Me vais a perdonar que trate un tema que en tierras chinas está trilladísimo, pero es que llevo tres semanas fuera de China y la imaginación, pese a que sigo en Asia, no me da para muchos temas orientales. De todas formas, para los que no han estado nunca en China, creo que es un tema poco o nunca oído. Se trata de la figura de Dashan, el tipo de la foto. No hay sinoblog que no haya hablado sobre él (sobre todo los escritos en inglés, como se puede ver aquí o aquí, por poner dos ejemplos).
Dashan, un canadiense muy alto (su nombre chino significa "gran montaña") es probablemente el laowai más popular de China, como dice sin modestia su página web oficial. Con laowai me refiero al extranjero que ha residido o reside un largo tiempo en el país chino. Ni Marco Polo le iguala.
Dashan, cuyo verdadero nombre es Mark Roswell, hizo como tantos y se marchó en 1988 a Pekín a estudiar chino y tener su "experiencia exótica". También como muchos, participó en 1989 en un programa de la tele china de esos en los que los extranjeros vencen su miedo al ridículo, se disfrazan de chinos y cantan, bailan, practican kung fu o muestran alguna otra habilidad relacionada con la cultura china. Dashan escogió lo más difícil y recitó un xiangsheng, una forma tradicional de diálogo cómico en chino que se parece a los "Diálogos para Besugos" que salían en los Mortadelos, sólo que en China son un deporte nacional. Dashan se hizo popular a raíz de su perfecta dicción y su chinísimo sentido del humor, y hoy en día es toda una celebridad en el país oriental. Es como "nuestra" Rafaela Carrá o "nuestro" Michael Robinson, pero en chino y elevado al cuadrado.
A casi todos los chinos les encanta Dashan. Les sigue pareciendo increíble que un extranjero sea capaz de hablar unas pocas palabras en chino, así que, si encima de hablarlo perfectamente sabe recitar un xiangsheng... lo adoran. Esa adoración permite a Dashan engordar sus bolsillos anunciando miles de cosas en la tele china (últimamente, una marca de suelos de parqué). También sale en portadas de libros para niños chinos, rebautizado como "el tío Dashan", y hasta protagoniza una telenovela china, "el artista de palacio", en la que encarna un pintor del siglo XVIII, Giuseppe Castiglione, que vivió gran parte de su vida en la China imperial. Los chinos siempre ponen como ejemplo a Dashan para decir que un extranjero puede también convertirse en "un chino más" (pero, extrañamente, siempre le ponen a él como ejemplo, dando a entender que no hay otros).
En cuanto a los extranjeros... Su popularidad no es tan grande, la verdad, y de hecho, muchos le tienen tirria. Ello se debe a varias razones, una de ellas, el hecho de que muchos chinos, cuando dices algo en mandarín, comentan "¡Vaya, hablas tan bien chino como Dashan!", o peor todavía, "¡Vaya, hablas muy bien, pero no tan bien como Dashan!". Dashan se convierte entonces en una especie de niño repelente de clase que lo hace todo perfecto, así que no es extraño que muchos laowai le tengan manía, aunque sea por pura envidia. Además, realmente tiene cara de niño repelente, y siempre blande una sonrisa horrorosa, como la de la foto. Es además uno de los iconos de CCTV, la tele nacional china, que es uno de los productos más sosos y superficiales del régimen chino.
Además, Dashan aparece como una persona totalmente convertida al sinismo, un chino más, habiendo borrado de su mente toda su cultura occidental. Está claro que no es así, pero esa es la imagen que da: la de que si quieres adaptarte a China, tienes que olvidarte de Occidente, no puedes aportar a China tu yo occidental.
Recientemente, Dashan ha tenido ciertos problemillas con la justicia de su país, pero creo que todo acabó en agua de borrajas.
Yo no siento excesiva animadversión por Dashan (mientras no me comparen con él). Creo que son sobre todo los angloparlantes los que se meten más con él, al ser "uno de los suyos" vendido a la siempre difícil de entender cultura oriental.
Lo que me gustaría es saber si hay algún español o latinoamericano en el mundo que sea como Dashan: un perfecto desconocido en España, pero una celebridad mediática en su país adoptivo, qué sé yo, Namibia, por poner un ejemplo. Creo que los hispanohablantes (los españoles sobre todo) no somos muy camaleónicos, pero a lo mejor algún día nos sale uno así.
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