Esperando que el título de mi entrada de hoy atraiga a un número considerable de internautas, explicaré hoy una cosa que no es muy nueva, porque ocurrió el pasado agosto, pero para mí lo es porque como estuve de vacaciones en España ese mes, hasta ahora no me había enterado.
El escándalo surgió cuando apareció la foto adjunta: un extranjero orinando en la Gran Muralla china, símbolo de una civilización que tiene 5.000 años de antigüedad. La verdad es que un poco escandaloso sí es.
La foto sirvió para que las autoridades decidieran prohibir, en la medida de lo posible, las fiestas rave en la Gran Muralla, que un titular del periódico "China Daily" calificó de "orgías salvajes".
A mí la prohibición de esas fiestas, una especie de "ruta del bacalao tres delicias" ni me va ni me viene, pero no me gustó que la foto, que salió por todas partes, dé la imagen de que los extranjeros dañan el patrimonio cultural chino. Si hay alguien especializado en tirar basura por doquier, deteriorar el ambiente y estropearlo todo a su paso, ese es el viajero/turista chino. Recuerdo haber tenido más de una bronca con turistas autóctonos tirando basura sin siquiera disimularlo, hasta en montañas budistas y sagradas.
"China Daily" sigue teniendo un enlace a la noticia de las "orgías salvajes" y la polémica foto a día de hoy, cuatro meses después.
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