Ya sé que había prometido los resultados del concurso, pero es que hoy creo que es necesario celebrar un acontecimiento, así que, si no os importa, os haré esperar un día más. ¡Lo sieeeeento! Además la participación ha sido muy amplia (concretamente cinco personas) y hay que cotejar con cuidado las respuestas.
El caso es que en las últimas horas este blog alcanzó la siguiente cifra de visitantes:
 Y como en China el ocho es símbolo de buenos auspicios, pues hay que aprovecharlo. Lo lógico sería esperar al día en que el blog tenga ochenta y ocho millones ochocientos ochenta y ocho mil ochocientos ochenta y ocho visitantes (ocho ochos), pero he decidido conformarme con la "mitad", dado que es bastante complicadillo alcanzar esa cifra.
Aunque los que viven en China se lo saben de memoria, para el resto explicaré que a los chinos les gusta el 8 porque su nombre en mandarín ("ba") suena parecido a riqueza ("fa"). Por ello, más que su número de la suerte es su número de buenos augurios para los negocios.
Algunos en este país pueden estar dispuestos a arruinarse persiguiendo ese 8 que les hará ricos, por paradójico que parezca, como se puede ver en noticias como ésta, ésta o ésta.
El número de la mala suerte para los chinos no es el 13, sino el 4, pues se pronuncia "si", similar a la palabra morir, que también se dice "si" (aunque con distinto tono). Muchos hoteles no tienen cuarto piso, y también los hay que carecen de habitación 514, pues su pronunciación ("wu yao si") suena como "wo yao si", es decir, "quiero morir". Brrrr, qué escalofrío.
Volviendo al ocho, os recuerdo que los Juegos Olímpicos de Pekín empiezan el 8 del mes ocho (agosto) de 2008, a las 8 de la tarde. Y que la Torre Jinmao, el edificio más alto de China, tiene 88 pisos y es octogonal.
Para decir ocho con las manos, los chinos usan el dedó índice y el pulgar estirados, de la siguiente manera:
Como veis, parece el gesto de llevar una pistola, por ello los niños chinos suelen hacer el chiste de poner la mano así y gritar "¡ba, ba, ba!", como si estuvieran disparando (bang, bang, bang) y diciendo "ocho" al mismo tiempo.
Ya que me he puesto a hacer fotos de mi mano, aprovecharé para hacerle un homenaje a Cobi, el perro que marco un antes y un después en la historia del arte:
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