Ya estoy de vuelta en Pekín, así que supongo que a partir de ahora se reanuda el servicio normal de posts en este blog. Aunque el ritmo vacacional (un post cada tres o cuatro días) tampoco estuvo mal, quizá lo adopte.
Hace unas semanas salió a colación aquí la teoría de que los chinos llegaron a América antes que los europeos (debido al mapa aquel de las narices). Si esa teoría resulta arriesgada, la que voy a comentar hoy aquí es ya de cuadruple salto mortal con tirabuzón. Para creérsela hace falta mucha fe, aunque es muy divertida.
La teoría, sostenida por creacionistas (personas que no creen en la Teoría de la Evolución de Darwin, por ejemplo más de la mitad de los ciudadanos de EEUU) señala que el idioma chino demuestra a través de sus caracteres que el Libro del Génesis es cierto y no leyendas. No sólo sostiene que China -un país donde las religiones mayoritarias son el budismo y el taoísmo- esconde los secretos del cristianismo original, sino que da a entender que el chino era el idioma que los hombres hablaban y escribían antes de que la construcción de la Torre de Babel confundiera a los hombres y los dividiera en miles de lenguas.
He aquí dos ejemplos de esta curiosa teoría, que aparecen en el libro "El idioma chino y el Génesis", escrito por un misionero que vivió en China, C.H.Kang, y publicado en 1950.
LA CREACIÓN
En chino, la palabra crear se escribe
(zao).
La palabra puede descomponerse según el autor en cuatro partes:
un radical (partícula fija) que suele acompañar a caracteres chinos que indican la acción de moverse o andar.
(tu), que significa tierra.
Al lado de esta tierra hay otro trazo, un simple
que según el escritor que sostiene la teoría hace referencia a la vida o el movimiento.
(kou), que también se emplea como radical para cosas que indican acciones con la boca (desde beber hasta soplar).
Según Kang, al ver este caracter, queda claro que refleja uno de los más conocidos pasajes del Génesis. Lo que hay en cursiva son notas explicatorias, no el texto sagrado en sí:
"Dios formó al hombre de barro de la tierra y le inspiró en el rostro un soplo -con la boca- de vida, y quedó hecho el hombre, ser con alma viviente -capaz de andar-." (Génesis 2:7).
¿Todavía no os habéis pasado al creacionismo chino? Pues ahí va otra prueba:
EL PECADO ORIGINAL
En este caso, el autor toma una de las palabras que los chinos usan para denominar fantasma o diablo:
(mo).
La palabra tiene también un radical,
que suele acompañar a palabras que indican cosas cubiertas o protegidas.
Dentro de este radical, de arriba abajo, hay un bosque,
(lin) otra vez el trazo que indica vida,
 un campo, (aunque aquí se refiere a un jardín, según el autor),
 un hombre,
 y un secreto.
 Aunque no aparezcan serpientes ni manzanas, parece que el carácter, siempre según el escritor, nos cuenta que el demonio, cubierto entre los árboles del bosque, se apareció ante el hombre (más bien la mujer, Eva) para contarle un secreto (el del fruto prohibido). Todo esto ocurre en el jardín del Paraíso Terrenal.
El autor presenta otros ejemplos de caracteres chinos que cuentan desde la historia del diluvio universal hasta la Torre de Babel o el ligero desacuerdo entre Caín y Abel.
Todas estas ideas parecen descabelladas, pero son atractivas, y hay quien las continúa. En 1979, Ethel Nelson publicó otro libro, "El descubrimiento del Génesis", que amplia las ideas de Kang y aporta más historias. Y hay más por ahí, sobre todo en inglés.
¡Adán y Eva eran chinos! ¡El paraíso terrenal estaba en Suzhou! ¡No era una manzana, sino un lichi! No seáis descreídos y apuntaos al creacionismo con características chinas.
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