El metro de Pekín es tremendo. Voy en él todos los días, y probablemente no hay nada en Pekín que me cause más desazón que ese triste y obsoleto lugar, donde huele a meados, la gente te empuja sin compasión y los altavoces del vagón se pasan el trayecto gritando a un volumen digno de concierto de The Who.
No entiendo por qué en Pekín el metro da una imagen tan triste, porque en Shanghai, por ejemplo, tiene un aspecto normal, no es un lugar ruidoso, sucio y maloliente... Los pequineses, además, son realmente incívicos bajo tierra: corren desesperados por sentarse, no dejan salir antes de entrar en el vagón, no se alinean a la derecha en las escaleras mecánicas... Señor alcalde, si son verdad esas campañas para aumentar el civismo de cara a los JJOO, dese prisa que quedan dos añitos... Y en el metro, gástense menos en esos anuncios tan modernos que hay dentro de los túneles, y pongan más dinero en mejorar la deplorable situación de ese vergonzoso transporte público.
En las líneas viejas, los tiquets no se pasan por una máquina que los pica, sino que se los das a un señor o señora que se los queda o se queda con una mitad del billete. Hay una línea más "moderna" que las demás (la 13) que sí tiene máquina picadora, pero, sorprendentemente, este método obliga a que haya aún más cobradoras aburridas: una para vender billetes, otra que recoge los tiquets antiguos, otra que da billetes magnéticos, y otra junto a la máquina explicando a la gente cómo usarlos, porque muchos no saben. Mirándole el lado bueno, es una forma de dar puestos de trabajo.
El caos de la entrada y salida al metro podría arreglarse un poco creando abonos mensuales, anuales, semanales, trimestrales... lo que sea, pero algo que no obligue a tener que comprar el billete cada vez que entras y sales. Yo antes me compraba diez o doce billetes cada vez, y los iba usando hasta que se me acababan, pero la "moderna" línea 13 no admite ese truco, ya que has de usar el billete el mismo día que lo compras. Viva el progreso.
Parece ser que el metro pequinés antaño emitió abonos mensuales, pero poco después dejó de hacerlo, por lo que tener uno es un privilegio semejante a tener una casa en la playa de Hainan. ¿Por qué? Hace poco una amiga me dijo que es porque demasiada gente usa el metro... ¿Entonces, para no tener que hacer 15 millones de abonos de metro, decidieron vender miles de millones de billetes cada año? No lo entiendo.
Para colmo, una de las cosas que me gustaban del metro de Pekín, la decoración comunista de algunas de sus paradas (los mosaicos multicolores de Jianguomen y Dongsishitiao) ha sido sustituida en los últimos años por los típicos paneles anunciadores.
Si queréis más información sobre metros, podéis encontrarla en este lugar, aunque en el apartado de Pekín dice cosas bastante raras, como que el metro va por debajo de la Ciudad Prohibida (no es cierto) y que hay líneas secretas que usa sólo el ejército (por dios, que vayan en helicóptero...).
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