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Jaimas vitamínicas

29 de Abril, 2015, 0:01

Nunca fui muy de comer fruta, pero desde hace unos meses me he propuesto cambiar esa mala costumbre comiendo mucha, sobre todo por la noche. Estaba un poco harto de digestiones pesadas después de cenar y he sustituido cena de plato por unas piezas de fruta. A veces demasiadas, como si quisiera recuperar ansiosamente el tiempo sin frutas perdido.

Abastecerse de fruta en China no es ningún problema. La puedes encontrar, como en España, en supermercados, mercados y fruterías, pero hay otro establecimiento ligeramente diferente a esos tres que creo que es exclusivamente chino: los fruteros de tu bloque de viviendas, de tu "xiaoqu", que suelen estar como acampados en la entrada de tu casa. El de mi bloque, para que veáis un ejemplo, es así, parece una jaima saharaui:

Por detrás...


...y por delante.



Esta frutería está abierta durante muchísimas horas, desde el amanecer hasta la medianoche o más, si hace falta. Al cerrar, se despliegan los toldos por completo, y la jaima cobra aún más aspecto de jaima. Es probable que el matrimonio de fruteros que la regenta duerma en su interior, entre piñas, naranjas y peras, al menos en los meses más cálidos. Otra opción que tienen es la de dormir en la furgoneta que tienen al lado, que también usan para ir a buscar más género. Así que ya veis, no sólo tenemos en el bloque a gente viviendo en el sótano, como contaba la semana pasada, sino también a acampados en plena calle.

Este tipo de fruterías-tenderete son muy comunes en ciudades como Pekín, y es muy frecuente que haya una en cada zona residencial, sobre todo si ésta es grande y ello les asegura tener mucha clientela. Los fruteros suelen ser gente humilde de las afueras de la ciudad, o emigrantes de otras provincias. La fruta puede venir de muchos lugares de China, aunque tengo entendido que en los alrededores de Pekín hay una enorme extensión de invernaderos que no tiene nada que envidiar a Almería, así que es posible que mucha venga de ellos.

Estas fruterías vecinales están últimamente viéndose amenazadas por cierta moda que ha llegado a Pekín de fruterías pijillas, que suelen ofrecer una mayor oferta de frutas tropicales y lo tienen todo mejor presentado. En mi barrio, por ejemplo, se abrió hace cosa de un año ésta, situada a apenas 50 metros de la frutería-tenderete:



Que os parecerá a simple vista una frutería normal y corriente, pero al lado de las fruterías-jaima es mucho más sofisticada. El otro día, por ejemplo, ofreció unos pequeños melones con forma de buda que se acabaron en pocas horas:


Yo cedí a la tentación (no soy fiel a una sola frutería, a veces visito la popular y otras la pija). Me tocó un buda que sabía a pepino cosa mala, y mientras me lo comía me entraba cierto acongoje, porque no sé si está bien comerse a un buda.


La competencia entre las fruterías populares y las pijas está aumentando con el paso de los meses. Las primeras intentan ofrecer también frutas tropicales y exóticas (durianes, mangostinos, rambutanes y cosas así) pero las segundas contraatacan alargando sus horarios: antes cerraban a las 7 o las 8, como hacen otros establecimientos en China, pero útimamente los fruteros pijos a las 10 de la noche aún estaban abiertos. ¿Habrá guerra entre fruteros? Seguiremos informando.

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Mis vecinos del sótano

22 de Abril, 2015, 0:01




Hace unos días el diario El Mundo publicó un artículo sobre los chinos que viven bajo tierra, es decir, en los sótanos de muchas de las zonas residenciales en ciudades como Pekín. La situación es bien cierta: en casi todas las casas en las que he vivido he tenido vecinos así, habitando pequeñas habitaciones sin ventanas.

La casa en la que vivo desde hace poco más de dos años, sin embargo, es posiblemente el sitio donde más vecinos subterráneos de éstos he tenido. Vivo en un bloque enorme, de 12 portales iguales pegados unos a otros, y en el sótano estos portales están todos unidos por un mismo y largo pasillo que recorre tres pisos, en los que viven cientos de personas. Muchas veces me he pasado por allí para ver cómo viven, sobre todo cuando paseo a mi perra.

A raíz de la publicación del artículo de El Mundo, mi familia me pidió por Whatsapp si les podía mandar imágenes de mis vecinos subterráneos, y así me animé a algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer: un vídeo caserillo del sótano, para mostrarlo aquí.



Como habréis podido comprobar, el vídeo me salió muy borroso, así que decidí hacer otro minutos después, aunque el segundo me salió un poco oscuro y tuve que salir un poco por patas al ser sorprendido por una vecina, así que ninguno de los dos es mejor que el otro. En todo caso, os muestro a continuación el segundo, y entre ambos os podréis hacer una idea, aunque sea vaga, del lugar donde viven mis vecinos del sótano (piso -1 en el primer vídeo, piso -3 en el segundo).



Los que viven en estas condiciones no son vagabundos, sino gente de bajos ingresos, muchos de ellos inmigrantes de otras zonas del país: camareros, estudiantes universitarios, albañiles, parejas jóvenes con sus primeros trabajos... En mi bloque, por ejemplo, hay bastantes cocineros del restaurante Dadong, que está cerca de mi casa y es uno de los más pijos de la ciudad. Sé que son de allí porque en sus trajes de faena, que suelen llevar puestos a menudo, sale el logotipo del restaurante.

Estos vecinos bajo tierra son para los de mi bloque unos vecinos más, aunque generan un pequeño problema del que yo me quejo mucho para mis adentros, aunque poco arreglo tiene: el reparto de los ascensores. Al vivir tanta gente en los pisos subterráneos, el piso bajo, el que da acceso a la calle, es como si fuera un piso intermedio, y a veces llegar a él supone una pequeña pelea por llamar el ascensor entre los que vivimos sobre la superficie y bajo ella. Muchas veces llego tarde a trabajar o a otros sitios por culpa de esto, pero qué les vas a decir.

Hace años se escucharon en Pekín noticias de que iban a prohibir este tipo de vivienda por poco insalubres. Es posible que en los Juegos Olímpicos de 2008 mucha de esta gente fuera desahuciada, pero fue sólo temporalmente, y ya vuelven a ser muchos los que viven así.

A veces he hablado con otros españoles de este tipo de viviendas y, fíjate tú qué curioso, siempre se ha acabado desatando un acaloradísimo debate sobre ellas. Ello se debe a que yo a este tipo de vivienda, aunque dé toda la pena que queráis, le veo ciertas ventajas con respecto a la forma de vivir más habitual entre las comunidades pobres de otros países, que son los suburbios, los poblados chabolistas, los guetos en general.

Yo, por supuesto, desearía que no existiera la pobreza y que nadie tuviera que vivir en condiciones infrahumanas, es más que obvio. Pero si sólo tuviera oportunidad para elegir entre estas dos posibilidades, me quedo con la de los habitáculos subterráneos. De esta forma, las ciudades chinas no están tan exageradamente divididas en barrios ricos y pobres como las de otros países: aunque sí hay zonas residenciales para gente con dinero, tanto clase media como baja viven juntas. No hay lugares de las ciudades, como pasa por ejemplo en países de América, donde no se puede entrar porque sean más peligrosos que el resto. La gente pobre de ciudades como Pekín es vecina de gente no tan pobre, lo que le puede abrir la puerta a oportunidades de trabajo mejores. Y suele tener mejor acceso a los transportes públicos que alguien que vive en un alejado suburbio olvidado de Manila o Río de Janeiro, por poner dos ejemplos.

La gente que no está de acuerdo conmigo me dice -o más bien me grita, porque por lo que he visto causo bastante polémica- que pareciera que quiero dejar a la gente pobre bajo tierra, para que no se vean. Pues no sé, yo creo que los tengo más visibles, y más en mente, si están en el sótano que de vez en cuando visito, y no en un barrio de las afueras que nunca voy a ver... Pero bueno, estoy abierto a otras opiniones, que, como siempre, podéis dejar en los comentarios.

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Los chinos van de compras

16 de Abril, 2015, 0:01

Ayer, por motivos de trabajo, asistí a un curioso acontecimiento. Se trataba en principio de una misteriosa rueda de prensa de una empresa china que yo no conocía, pero que al final me enteré de que fabrica esos vehículos de dos ruedas que conocemos con el nombre de segways (Segway, en realidad, es la firma estadounidense que los inventó, pero su nombre se ha generalizado hasta para los productos de las marcas rivales, como pasa con el Nescafé).


En la rueda de prensa me imaginaba que la firma anunciaría algún producto tecnológico nuevo, dado que apareció el presidente de la empresa china en plan Steve Jobs, vestido de sport y caminando por la tarima del escenario con aspecto enigmático. Sin embargo, el directivo empezó a hablar largo y tendido, y entre alabanzas, de Segway, la marca rival, lo cual empezó a ser muy raro (es como si Steve Jobs en una de sus famosas presentaciones hubiera empezado a alabar a Microsoft). Llegado cierto momento, el presi de la empresa china (que se llama Ninebot) dio la gran sorpresa: habían comprado a Segway.


"Ninebot ha adquirido Segway", se lee en la pared de detrás,
que estaba tapada con una cortina hasta que el ejecutivo reveló su secreto.


La compra, que nadie había anticipado, es un ejemplo de las muchas adquisiciones que las empresas chinas están empezando a hacer por el mundo, aprovechando que China ha acumulado mucho capital en estos últimos años y que en Occidente muchas marcas, incluso algunas de gran fama, han pasado apuros debido a la crisis de las narices. Los chinos en la mayoría de los casos han comprado estas marcas, o sus divisiones más famosas, para conservar su nombre y aprovechar el prestigio que tienen fuera del país, en muchas ocasiones mayor que el de la firma china compradora.

Veamos algunos ejemplos de famosas marcas que, aunque en muchos casos no nos hayamos dado ni cuenta, ya son chinas, bien porque una firma del país las haya comprado, o bien porque sea accionista mayoritaria:


  Segway: Como acabo de mencionar, la firma de vehículos eléctricos acaba de ser comprada por Ninebot, a un precio que de momento no ha sido hecho público. La compra es especialmente llamativa si se tiene en cuenta que hace apenas medio año Segway había acusado a Ninebot y otras firmas chinas de copiar sus productos. La marca china cortó la controversia por lo sano: "¿Me acusas de copión? Pues te compro, y así se acabarán las acusaciones".

Pirelli: Hace apenas un par de meses se anunciaba que la célebre marca italiana de neumáticos había sido comprada por la marca ChemChina al precio de 7.100 millones de euros. Queda ahora por saber si ello afectará -esperemos que no- al producto más famoso de la firma transalpina, sus calendarios. Italia, un país especialmente castigado por la crisis y que para los chinos ha sido de toda la vida sinónimo de lujo y calidad, ha sido uno de los lugares donde las marcas chinas han ido de compras con mayor asiduidad en los últimos años.


IBM: La marca china de ordenadores Lenovo compró en 2005 la división de computadoras personales de IBM, en la que fue posiblemente la primera gran adquisición de una marca del país asiático en el exterior. Los ordenadores de IBM fueron lo más de lo más en los años 80 y parte de los 90, pero en la entrada del nuevo siglo ya estaban de capa caída ante el empuje de firmas como Apple, Toshiba o Hewlett Packard. La compra no significa que todo IBM sea chino (el resto de divisiones de la firma estadounidense se desligaron de la sección de PCs), pero los ordenadores Lenovo ahora pueden usar también las famosas siglas de "International Business Machines".

  MG Rover: La histórica marca de automóviles británica fue comprada también por los chinos, aunque el relato de la operación es algo complicado. En el año 2005, la empresa -que ya entonces era parte de la alemana BMW- se vio en apuros económicos y acabó siendo comprada por una empresa de automóviles china, Nanjing Automobile Group. Dos años después, la propia firma china sería comprada por otra marca de coches del gigante asiático, SAIC (una de las más grandes del país). Sin embargo, BMW se quedó con los derechos de usar el nombre "Rover", por lo que los vehículos fabricados por SAIC con la tecnología adquirida a la firma británica pasaron a denominarse "Roewe" y a tener un logotipo que, sin ser como el original, recordaba un poco a éste. Curiosamente, BMW acabó años después vendiendo la marca "Rover" a Ford y ésta después se la colocó a la india Tata, así que ahora casi se puede decir que hay "rovers" chinos e indios. El mundo del motor es un poco locuelo...

  Campofrío: La marca de embutidos española, famosa en los últimos años por sus sensibleros anuncios, está controlada por una firma china, aunque parezca mentira. Ello se debe a que la principal accionista de Campofrío era una firma estadounidense, Smithfield Foods, y esta empresa norteamericana fue a su vez comprada en 2013 por una rival china, Shuanghui Foods, por 5.500 millones de euros. Creo que no ha afectado al sabor de sus chorizos, pero ya sabéis, parte de vuestros bocatas beneficia a una firma del Extremo Oriente.


Motorola: La empresa estadounidense de móviles fue probablemente una de las primeras multinacionales de la tecnología que abrió una fábrica en China: lo hizo en Tianjin en 1992, cuando sólo tenía móvil nuestro vecino más rico y encima era un armatoste que pesaba más que el propio vecino rico. Ironías del destino: el pasado año, Lenovo (sí, la misma que compró los ordenadores de IBM) adquirió la división de móviles de Motorola, en una operación muy parecida a la que inauguraba esta lista: productos muy famosos antaño pero ya no tanto, la marca estadounidense se deshace de una parte de su marca pero mantiene el resto, etc.

  Osborne: ¿Cómo? ¿La marca más españolísima de todas, la del toro que simboliza nuestras carreteras, es china? Bueno, no, pero creo que os llamará la atención saber que la quinta parte de esta firma tan castiza es ya propiedad de una empresa china llamada Fosun. De todos modos, Osborne fue fundada, allá por el siglo XVIII, por un británico llamado Thomas Osborne, así que no nos pongamos nacionalistas. Aunque ahora nos parezca una palabra de lo más española, y más conociendo a Bertín, en realidad Osborne es un apellido de origen británico, que han usado hasta ministros de aquel país.

  Sunseeker: Esta marca originalmente británica quizá no os suene tanto como las anteriores, pero debéis saber que es una de las firmas más famosas de yates de lujo, y que son los barcos de esta firma los que siempre usa James Bond en sus películas cuando tiene que perseguir o escapar sobre el agua. Sunseeker fue comprada en 2013 por Dalian Wanda Group, muy famosa en España porque en nuestro país también ha comprado el madrileño Edificio España y no contento con ello se ha hecho con un 20 por ciento de las acciones del Atlético de Madrid.


Waldorf Astoria: Más que una marca es un hotel, un lujoso hotel de Nueva York que a todos nos suena a películas glamourosas de los años 40 y 50... pues bien, el Grupo Hilton se lo vendió el año pasado a la aseguradora china Anbang, una perfecta desconocida, por casi 2.000 millones de dólares, el precio más alto jamás pagado por un establecimiento hotelero en la historia. Otros hoteles con ese mismo nombre en otras ciudades del mundo, sin embargo, siguen siendo de Hilton (incluidos uno que hay en Pekín y otro en Shanghái).


Volvo: Los chinos deben tener los mismos gustos que yo en materia de automóviles (téngase en cuenta que yo no conduzco ni sé mucho de autos), porque desde pequeño me han gustado mucho los Rover y los Volvo, y en ambos casos empresas chinas han acabado siendo sus dueñas, de una forma u de otra. En el caso de la famosa marca sueca de automoción, fue vendida en 2008 por Ford, su entonces empresa matriz, a la marca china Geely, por 1.800 millones de dólares (ya me perdonaréis que en este artículo ponga algunas cifras en dólares y otras en euros, pero bueno, tenemos la ventaja de que en los últimos tiempos el valor de una y otra moneda se está acercando bastante).

  Peugeot: Seguimos con marcas de coches, aunque una vez más, como parece que ocurre siempre en el sector automotriz, el asunto es más complicado de lo que parece a simple vista. No se puede decir en realidad que Peugeot sea china, pero casi se puede afirmar que es "franco-china". En 2014, debido a problemas financieros de la marca, que ya estaba cerrando algunas de sus fábricas en Francia, su socia en China, Dongfeng Motor (con la que Peugeot tiene factorías en el país asiático) le ofreció ayuda económica a cambio de presencia en el accionariado. En consecuencia, ahora Peugeot y Dongfeng son socias no sólo en China, sino en todo el mundo, y en la mesa de accionistas ambas tienen el mismo porcentaje de votos (mismo que tiene el Gobierno de Francia, tercer gran socio).


El Pireo: No sé si canta un poco en la lista, pero bueno, es el principal puerto de Grecia, y por ello una empresa en el mundo de transporte... La naviera china COSCO controla buena parte de su tráfico de mercancías desde el año 2009. Es el principal ejemplo de entrada de China en la economía griega "aprovechando" la crisis que tanto se ha cebado en el país heleno.


Energías de Portugal: Ya que comentábamos de Grecia, pongamos un ejemplo de Portugal, otro país donde la crisis ha sido especialmente cruel... Energías de Portugal (EDP) seguramente no os sonará mucho, pero es el equivalente de nuestos vecinos a Endesa o Iberdrola. En 2011, la empresa china Tres Gargantas (la de la célebre presa) adquirió la participación del Gobierno portugués en EDP por 2.700 millones de euros. Otra eléctrica lusa, REN, también tiene como accionista mayoritario a una firma china, State Grid (la que da la energía a mi casa).

AMC: Esta empresa estadounidense de entretenimiento os sonará sobre todo como productora de grandes series televisivas como Mad Men o Breaking Bad. En EEUU, además, era la mayor operadora de salas de cine, hasta que fue comprada por Dalian Wanda (la de los yates de Bond, el Atlético y el edificio España), lo que convirtió de un plumazo a la firma china en la mayor distribuidora de cine del mundo.




Ésos son algunos de los ejemplos más conocidos, aunque seguro que me dejo alguno, y que en los meses y años venideros vendrán más. ¿Veremos algún día un club de la liga, un canal de telebasura o una marca de castañuelas controlados totalmente por empresas chinas? Todo se andará.

ACTUALIZACIÓN (la semana siguiente): Pocos días después de que escribiera este artículo se ha anunciado que Fosun (los de Osborne) han comprado también un 20 por ciento del Cirque du Soleil, y que otro grupo chino ha comprado junto a un consorcio holandés la firma gestora del gas de Madrid... No creo que vaya a informar puntualmente de todas las compras de los chinos por el mundo, pero como éstas han sido hace poco, las comento.

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A Hong Kong sin avión

9 de Abril, 2015, 0:01

Estoy de viaje por Hong Kong, seis meses después de mi anterior visita. Si en octubre vine por trabajo, para conocer un poco mejor la Revolución de los Paraguas, esta vez he venido de vacaciones.

En esta ocasión he decidido ir en tren bala, con lo que he usado la que dicen es la mayor línea de alta velocidad ferroviaria del mundo, entre Pekín y Shenzhen, la ciudad china más cercana a Hong Kong. El trayecto dura unas nueve horas. Con los trenes normales se tardan más de 24 (la primera vez que fui a Hong Kong, allá por 2003, viajé de esa manera, y en 2008 repetí).





El paisaje desde el tren fue bastante feo en el norte de China, pero en el sur, pasado ya el Yangtsé, mejoró mucho, con montañas, arrozales y pueblecitos... La provincia de Hunan, al norte de Cantón, se está convirtiendo en una de mis favoritas de este país.


(Perdón por lo borroso de la foto, pero ya se sabe, el tren bala va muy rápido).



En el viaje, como suele pasar en periplos tan largos, me tocaron compañeros de vagón bastante curiosos. A mi lado, por ejemplo, se sentó un señor que se pasó todo el viaje haciendo el siguiente ejercicio: iba a la zona del vagón donde hay grifos de agua hirviendo para el té, llenaba un termo, volvía al asiento, se bebía el agua poco a poco a ruidosos sorbos, y una vez acabado el termo, volvía a repetir la misma operación, una y otra vez hasta que llegó a su destino. Se debió de beber 20 litros él solito.

Otra compañera de viaje interesante fue una señora que iba con su niña, de unos dos o tres años, y se pasó todo el viaje, los 2.500 kilómetros, jugando y hablando con ella. Una madre siempre quiere a su hija, eso está claro, pero lo de esa señora me pareció exagerado: no paró ni un momento de hacerle carantoñas, hablarle, darle paseos por los vagones, alimentarle... Gracias a esa abnegada atención, por cierto, la niña estuvo tranquilísima. Les tuve que hacer una foto, porque me pareció la madre del siglo, quizá del milenio.



Una vez llegado a Shenzhen, ni siquiera tuve que salir a la calle: en la misma estación de tren hice transbordo al metro, y con él llegué a la "frontera" que hay entre China y Hong Kong (no debería entrecomillarla, porque te piden pasaporte en el lado chino y en el hongkonés, es como salir del país). Pese a esos trámites policiales, cruzar de Shenzhen a Hong Kong da la sensación de estar únicamente cambiando de línea de metro, el paso de un lugar a otro es un pasillo como el que se podría encontrar en cualquier suburbano:

 

Como sabéis, en las fronteras suele haber carteles avisando a los turistas de que no se les ocurra intentar entrar o salir con drogas, o armas, o cosas así... Sin embargo, en la frontera chino-hongkonesa la gran preocupación de los aduaneros es la leche en polvo para bebés, algo que debe ser único en el mundo. Los avisos amenazan con hasta dos años de prisión para aquella persona que intente introducir en China excesivas cantidades de leche comprada en Hong Kong. Esto es lo primero que se encuentra una persona que cruza a Hong Kong desde China por tierra:



Esta curiosa situación se debe a que los chinos no confían demasiado en la calidad de la leche en polvo que se vende en su país, debido a varios escándalos alimentarios. Muchos chinos aprovechan sus viajes al extranjero (o a Hong Kong, que en la práctica es un mercado extranjero) para comprar leche para bebés. O incluso hay madres que van cada cierto tiempo exprofeso a Hong Kong a comprar comida para su bebé.

Pese a las advertencias y amenazas de la aduana (que también se pueden ver en la entrada a Macao, como pude comprobar un par de días después) lo cierto es que la leche en polvo para bebés es en Hong Kong un producto estrella que muchas tiendas promocionan para los turistas chinos. Vi tiendas de souvenirs que tenían leche en polvo en su escaparate, y en las farmacias hay enormes montañas de latas de esta leche en su entrada. Por contra, en muchos supermercados esta leche está colocada detrás del mostrador de las cajeras, para limitar un poco el acceso de los compradores a ella, como se suele hacer en otros lugares con las botellas de alcohol. Es increíble lo que la demanda china puede cambiar el comercio en una ciudad tan grande como Hong Kong.


Una vez dentro de Hong Kong, he quedado con parte de mi familia, que ha venido por aquí unos días más que yo, y hemos visitado Macao, la isla Lamma y algún sitio más... El fin de semana pasado fue demoledor, porque coincidieron las vacaciones de Semana Santa de los hongkoneses con las del Día de Barrer las Tumbas de los chinos. En consecuencia, había demasiada gente por todas partes, en un lugar que ya de por sí está densamente poblado. Gente, y palos de selfie: muchos palos de selfie, demasiados palos de selfie.


Pese a todo, han sido unos días muy agradables. Sin demasiado estrés por ver cosas, porque ya he estado varias veces en Hong Kong, más bien el objetivo ha sido pasar unos días en familia. Termino el post con unas fotos de estos días, tanto de la excolonia británica como de Macao.


(La Colina del León, al fondo, fue uno de los símbolos
de la Revolución de los Paraguas).




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Viaje con nosotros a mil y un lugar Redux

31 de Marzo, 2015, 0:01


Le prometí hace unos días a una lectora del blog llamada Ángeles que haría un post con consejos para quien quiera viajar por China, y aunque con cierto retraso voy a cumplir la promesa. Este post es en realidad una actualización de otro que escribí hace casi ocho años, del que algunas cosas aún valen (de hecho, algunas de ellas las voy a cortapegar al final) pero otras se han quedado un poco obsoletas y requieren adaptarse a nuevos tiempos y situaciones.

Algo que continúa siendo tan válido entonces como ahora es el hecho de que China es un país que vale la pena conocer y visitar, si se tiene oportunidad. Es un país con gran variedad de climas y paisajes, con ciudades espectaculares, pueblos preciosos, comida deliciosa y gente muy interesante, además de ser aún lo suficientemente exótico para nosotros los occidentales como para que nos resulte un sitio curioso y fascinante.

Por otro lado, es un país un poquito -sólo un poquito- más complicado de visitar que otros más habituales para el turista occidental. Sus grandes distancias y el problema del idioma son quizá los principales obstáculos a superar, pero tampoco imposibilitan el viaje. Eso sí, ir a China un poco preparados sobre lo que nos vamos a encontrar es recomendable, por lo que os apunto a continuación algunos consejos previos a la excursión:

VISAS

China sigue pidiendo a la mayoría de los ciudadanos de otros países un visado para entrar a su territorio. El visado de turista en general es fácil de sacar en las embajadas, consulados o agencias de viajes de los países de origen. Un poco más complicado, creo, es sacarse un visado que inventó hace pocos años el Gobierno chino para los extranjeros que viajan con la intención de visitar a familiares residentes en China. Este visado es un poco más farragoso, porque requiere carta de invitación del extranjero residente en China, por lo que os recomiendo que, tengáis o no amigos o parientes en China, pidáis el visado puramente turístico, es más sencillo de hacer.

Desde hace un par de años muchas ciudades chinas permiten entrada sin visa a extranjeros de determinados países (España incluido) si están en su territorio menos de 72 horas (tres días). Esto suele ser aprovechado por viajeros que hacen escalas en Pekín o Shanghái, normalmente gente que viene de países cercanos (Corea del Sur, Japón...) pero os lo comento por si a alguno os tocara también hacer un alto en China de camino a otro sitio.

COSTES

Desde 2007, el año en el que escribí el post que estoy actualizando ahora, el coste en China ha subido mucho, aunque bueno, ¿qué país es más barato ahora que antes? China ya no es la ganga que era entonces en muchos aspectos (la atracción que supusieron los JJOO de Pekín perjudicó mucho a los precios de la capital china, por ejemplo).

De todos modos, lo que más ha encarecido viajar a China no es la inflación, que no es muy alta, sino la progresiva revaluación del yuan respecto al dólar y al euro. En 2007 con un euro te daban más de 10 yuanes, y ahora te van a dar 7, es decir, que para alguien de Europa viajar a China le va a parecer como un 30 por ciento más caro que entonces, cuando el euro estaba fortísimo (en compensación, a los que vivimos en China y cobramos en yuanes cada vez nos parece más barato Europa, aunque bueno, todavía no nos parece una ganga).

Pese a todo ello, creo que China sigue siendo relativamente barata en gastos típicos que tiene el turista, como el alojamiento, la comida en restaurantes, los regalos o el transporte. No está tirado de precio, pero tampoco son precios abusivos. Salvo que uno coma sólo en restaurantes de estilo europeo, se aloje en hoteles de cuatro estrellas o compre en tiendas de antigüedades para guiris, ahí hasta le puede parecer todo más caro que en su país...

ALOJAMIENTO

El alojamiento en China ha mejorado mucho en los últimos años, no sólo en calidad sino en variedad. Antes sólo había dos opciones: u hotel elegante y caro, o hotelucho barato pero de mala muerte. En los últimos años han aflorado muchísimas cadenas de hoteles low cost que ofrecen un término medio entre una cosa y otra, habitaciones decentes y limpias sin grandes lujos. Cadenas como 7 Days Inn, Haiting y marcas similares. En general, China tiene una oferta hotelera enorme, es uno de los lugares del mundo donde, en mi humilde opinión, es más fácil encontrar alojamiento. De hecho, por vivir aquí he adquirido la manía de no reservar cuando viajo, lo cual en China no me suele ir mal, pero en algún otro país me ha llevado por la calle de la amargura.

Gracias a webs de búsqueda de hoteles como Kayak o TripAdvisor, podéis evitar mi error y mirar sitios por adelantado.

MOVERSE POR EL INTERIOR DE CHINA

Uno de los mayores cambios que ha experimentado el turismo por China lo ha producido el rápido desarrollo de los trenes de alta velocidad. La red de "Aves" chinos, que se sigue expandiendo y acabará llegando a todo el territorio, ya permite, por ejemplo, viajar de Pekín a Shanghái en cuatro o cinco horas. Como ocurre en España, son un poco caros, pero sus precios muchas veces son similares a los de los billetes de avión, y muchos chinos se han rendido a su comodidad. Su mayor pega, quizá, es que a veces las estaciones de alta velocidad están en las afueras de las ciudades, mientras que las de trenes convencionales suelen ser céntricas.

Siguen existiendo, por tanto, los trenes de toda la vida, que en China suelen viajar de noche. Yo hace años que no los uso, pero en mis primeros años fueron mi segundo hogar. Tienen tres tipos de vagones: de cama blanda, de cama dura, y de asiento. Si haces un viaje nocturno, intenta coger los de cama, porque en los de asiento acabarás bastante baldado.

Para los trenes lentos es a veces difícil comprar billete, porque siguen siendo los más demandados, ya que su precio puede ser hasta la mitad que el de los trenes bala. En vacaciones nacionales, como el Año Nuevo chino o el Día Nacional (1 de octubre), es prácticamente imposible montarse en ellos. Los trenes de alta velocidad, aunque también suelen ir llenos incluso en días entre semana, no suelen presentar problemas de disponibilidad de billetes, pues por ejemplo entre Pekín y Shanghái hay como uno cada hora. Lo peor que le puede pasar a uno es que quiera un billete para salir, por ejemplo, a las 11 de la mañana y acabe teniendo que salir en el del mediodía.

Se pueden comprar billetes de tren en muchos puntos de venta de las ciudades chinas, no hace falta ir a las estaciones. Hace años sólo se podían comprar billetes de ida, pero hace tiempo que se pueden adquirir de ida y vuelta, o incluso de vuelta solo. En esos tiempos antiguos, además, sólo era posible comprar billetes con cuatro días de antelación, pero ahora es posible mucho antes (creo que hasta 60 días, pero no estoy del todo seguro).

Sobre los aviones no me explayo tanto, porque su funcionamiento es similar al de cualquier otro país del mundo... En China hay compañías low cost, pero aún no están muy desarrolladas, y en general la gente vuela con convencionales, que suelen tener aviones bastante decentes. Algunas webs chinas de venta de billetes de avión son una pesadilla porque no permiten comprar con visa o hay que ir a buscar el billete a oficinas que están en el quinto pimiento, no entiendo aún cómo no se arruinan negocios tan ineptos. Para los que vuelen por el centro de China, les diré que suele ser una zona de frecuentes turbulencias gordas, que no se asusten.

Para trayectos dentro de una misma provincia, recomiendo los autobuses, que suelen ser bastante puntuales, pese a su manía de hacer 44 paradas para ir dejando a sus viajeros en donde cada uno de ellos quiera apearse. Las estaciones de autobús chinas son algo sucias pero están bien organizadas, con distintas puertas de salida como si fueran aeropuertos.

QUÉ LLEVAR EN EL ZURRÓN


Aparte de lo que uno llevaría a cualquier país del mundo, recomiendo siempre una cosa: tapones para los oídos, de esos de espuma o silicona que te dejan completamente sordo al ponértelos. Los chinos a veces son inmunes al ruido, por lo que te puede tocar un hotel situado en una calle demasiado animada, o un vagón de tren cama donde roncan absolutamente todos los viajeros, o un motel donde tus compañeros de pasillo se despiertan a las 5 de la mañana y no tienen ningún reparo en que el resto del establecimiento lo sepa.

Hace años, era casi obligatorio llevar una buena guía de viajes como la Lonely Planet o la Rough Guide, pero yo he de confesar que llevo mucho tiempo usando la web Wikitravel, elaborada de forma similar a la Wikipedia, con aportaciones de internautas. La puedes consultar con el móvil en cualquier momento (ya no hay que ir con un tomo de la Lonely constantemente en la mano), y te ofrece información concisa y bastante buena sobre los sitios que vas visitando. Algunos sitios un poco remotos aún no tienen entrada en esa web, pero bueno, son minoría, y puedes ser tú el primero en comenzar a escribirlos, qué diablos.

Los enchufes en China son planos, como los de EEUU, así que es recomendable traer un adaptador de enchufe redondo a plano, aunque también se pueden comprar aquí por cuatro perras. En todo caso, muchos enchufes en hoteles y lugares turísticos están hechos de tal forma que en ellos se pueden enchufar también los "españoles".

En esta década del smartphone en la que vivimos, yo ya no sabría viajar sin un aparato que me sirve de guía de viajes, mapa GPS, búsqueda de vuelos y trenes... Intenta asegurarte de que al llegar a China puedas seguir usando tu querido teléfono tactil -si tienes de eso- liberando el móvil, trucándolo o cómo sea... Yo no entiendo mucho de eso porque en China, gracias al cielo, los móviles están liberados de fábrica, así que el mío ya ha tenido tarjetas españolas, estadounidenses, hongkonesas, indonesias, y siempre ha ejercido de fiel escudero. Ah, importante, en China son muy populares las baterías para cargar móviles, compra una y así te pasará menos frecuentemente lo de quedarte a 0%.

En China hay censura en internet, seguro que has oído hablar de ello, y es recomendable que antes de venir te instales en el smartphone o portátil que te traigas un servicio VPN para poder entrar en cualquier web que esté aquí bloqueada: Google, YouTube, Facebook, Twitter... Yo uso el VPN Astrill, que es de pago, pero hay algunos gratuitos. Compara precios y servicios googleando un poco sobre esto.

IDIOMA

Es quizá el mayor obstáculo para viajar por China, pero con un poquito de inglés se puede uno defender bastante bien, siempre habrá alguno en el hotel o en la calle que lo chapurree un poco (y posiblemente, que lo hable mejor que tú). Al cabo de unos días se aprende al menos a saludar y a dar las gracias en chino ("ni hao", "xie xie") y con eso al menos se queda bien ante los desconocidos, aunque no os preocupéis demasiado, los chinos no son muy ceremoniosos con esto de los saludos y las palabras de cortesía.

Una vez más, el móvil puede ser un gran aliado, gracias a aplicaciones para smartphone como el traductor de Google, el KTdict o el Pleco.

PACIENCIA, MOTHER OF THE SCIENCE

Que no se te olvide cargarla en la mochila... Habrá cosas que desde tu perspectiva occidental no te gusten en China, cosas que en general se reducen a estas cuatro:

- Muchos chinos escupen con ruido
- Muchos chinos tiran basura en sitios turísticos o hasta en reservas naturales
- Muchos chinos en lugares pequeños o remotos, al ver un extranjero, lo señalan entre risas, le gritan "¡Hello!" y se quedan anonadados ante la excepcional visión
- Pocos chinos hacen cola

No vale la pena hacerse mala sangre de estos y otros asuntos, deben tomarse con filosofía y en la medida de lo posible con humor. China es un país muy grande, hace 30 años era casi todo él muy pobre (aún ahora hay zonas pobres, aunque también ciudades bastante desarrolladas) y los chinos tienen otra forma de pensar distinta a la nuestra. Quizá con el tiempo cambien y se parezcan más a nosotros, o quizá no, quizá sea al revés. Es fácil que en algún momento del viaje uno se enfade un poco o se lamente, pero no conviene obsesionarse. Intentar convencer a los chinos de nuestras opiniones al respecto no va a ser fácil, pero si quieres intentarlo, no lo hagas a gritos ni con enfado, porque no llegarás a nada de esa forma.

LUGARES SENSIBLES (TÍBET, XINJIANG)

Viajar al Tíbet siempre fue complicado (yo estuve en 2006) pero a raíz de las revueltas de 2008 aún se ha complicado más. Hay épocas en que está cerrado a los extranjeros a cal y canto (aunque no esperes que China informe abiertamente de ello). En otras ocasiones sí se puede entrar, pero sólo en viajes en grupo, o contratando por adelantado los servicios de un guía que además de guiarte te controlará un poquillo (sin llegar a niveles norcoreanos, pero sí un poquillo). Consulta en agencias de viajes, si puede ser ya dentro de China. En todo caso, hay zonas habitadas por etnias tibetanas fuera de la región del Tíbet donde el acceso es mucho más fácil: oeste de Sichuan, sur de Gansu, noroeste de Yunnan, Qinghai...

Xinjiang, en el noroeste del país, es una región donde hay un creciente conflicto entre las fuerzas de seguridad y grupos insurgentes, aunque entrar allí, curiosamente, no está tan limitado como el Tíbet, quizá porque no es un lugar tan popular entre los extranjeros aunque también debe ser un sitio muy hermoso (es de los pocos de China donde no he estado). Xinjiang es muy grande (como cuatro veces España) y es difícil que tengas la mala suerte de verte enmedio de una escaramuza de las que allí hay de vez en cuando, pero de todas formas, es recomendable tomar precaución en grandes ciudades de la zona como Urumqi o Kashgar. Preguntad a los dueños de hoteles cómo ir seguro, estar atentos a lo que se ve en la calle, ir calmados, etc. Intentad informaros de la situación en el lugar, si ha habido problemas recientes, etc.

JET LAG

En China son seis horas más que en España en verano (y siete más en invierno, ya que aquí no se cambia la hora). Con América ya ni te digo, pueden ser hasta 12, 13, 14 horas.

Para combatir el jet lag que da esta diferencia horaria, hay que enterarse de a qué hora se va a llegar a China y actuar en consecuencia.

Si se llega a China por la mañana hay que intentar dormir mucho en el avión y aguantar como un campeón el primer día de estancia en este país. Aunque se esté muerto por el viaje, no se debe dormir ni una minúscula siesta por la tarde, si no por la noche estamos perdidos, nos levantaremos a las 3 de la madrugada desvelados. Hay que soportar como sea hasta la noche, y dormir entonces como un bendito 10 horas seguidas. Al día siguiente nos levantaremos a una hora matinal normal y se acabó el jet lag.

Si se llega de noche, es diferente: hay que intentar aguantar sin dormir el viaje en avión, y así se llega a China agotado y derrotado, se acuesta uno a una hora normal y se despierta también a una hora normal.

VACUNAS

China es el lugar donde nacieron la peste negra, el SARS, la gripe aviar y algún otro bacilo que me dejo, pero no por eso hay que ser aprensivo. Los estándares de higiene aún no son los de Occidente, pero poco a poco se acercan, en las ciudades sobre todo.  No hace  falta vacunarse de nada para venir a China, ni siquiera si se va a zonas remotas. Lo que sí es recomendable es llevarse algún estomacal, porque es frecuente que el cuerpo de un occidental, en el primer contacto con la comida china -la de verdad, no la del restaurante "El Dragón de Oro" de Moratalaz- sufra de colitis varias.

DÓNDE EMPEZAR

A menos de que uno llegue en autobús desde Kazajistán, que en este mundo tiene que haber de todo, lo más lógico es empezar el viaje desde Pekín, Shanghai o Hong Kong.

Es sólo una opinión, pero si fuera yo, empezaría el viaje desde Hong Kong. Aparte de que es una ciudad increíble, a su "alrededor" tiene algunos de los lugares más bonitos de China: Yunnan, Guilin, Sichuan, Fujian...

Aunque ojo que en verano llueve mucho por allí abajo. Además, Hong Kong es la más cara de las tres, sobre todo el tema hoteles.

Por otro lado, si uno empieza el viaje de Hong Kong, ha de tener en cuenta que entre ese territorio y China hay frontera, así que si tiene por ejemplo visado de una entrada, no podrá ir y venir de Hong Kong a otros lugares, sólo podrá ser su punto inicial y final de viaje.

Ello no quiere decir que Pekín y Shanghai sean menos interesantes. Las dos son curiosas ciudades y tienen muchas cosas en los alrededores para ver. Además, son las que mejores comunicaciones por tren tienen con el resto de las ciudades chinas.

PERROS

A petición de uno de los comentaristas, pongo este apéndice para los que queráis llevar perro a China:

Los animales domésticos que entran a este santo país son sometidos a una cuarentena al llegar, y se han de quedar en el aeropuerto con la poli durante semanas.

En esto las autoridades chinas son inflexibles, tengo la experiencia de unos amigos españoles que tuvieron que pasar por este mal trago, yendo al aeropuerto de cuando en cuando para llevar comida y visitar a su can.

Además, el perro de estos amigos es grande, y han tenido muchos problemas en los lugares donde han vivido porque a los chinos les dan un poco de miedo los perros grandes. Aviso por si acaso...

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Adiós a un padre severo

23 de Marzo, 2015, 0:01

Hoy viajamos a Singapur, que diría un presentador televisivo, porque para ese país el día de hoy es uno de los más importantes de su relativamente corta Historia. El que era considerado padre de esa pequeña nación, Lee Kwan Yew, fallecía hoy a los 91 años de edad. Las webs informativas de la ciudad estado singapuresa se vestían todas de luto por este acontecimiento.










Lee Kwan Yew, como muchos singapureses, era de ascendencia china (su bisabuelo emigró desde Cantón en el siglo XIX), por lo que en este país desde el que os escribo también se ha recordado mucho hoy su figura. La televisión estatal CCTV ha dedicado gran parte de su canal informativo en inglés a recordar al personaje, y los líderes chinos han mandado nada menos que cinco mensajes de condolencias (uno del presidente, otro del primer ministro, otro del ministro de AAEE, otro del presidente del Legislativo y un quinto del viceprimer ministro para AAEE). Normalmente con un mensaje de condolencias China ya se da por satisfecha cuando hay que despedir a un líder extranjero, pero esta vez se ha multiplicado, una prueba de lo muy valorado que era Lee en China (al final del post explicaré por qué).

Lee es una figura muy singular, como singular es el país que dominó durante décadas. Para empezar, pese a ser ampliamente reconocido como el gran padre de la Singapur independiente, nunca fue un político nacionalista, es más, fue todo lo contrario: siempre se sintió a gusto con una Singapur que fuera parte de un país mayor, y cuando finalmente la ciudad se quedó sola, se adaptó a la circunstancia, como un padre que adopta a un niño huérfano. Mucho pragmatismo chino en sus venas, me parece a mí.

Así, cuando Singapur (que como sabréis es una isla en la puntita sur de la península de Malaca) era parte del Reino Unido, él era muy inglés: estudió en Cambridge, su lengua principal era la de Shakespeare, se llamaba Harry Lee... (aunque posteriormente preferiría usar su nombre tradicional chino). Después, cuando Singapur fue invadida por los japoneses, él estudió la lengua nipona y trabajó para los invasores como traductor, aunque también hay que decir que estuvo a punto de ser fusilado por ellos. Acabada la guerra, cuando Malasia se independizó de los británicos durante la descolonización de los años 50, él, que entonces ya era el principal líder local de Singapur, estaba convencido de que el futuro de la ciudad estaba dentro de la federación malasia. Singapur, de hecho, nunca se independizó de Malasia, sino que fue expulsada de ese país a raíz de problemas varios de tipo social y étnico, y uno de los momentos más famosos de la vida de Lee Kwan Yew es su llanto desconsolado cuando anunció a los singapureses por televisión que ya no eran parte de Malasia:



Recuperado de aquel disgusto, Lee Kwan Yew acabaría siendo primer ministro de Singapur durante 31 años, en los que consiguió que un país pobre, sin recursos naturales y superpoblado pasara en ese escaso periodo de tiempo de ser subdesarrollado a ser un dragón asiático y una de las naciones más ricas de Oriente, algo que según los historiadores ninguna nación del mundo ha conseguido en tan sólo una generación. Además, lo logró en un país étnicamente muy dividido entre chinos, malayos y tamiles hindúes, que hoy en día constituye un gran ejemplo mundial de convivencia y riqueza cultural, aunque todo sea dicho, los chinos son quienes dominan la política y la economía locales.

Pero Lee, como cualquier político, y más uno que lo ha sido durante tanto tiempo, tiene muchas páginas oscuras en su biografía. Lee construyó un Singapur próspero, estable, pero en absoluto democrático: su Partido para la Acción Popular ha tenido desde la creación del país la gran mayoría de los escaños en el parlamento (hasta los 80 los tuvo todos, y ahora aún conserva casi el 90 por ciento de las bancas). Sofocó cualquier intento de oposición a base de dinero y con la fuerza de los tribunales, y mostró tal apego al poder que en realidad nunca se retiró de él. En 1990, al dejar la jefatura de Gobierno, fue nombrado "ministro emérito", y en 2004, cuando su hijo Lee Hsien Loong también consiguió ser nombrado primer ministro, el padre asumió un cargo expresamente creado para él, el de "ministro mentor", que ocupó hasta su muerte. Lee Kwan Yew, por todo ello, se puede decir que ocupó puestos ministeriales durante más de medio siglo, lo que lo convierte en uno de los altos cargos más longevos de la historia reciente.

La Singapur edificada por Lee es un país atareado, moderno y limpio como una patena, donde los rascacielos conviven con bellos barrios ajardinados y donde la pobreza de otros países del sureste asiático parece lejana, pero es también un régimen fuertemente autoritario donde el código penal todavía completa los estacazos como castigo (él era un gran defensor del castigo corporal al estilo de los colegios ingleses), los chicles están prohibidos o la familia Lee concentra buena parte del poder político y el económico (sus hijos controlan las empresas de telecomunicaciones, la importante financiera Temasek, la aviación civil...). Eso sí, ha conseguido que la comunidad internacional apenas se acuerde de ello, aunque quizá juega a su favor que sea un país relativamente pequeño, o que tiene una nada desdeñable parte de las riendas financieras mundiales.

Por todo ello, por lo bueno y por lo malo, Singapur es desde hace 30 años el lugar al que los líderes comunistas de China miran con atención para intentar copiar su éxito de país con dinero y sin libertad, aunque la enorme diferencia de tamaño entre los dos países dificulte mucho ese proyecto. No lo dicen abiertamente, pero una meritocracia desarrollista a la singapuresa -sea real o no la que tiene la ciudad estado- es el gran sueño de los comunistas chinos desde los tiempos de Deng Xiaoping, y por eso no es de extrañar que hoy los líderes del gigante asiático se hayan deshecho en elogios hacia Lee. Aunque durante la Segunda Guerra Mundial ayudara a los japoneses como intérprete, o aunque en años posteriores rompiera relaciones con los comunistas singapureses, que en un principio formaban parte del mismo partido que él pero acabaron siendo echados por sorpresa de la formación. A cambio, Lee fue un gran defensor y promotor de la reunificación entre China y Taiwán, y promovió en Singapur la enseñanza del chino mandarín, hasta el punto de que en ese país se habla un chino más estándar que el de Pekín o Taipei.

Puede incluso que Lee diera a los chinos la idea de la famosa política del hijo único, porque antes de que China la implantara en los años 70, en Singapur él estableció en los 60 la política de los "dos hijos únicos", en la que a las familias se les animaba a esterilizarse tras tener la parejita.

¿Buen o mal político? Cada uno que se lleve la conclusión que quiera. En todo caso, un importantísimo personaje para Singapur, y quizá para los chinos en general. Nixon dijo de él que si hubiera nacido en un país más grande sería una figura histórica de la talla de Churchill, pero tanto Nixon como Churchill -again, políticos- tampoco eran santos para ser puestos en peanas. En fin, que descanse en paz.

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Homenajes

18 de Marzo, 2015, 0:01

En el penúltimo post, aquel en el que hablé de Kansas City, comenté que al ver en esa ciudad una copia de la Giralda de Sevilla me sentí como en "casa", es decir, como en China.


Si alguno no ha estado en China, quizá no entienda a lo que me refiero, así que, como muestra, varios botones:


Réplica del Capitolio de Washington para un edificio gubernamental en la provincia de Anhui
(conste que en EEUU muchos parlamentos de cada Estado también son minicopias del washingtoniano).



Torre Eiffel en una zona residencial de estilo francés en las afueras de Hangzhou.


También en las afueras de Hangzhou hay una copia de Venecia, con canales y una plaza de San Marcos.
La cosa tiene su enjundia, porque Marco Polo, mercader supuestamente veneciano, decía que Hangzhou
era una de las ciudades más bellas que había visto jamás.


Copia del pueblo austriaco de Hallstatt en la localidad cantonesa de Huizhou.
El original alpino es patrimonio de la UNESCO.


Pseudotemplo de Karnak en Wuhan
(ay, con lo espectaculares que son los grabados del auténtico).


Siguiendo con la temática egipcia, he aquí una esfinge de Giza en las afueras de Shijiazhuang.
(Aunque poco después de salir en la prensa, el pasado año, fue demolida por las chanzas que se hicieron de ella).


No así ésta, que está en Anhui y oye, es una versión "mejorada" de la cairota, porque tiene la cabeza de Tutankamón.
A su lado están haciendo una pirámide de cristal como la del Louvre parisino.


Minimonte Rushmore en Chongqing.


Torre de Pisa en las afueras de Shanghái
(ésta con cables para sostenerla, no vaya a ser).



El afán de los chinos por la copia de monumentos ha inspirado libros enteros, como éste que he encontrado mientras me documentaba para este post. No lo he leído ni hojeado, pero tiene buena pinta y promete unas fotos muy cachondas.

Muchas de estas copias están en zonas residenciales de estilo europeo para los nuevos ricos chinos que quieren vivir como en Versalles, Roma o un pueblecito escandinavo de ensueño pero sin alejarse mucho de su tierra querida. En este artículo tenéis más ejemplos de este tipo de promociones inmobiliarias.

En otras ocasiones, sin embargo, se erigen en parques temáticos dedicados a famosos lugares de todo el mundo, muchos de ellos construidos en los años 80 y 90, cuando China se abría lentamente tras décadas de cerrazón, los chinos comenzaban a interesarse por el mundo, pero aún había poco dinero para viajar al exterior, y estaba por llegar el internet para navegar por donde fuera. Esos parques han perdido su antiguo esplendor, pero aún están abiertos y reciben turistas, incluido uno que tenemos en Pekín y que hace tiempo quiero visitar.

En uno de esos parques ocurre una de las más famosas películas del gran director chino Jia Zhangke, que lleva el sarcástico título de "El mundo". Podéis verla enterita aquí, pero yo en este post os pongo sólo el trailer.


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Dos años acuartelados

10 de Marzo, 2015, 0:01


Me han pedido en los comentarios que dé mi opinión sobre cómo está evolucionando el Gobierno en China en los últimos años, una pregunta que me parece que no está mal hacerse ahora que se cumplen más o menos dos años desde el cambio de líderes en el régimen (con el presidente chino Xi Jinping a la cabeza) y que estos días se celebra en Pekín la aburridísima, repetitiva e insufrible Asamblea Nacional Popular, en la que los legisladores chinos hablan mucho de política (aunque con la misma profundidad de lo que lo haría Ylenia la de Gran Hermano) y hacen muchos balances -igualmente hueros- de la situación china actual.

Xi Jinping llegó al máximo escalón del poder en marzo de 2013. Nadie esperaba que fuera un Gorbachov, pero se le veía cara bonachona y menos acartonada que la de su antecesor, Hu Jintao, por lo que abrigábamos cierta esperanza en que diera algo de aire fresco a China. De hecho, así lo pareció en los primeros meses, por ejemplo con pequeños detalles como el hecho de que su mujer, la cantante Peng Liyuan, adquiriera importancia en la política oficial y con ello diera un toque más relajado a las habitualmente muy encorsetadas recepciones de Estado.

Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha visto que Xi (o, por no culparle sólo a él, podríamos decir "el nuevo liderazgo chino encabezado por Xi) no es en absoluto un soplo de aire fresco para China. Es más, es un retorno a formas casi maoístas, hasta tal punto que empezamos a echar de menos a Hu Jintao y a Wen Jiabao, porque al lado de Xi y Li Keqiang (el primer ministro actual) casi parecen aperturistas. Mucho lenguaje militar, muchas soflamas contra Japón... A veces, poniendo la tele, parece que estemos en guerra y que vivamos en un cuartel (de ahí el título que he puesto hoy, por si no se entiende su porqué).

Xi ha concentrado más poder que Hu Jintao. Si con Hu había cierto equilibrio de protagonismos con su primer ministro, Wen Jiabao (quien hasta era más popular que Hu), con Xi Jinping el cargo de primer ministro ha quedado bastante relegado a un papel segundón. Li Keqiang es un señor bastante gris, sus discursos de cada 5 de marzo (su gran día del año, cuando ha de dar una especie de informe sobre el estado de la nación) no tienen ni una frase memorable para hacer con ella un titular.

Por otro lado, Xi Jinping está adoptando maneras que, aunque aún están lejos del culto a la personalidad que puso en marcha Mao, sí llaman la atención por su mayor afán de protagonismo que sus más discretos antecesores, Hu Jintao, Jiang Zemin y yo diría que hasta Deng Xiaoping. Grandes posters como el de arriba del todo, con el presidente Xi como recién salido de un poster de 1967, se pueden ver en las calles del país. Eslóganes por él creados y que significan más bien poco ("sueño chino", "nueva normalidad", "cuatro integrales", o mi favorita, "línea de masas", que nadie sabe qué demonios quiere decir) son repetidos como letanías en noticias, carteles y anuncios de televisión.

A todo esto se ha unido una tendencia muy preocupante y que se ha cernido sobre nosotros en China lenta pero imparablemente, casi sin que nos diéramos cuenta: la gran falta de información sobre lo que está pasando en el país. A ver, no es que con Hu Jintao tuviéramos completo acceso a todo, pero es que con Xi, no se sabe por qué, la prensa china (que es de la que los periodistas extranjeros nos nutrimos, por mucho que la critiquemos) ha ido poco a poco cerrando el grifo de las noticias, hasta el punto de dar la sensación de que en el país más poblado del mundo hay meses que no ocurre nada. El cerrojazo informativo es tal que sólo queda ya informar una y otra vez sobre la contaminación que hace ese día en Pekín (un asunto preocupante pero, siento decíroslo, muy poco apasionante de leer cuando no hay nada nuevo bajo el sol), sobre las cifras macroeconómicas chinas que, ésas sí, se apresta a dar Pekín, o sobre detenciones o acoso a disidentes que pueden escaparse a través de activistas. China se ha convertido en un gran erial informativo.

Ah bueno, ¡y los casos de corrupción! Todos los días, todos, se informa de nuevos casos de corrupción destapados por el Estado. Lo cual, imagino, puede tener que ver con la sensación de inmovilismo que se respira en este país: ningún político chino a nivel municipal, provincial o nacional, se atreve a llamar la atención, por miedo a ser la penúltima víctima de esa campaña de limpieza. Que está bien luchar contra ella, en China, en España y donde sea, pero está claro que en el país asiático ha paralizado bastante al gobierno.

Desierto informativo, desierto político... y desierto cultural, quizá relacionado con todo lo anterior. El 90 por ciento de las películas que se están haciendo en China son carísimas superproducciones de tema histórico pero nulo guión. Al encender la tele, una de cada tres veces me aparecen series sobre la guerra con Japón, o contra el Kuomintang, o de similares temas bélicos. ¿Exposiciones de arte? Hace tiempo que no se oye hablar de alguna buena. ¿Nuevas voces en la literatura o la música china? Si las hay, ni se oye sobre ellas, ni parecen despertar interés entre mis conocidos o en los medios. También nos podemos olvidar de grandes fastos como las Olimpiadas o la Expo Universal que la pasada década organizó China: el Gobierno de Xi ha pedido austeridad máxima, lo cual en realidad es algo razonable en tiempos de crisis mundial, pero claro, hace todo más aburrido. Para colmo, la catástrofe de Shanghái a principios de año, en la que decenas de personas murieron en un tumulto en Nochevieja, habrá reforzado la idea entre las autoridades de que lo mejor es que haya cero espectáculos multitudinarios.

En fin, dos años bastante grises, la verdad sea dicha. Por supuesto, todo ello se ha acompañado de un rechazo oficial total a cualquier atisbo de creación de sociedad civil, incluso acabando con pequeños movimientos que parecían apoyar la campaña anticorrupción de Xi o hasta amilanando a grupos de personas que ni siquiera protestan contra China sino contra terceros países, como los familiares del avión MH370 desaparecido, que en el reciente aniversario de aquel misterio sufrieron similares muestras de mal rollo policial a las que podría sufrir, qué se yo, un grupo de yihadistas empeñados en derrocar a Xi. No hay grados de permisividad, como sí parecía haber con el anterior gobierno (que tampoco era un santo precisamente): ni asociarse, ni ser activos socialmente, ni el más mínimo permiso para disentir, sea el tema que sea. Del escaso grupo de voces críticas con Pekín que había hace apenas un lustro, la mayoría están entre rejas, con contadas excepciones como Hu Jia (a ver cuánto dura) o Ai Weiwei, quien ha acabado un poco saturado de su sobreexposición en la prensa internacional, y también muchos periodistas han acabado saturados de él.

¿Algún punto positivo en estos dos años? Por buscar alguno, aunque sea pequeño, parece que finalmente la contaminación se ha convertido en una preocupación de Estado, por el elevado número de noticias que la prensa china publica sobre ella, porque se menciona mucho en los discursos oficiales, y porque sí parece que están cerrando fábricas contaminantes en Hebei, la provincia de alrededor de Pekín. Habrá que esperar unos años para ver si es verdad lo que dice el gobierno de que ha declarado la guerra a la polución, pero bueno, creo que el hecho de que los líderes chinos tengan que ver el mismo smog de Pekín que el resto de nosotros ayudará a que tomen medidas.

Yo he sido siempre de los que defendían que China ha de cambiar despacio, y a su manera, no la que le pareciera a los EEUU (que diseñaron un moderno Irak monísimo, como sabréis) o la que saliera de sangrientas revoluciones y guerras (¿os acordáis de lo que salivaban todos con las primaveras árabes de Egipto, Libia y Siria?). Lo que no puede ser es que China vaya hacia atrás, y eso me parece que está ocurriendo con Xi. Cargar todos los días contra Japón, transformar a todos los medios en el Diario del Pueblo, repetir eslóganes sin sentido o dar a todo un aire militar no es propio de la segunda economía mundial, sino del vecino Kim Jong-un. O dejamos que corra un poco el aire, o el ambiente se va a cargar demasiado.

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Kansas City,
por si te cansas

5 de Marzo, 2015, 0:01

Ahora que repaso el post anterior, el de mi reciente viaje a los Estados Juntitos de América, me percato de que no os puse ninguna foto de Kansas City, uno de los lugares por los que pasé. No es porque no me gustara Kansas City (que ya sólo su nombre me fascina), sino porque no tomé muchas imágenes con la cámara: el día que estuve allí llovió prácticamente desde el amanecer hasta el ocaso, y la mayoría de las pocas fotos que hice salieron borrosas, con gotas de agua en el objetivo o grisáceas. De todos modos, creo que es injusto que la haya olvidado en el post-resumen, así que le voy a conceder este apéndice.




Cosa curiosa de esta ciudad es que no está en el homónimo estado de Kansas, sino en el vecino de Missouri, para confundir a los viajeros. Bueno, no es así realmente: en realidad la ciudad tiene una parte en Missouri y otra en Kansas, pero la parte más conocida y famosa, lo que los estadonidenses denominan downtown, está en Missouri. El río de ese nombre, que es un afluente del Mississippi pero creo que es más largo que el propio Mississippi, marca la frontera entre los dos estados y separa a las dos partes de la ciudad, que para evitar confusiones suelen ser llamadas por los lugareños "Kansas City Missouri" y "Kansas City Kansas". La geografía de EEUU suele dar estos dolores de cabeza (la ciudad de Saint Louis también tiene media ciudad en Illinois y la otra en Missouri, por ejemplo).


El Missouri

La principal razón de que recupere Kansas City (Kansas City Missouri) para este blog es que es una de las ciudades estadounidenses donde más me sentí como en "casa" (si por "casa" me refiero a China), ya que los Kansascitymissourianos, como los chinos, no tienen complejo en copiar fielmente monumentos de otros mundos, y en Kansas City hay un doble de la Giralda de Sevilla:


Esta Giralda es parte de una zona comercial muy céntrica de Kansas City que imita las calles de Sevilla, aunque aquel día tan pasado por agua uno no se sentía muy en Andalucía que digamos. En defensa de la ciudad del Midwest estadounidense hay que decir que está hermanada desde hace tiempo con la capital andaluza, y que obviamente ha decidido llevar ese hermanamiento hasta las últimas consecuencias. En Sevilla, por cierto, una de las principales arterias se llama Avenida de Kansas City, tiene que ser muy gracioso oir a los sevillanos referirse a ella.

Cuando regresaba en el avión de Chicago a Pekín me pusieron en la pantalla una fantástica película ambientada en Kansas City: se llama "La buena mentira", y cuenta la agridulce historia de unos jóvenes de Sudán que emigran a esa ciudad americana huyendo de las guerras de su país. Una gran película sobre Kansas City, pero bueno, si ti cansas puedes ver otra (risas enlatadas).

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Yu Es Ei!
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2 de Marzo, 2015, 0:01

Ya os conté en posts anteriores que viajé durante casi un mes por los Estados Unidos. Aunque el viaje terminó hace ya más de una semana, voy a recordarlo un poco en este post, para que quede constancia aquí de uno de los viajes más interesantes que he hecho en los últimos tiempos.

Mi viaje comenzó en Chicago y terminó en Los Ángeles, así que podría considerarse mi propia versión de la mítica Ruta 66, aunque algo desviada en la parte central, porque era esencial en mi viaje pasar por Colorado, estado en el que vive actualmente una sobrina a la que fui a visitar.


Ruta 66 y, en boli, la ruta que hice yo.


Ese largo recorrido me permitió, aunque las escalas fueran cortas y me quedara siempre con ganas de ver más, hacerme una idea de lo variados que son los Estados Unidos. Del frío casi polar de Chicago pasé al calorcito de Los Ángeles (aunque el agua de sus playas aún estaba demasiado fría para bañarse). De las grandes aglomeraciones de esas ciudades pasé a los enormes espacios casi vírgenes de las grandes llanuras de Kansas o los de los desiertos de Nuevo México y Arizona. Vi el Mississippi, el Missouri, el río Grande y el Colorado, cuyo cañón es una de las cosas más asombrosas que jamás he visto, porque por muy famoso que sea uno no se lo imagina hasta que lo ve. Vi las Montañas Rocosas, los casinos de Las Vegas, el salvaje oeste domado de Wyoming, las casas afrancesadas de Saint Louis o los barrios pijos de Hollywood, todo ello en tres husos horarios distintos que acabaron por liarme sobre la hora que era entonces y las que eran en Pekín y en España. También vi las casas mexicanas de Santa Fe, los escenarios de Breaking Bad de Albuquerque, la plácida vida en casitas con jardín y porche de Fort Collins, las entradas a las mansiones de las estrellas de Beverly Hills o la dura vida de los miles de vagabundos que deambulan por las grandes ciudades, sobre todo en el sur del país, a donde emigran en verano en busca de calor. En definitiva, uno de los viajes más intensos y diversos que he podido disfrutar, aunque eso sí, algo más caro que mis habituales excursiones por el sureste asiático.

Durante el viaje me preguntaron en alguna ocasión qué me gustaba más, si China o Estados Unidos. Una pregunta difícil de responder de forma fría y ecuánime, ya que el primero de esos países es mi lugar de trabajo, por lo que paso muchos días monótonos en él, mientras que los EEUU sólo los he conocido de vacaciones, con tiempo libre, dinero para gastar sólo en ocio y y ganas de ver cosas nuevas.

Sería pues injusto por tanto tratar a ambos por igual, pero bueno, podría destacar que en EEUU interactúas más con la gente, por aquello de que los estadounidenses en general son gente más jovial, más campechana y muchas veces les gusta bromear hasta con el desconocido. Bueno, también influye el hecho de que en China entiendo el 20 por ciento de lo que me dice la gente, mientras que en EEUU ese porcentaje es aquello que se me escapa de las conversaciones, pero aún teniendo eso en cuenta da la impresión de que los estadounidenses se ven más confiados en sí mismos, más echados para alante, y más animados a la hora de conversar con desconocidos, incluso más de lo que lo hacen los españoles. Me sorprendió, por ejemplo, que en los autobuses mucha gente enseguida contara su vida a cualquiera que quisiera oírla (o incluso aunque no quisieran), y cómo salió más de un caso de gente que había salido de la cárcel, había tenido un grave problema familiar o era protagonista de un asunto truculento de similar ralea. Aunque, todo hay que decirlo, la fauna que viaja en los autobuses estadounidenses, los míticos Greyhound, es para echarle de comer aparte...


Y aquí enlazo con un asunto con el que creo que situaría a China en mejor situación que a EEUU: el transporte. En Estados Unidos, como sabréis hasta aquellos que no los hayáis visitado, el automóvil es un pilar fundamental de su cultura y sociedad. Todo el mundo va en automóvil a todas partes: comen en él, ven películas en él, hasta hacen transferencias bancarias sin desmontarse de él. Consecuencia negativa de la gran pasión de los estadounidenses por los coches es la insuficiente red de transporte público, sobre todo el interurbano, entre distintas ciudades: los autobuses Greyhound fueron mi alfa y omega en el viaje, les estaré eternamente agradecidos y sus conductores son unos cachondos, pero sus horarios son malos, estuvieron a punto de perderme las maletas en al menos dos ocasiones, y la gente que viaja en ellos es la más extraña del país: junto a mochileros trasnochados como yo se puede conocer en sus asientos a toda la gente que os mencioné arriba: ex convictos, enfermos mentales de mayor o menor gravedad, cuáqueros, gente con líos de todo tipo, y en definitiva, esas excepciones del sueño americano que, por razones inexplicables, no pueden ir en coche como el 90 por ciento de la gente de bien. En todo caso, viajar con ellos fue una interesante aventura (es algo que sólo puedo decir una vez he confirmado que ninguno de ellos me robó).

Otra consecuencia del total dominio del automóvil en EEUU es que muchas ciudades sencillamente no tienen peatones, están desiertas hasta en el centro de la ciudad, lo que a veces las convierte en un poco inquietantes. Por ejemplo, Saint Louis o Kansas City, dos ciudades por lo demás muy interesantes y agradables, pero en las que pasear por sus "downtowns" me dio algo de mal rollo, ya que yo era prácticamente el único que caminaba por la calle. Bueno, yo y los vagabundos y homeless, que claro, me venían todos a pedir a mí, que era el único posible dador de limosnas que no se iba a escapar corriendo en su coche. Algo parecido experimenté, por ejemplo, en un sitio tan turístico y trepidante como Las Vegas: a nada que me alejara de las calles de los casinos, sólo veías vagabundos, arruinados en el juego e inquietantes personajes con aspecto de "gangsta" apoyados en las esquinas. Pasear por las calles de EEUU a veces te puede dar la sensación de estar en otro mundo, mucho más alejado de España que en una calle de Shanghái, Tokio o Bangkok.

La gran diferencia entre China y EEUU es, en todo caso, el paisaje: el chino está casi siempre mancillado por el hombre, nunca o casi nunca verás en este lugar un horizonte puramente natural, sin un poste o teleférico que te lo destroce. En Estados Unidos, muchísimo menos densamente poblado, pude comprobar cuantísimo espacio vacío hay entre las grandes ciudades de la costa este y la oeste. En Kansas, Colorado, Nuevo México o Arizona hay enormes extensiones de pura naturaleza: grandes desiertos y llanuras peladas, de vez en cuando adornadas con una montaña nevada de cuento, o una roca roja y de formas raras como las de los Westerns. Lo más bonito de ese país, con diferencia, son sus zonas naturales, y eso que aún me queda mucho por ver de ellas: Monument Valley, los parques nacionales, los bosques del norte, etc.

No fui a EEUU a hacer política ni a hablar de ella, pero sí me llamó la atención, al entrar en dos capitolios estatales (el de Colorado en Denver, y el de Nuevo México en Santa Fe) la gran sensación de transparencia que me dio la política diaria de ese país. En esos capitolios, que a menudo son copias en miniatura del más grande y famoso de Washington (o eso imagino, porque aún no he estado en la capital estadounidense) los guardias de seguridad no te cachean, puedes entrar en las salas del senado y del congreso local, y hasta te puedes meter por las oficinas del gobernador. Oyes a la gente haciendo lobby en los pasillos, o puedes tú ir a hacelo. Al lado de la gris, cerrada y monótona política de China (que con Xi Jinping en el poder está alcanzando niveles de opacidad y retórica inútil que hasta a Mao le parecerían excesivos) el ambiente de la política estadounidense, aunque lo viera sólo de pasada, me pareció muy sano y normal.

Una cosa que tiene EEUU y que no sé aún si es buena o mala es lo familiar que nos puede resultar todo debido a las películas que de ese país hemos visto todos desde pequeños. Cualquier cosa que hagas en ese país te puede recordar a una película: entrar en un restaurante "diner" como los que salen en las películas de los años 50, dormir en un motel de carretera como los de las pelis de terror, pasear por un barrio de casitas de madera como los de Mujeres Desesperadas, ir por Los Angeles y creer que eres un protagonista de Mulholland Drive (o del juego GTA V, que acababa de terminarme pocas semanas antes del viaje)... Las películas de Hollywood no nacen de la nada, son un reflejo distorsionado de la vida estadounidense en sus múltiples facetas, por lo que viajar por ese país es ver por ti mismo los escenarios de las películas, aunque con unos argumentos menos intensos (difícil va a ser que te encuentres con un tiroteo, un superheroe luchando con un supervillano o una rubia espía, pero bueno, cualquiera sabe). EEUU sabe que el cine ha construido su leyenda y no vive a espaldas de ello: muchos lugares tienen carteles en los que se recuerdan famosas escenas que se han grabado en ellos, Albuquerque ofrece "Breaking Bad tours" y muchas veces el edificio más histórico y bello de una ciudad provinciana es precisamente su cine de los años 50.

Por resumir, es un país que ya antes, cuando visité Nueva York en 2007, me gustó, pero que ahora que he conocido en más variedades y aspectos me gusta mucho más, y en el que no me importaría vivir una temporada, si algún día se me presentara la oportunidad. A veces en el viaje me reconocía con el corazón partío, porque le tengo mucho cariño a dos lugares que son hoy por hoy las dos grandes potencias rivales China y EEUU, pero bueno, no estamos en la guerra fría, y como soy de un país relativamente "neutral" pues me lo puedo permitir.

En fin, podría hablar mucho más de mis sensaciones sobre ese gran lugar, pero creo que mejor va a ser que acabe con una buena ristra de fotos que allí tomé en casi un mes dando tumbos por mi ruta 66 alternativa. Si algún día podéis, haced vosotros la vuestra, no os arrepentiréis.


CHICAGO




SAINT LOUIS






COLORADO (DENVER Y FORT COLLINS)



NUEVO MÉXICO (SANTA FE Y ALBUQUERQUE)




ARIZONA Y EL GRAN CAÑÓN


LAS VEGAS


LOS ÁNGELES

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Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




  
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