
Hay muchos hablantes de español estudiando mandarín en China. Yo he conocido mexicanos, argentinos, colombianos, uruguayos, chilenos, peruanos, cubanos, bolivianos, ecuatorianos, venezolanos, puertorriqueños... No he visto apenas estudiantes de países sin relaciones diplomáticas con Pekín (Paraguay, República Dominicana, los de Centroamérica...), pero seguro que también los hay, bien en China bien en Taiwán. El chino es un idioma con futuro (1.000 millones de bocas no pueden estar equivocadas) y siempre hay alguno que se deja atraer por su exotismo y la belleza de su caligrafía.
El español y el mandarín, no hay por que ocultarlo, tienen las mismas similitudes que las que habría entre un cachalote y una zanahoria. Quizá por eso, progresar en el mundo del chino nos cuesta: tropezamos con su pronunciación, con sus tonos, con la monotonía de sus sonidos, con sus caracteres... No me parece a mí que los hablantes de español seamos los mejor preparados para afrontar el mandarín.
Todo esto, en este mundo competitivo en el que vivimos, me lleva a preguntarme: ¿De qué país de Hispanoamérica son los mejores estudiantes de chino? ¿A quiénes se les da mejor?
Alguno podría decir que son los cubanos. Muchos de los hispanohablantes que estudian carreras especializadas en China son cubanos, que llegan a través de convenios culturales entre los dos gobienos comunistas, chino y cubano. Es fácil ver gente de Cuba que lleva estudiando en Pekín cuatro, cinco años de chino, y que de mandarín sabe latín.
También hay que destacar a los mexicanos. En un post que escribí para atraer lectores de México (y con el que me temo que conseguí el efecto contrario) dije que ese país es uno de los hispanoamericanos con más relación cultural con China, desde hace siglos. Así que es lógico que allí haya mucha gente interesada en la cultura de Extremo Oriente.
Otro país candidato a tener buenos hablantes de chino es Perú, donde hay una enorme cantidad de población (creo que en torno al 10 por ciento) que desciende de emigrantes chinos. Sus antepasados hablaban sobre todo cantonés y otros dialectos del sur, no el mandarín que ahora es oficial en China, pero seguro que hay más de un peruano deseoso de estudiarlo para recuperar de algún modo sus raíces.
Sin embargo, yo tengo otra opinión. Para mi gusto, los hispanohablantes a los que mejor se les da el chino son los de un país que a veces se nos olvida: Guinea Ecuatorial.
He conocido a estudiantes ecuatoguineanos que hablaban realmente bien el mandarín al poco de haber comenzado a estudiarlo, con un acento que al resto de hispanohablantes nos cuesta mucho tiempo adquirir, si es que lo logramos. No son muchos los que he conocido, la verdad, pero esos pocos me sorprendieron bastante. Además, ellos, a diferencia del resto de hispanohablantes, no decían eso tan manido de que "el chino es muy difícil". En su opinión, el chino era bastante fácil, sobre todo el hablado.
Según me contó uno de ellos, es más sencillo para ellos aprender el sonido cantarín del chino por varias razones. La primera es que la mayoría de ellos son bilingües, trilingües, cuatrilingües de nacimiento. Además de hablar español, suelen hablar francés y varias lenguas bantúes como el fang. Y ya se sabe que cuántas más lenguas se tienen en la cabeza, más fácil es estudiar otras, pues estás acostumbrado a "pensar en diferente idioma". Los españoles solemos pensar sólo en castellano, por eso a veces cuando hablamos en inglés traducimos palabra por palabra y nos queda fatal (a mí también me pasa).
La segunda razón, y más importante, es que muchos de los idiomas africanos que conocen los ecuatoguineanos son tonales, como el chino. Los idiomas tonales son aquellos en los que el tono con el que digas una palabra o sílaba (agudo al principio, agudo al final, etc) determina el significado de lo que dices. El ejemplo más conocido en chino es "ma": dependiendo del tono puede significar "madre", "caballo", "insultar", etc.
Muchas de las lenguas bantúes son tonales, así que para los ecuatoguineanos -y muchos otros africanos- una de las mayores barreras que existen al comienzo del aprendizaje del mandarín no existe. Ellos ya saben cambiar el tono dentro de la frase, mientras que para el resto de los hispanohablantes es todo un reto, similar al de empezar a estudiar solfeo sin tener ni idea de música.
El chino es el idioma tonal más famoso, pero hay muchos otros. De hecho, los idiomas tonales, que para el occidental medio suenan cantarines y estridentes, son más numerosos en Asia y África que los no tonales. En Europa y América apenas existen (por eso nos parecen tan raros, como de otro planeta). Leo en Wikipedia que el sueco, el noruego, el serbio, el croata y el lituano son tonales, pero me cuesta creerlo, la verdad.
El post de hoy esconde una perversa y aviesa intención. Con él abrigo la esperanza de que alguien desde Guinea Ecuatorial me visite, ya que ése es el único país de habla española del que no he recibido todavía visitantes. Además, el único país del África Subsahariana de donde he tenido visitas es Namibia. ¿Por qué Namibia? No estoy seguro, pero tal vez se deba a lo que escribí en este post y este otro.
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