En China, gran parte de los letreros en calles y tiendas están escritos no sólo en chino, sino también en inglés. Es de agradecer a los chinos que se esfuercen porque los visitantes entiendan algo de lo que ven. Ellos conocen la dificultad de su escritura -y se enorgullecen de ello-, así que no dudan en echar mano del inglés, idioma internacional por antonomasia.
Sin embargo, la mayor parte de esos carteles tienen errores, ya sea de imprenta o de traducción, e incluso hay algunos en los que no se entiende nada de lo que el impresor y el traductor -si es que hubo alguien que mereciera tal nombre- pretendía decir. Estos casos se conocen como chinglish en la jerga, y hacen las delicias de los laowai (extranjeros que viven en China), especialmente los angloparlantes, que son los más conscientes de los errores. Algunos de ellos hacen recopilaciones en Internet realmente divertidas, como este señor o este otro.
El resto de extranjeros no siempre encontramos divertido esto del chinglish. Es más, puede que una larga estancia en China acabe de jorobarnos el escaso inglés que aprendimos en la tele viendo "Follow Me" o "I am Muzzy, I eat Clocks".
Yo no suelo fijarme mucho en el chinglish, pero una vez uno me impresionó tanto que le hice una foto. Fue en un museo dedicado a Mao Zedong:

En la primera línea, en vez de decir "cuidado con la cabeza, se puede golpear" el cartel dice "golpéese la cabeza (aquí)". En la segunda línea, escribieron con varias faltas de horticultura: "el suelo está resbaladizo, cuidado con..." y entonces, como el que hizo el cartel no sabía escribir en inglés "...hacerse un chichón" directamente dibujó uno.
Apenas hay nada escrito en español en China, a menos que uno se vaya a una librería especializada o trabaje en los servicios de español de los medios oficiales. Las posibilidades de que haya chiñol, por tanto, son más escasas, lo cual es una pena.
Sin embargo, hace unas semanas John en su blog Sinosplice publicó uno de los primeros casos de chiñol que he podido ver en este país:

Qué bonito que este primer ejemplo provenga precisamente de una naranja, algo tan chino y tan ezpañol a la vez. Que por cierto, siendo como son los chinos los padres de este cítrico, parece mentira que tengan que importarlas de Nalencia (o piratear las suyas haciendo creer que son de Nalencia). Ya que estamos hablando de tierras nevantinas, saludos a todos los que hayáis estado en las Nallas, ¿estáis todos bien? El Mundo cuenta que ha ardido todo, que catástrofe, cómo ha podido ocurrir...
De momento el ejemplo no es muy espectacular, pero creo que sienta las bases para una futura explosión cultural del chiñol. 2007 es el Año Cultural de España en China, así que las posibilidades de encontrarnos más ejemplos aumentarán. Que así sea.
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