Hace un par de meses, cuando este blog acababa de nacer y sólo tenía dos visitas diarias (yo desde casa y yo desde la oficina) me hice eco de una iniciativa en los ferrocarriles chinos: debido a varias quejas de viajeras de tren chinas, que aseguraban haber sido acosadas sexualmente, se había decidido crear vagones sólo para mujeres y sólo para hombres. La idea se comenzó a poner en práctica, como prueba, en el tren Pekín-Shanghai durante las recientes vacaciones del Año Nuevo Chino, en las que millones de chinos usan los trenes para ir de un lao a otro (y esa línea es una de las más usadas).
Como apenas nadie vio aquel post, voy a aprovechar para meter la foto de aquella vez, seguro que nadie lo nota.
Parece ser que a los nueve días de que comenzaran a probarse los vagones de género, la cosa se ha cancelado. Dicen que absolutamente nadie se ha mostrado interesado en vagones sólo para mujeres o para hombres, y continúan usando los unisex. ¡Ya se aclararán!
Yo sugiero que lo intenten nuevamente con diferentes categorías: con/sin gente hablando en voz alta a las 4 de la mañana, con/sin constantes carritos de los revisores vendiendo chucherías.
Me acordé de los vagones de género en mis últimas vacaciones, pues estuve en Manila y en el metro de esa ciudad tienen dos clases de vagones, aunque no exactamente de un sólo sexo: uno es sólo para mujeres, y otro para hombres y mujeres. Allí sí que tiene éxito la idea, y muchas mujeres van en el vagón destinado para ellas. Las mujeres son de envidiar: ellas van de lo más ancho en sus compartimentos, mientras que los hombres viajábamos hacinados en el nuestro.
Y no se si lo he dicho antes, pero lo repito: señores, viajen en tren por China, es una experiencia ineludible para conocer este país. Barato, cómodo y -en general- puntual.
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