productos algo más baratos que también venden allí, siempre con el durian como ingrediente: yogures, pasteles, helados, galletas...





El sabor del durián es -al menos para mi gusto- espectacular, va bien con cualquier cosa dulce y nada más paladearlo te sientes transportado al trópico asiático. Sin embargo, a mucha gente le parece que el durián tiene un olor apestoso. A mí no me parece que sea para tanto, más bien me trae buenos recuerdos de los animados mercados del sureste asiático, pero a mucha gente le repele hasta tal punto que en no pocos lugares de Asia Oriental, especialmente en la pulcra Singapur (como nos enseñó Paco Vázquez en uno de sus posts recientes) está prohibido llevar durianes a ciertos lugares, sobre todo sitios cerrados (taxis, centros comerciales, hoteles, el metro...). Muchas aerolíneas no lo admiten en los vuelos.

     

   
     

Lo amas o lo odias, el durián no admite medias tintas, pero yo, en todo caso, me cuento entre sus más acérrimos partidarios, así que estos días, antes de ir al trabajo, me pasaré diariamente por la tienda "Enganchado al Durián". En solidaridad con Malasia, y con mi estómago.

ACTUALIZACIÓN (23/3/2014): En la sección de comentarios Álvaro recuerda con muy buen tino que si bien en Singapur el durián está bastante mal visto en la calle, irónicamente, el teatro principal de la ciudad tiene forma de durián gigante.

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