En China, chinos y extranjeros comenzamos a estar un poco hartos de todas esas noticias que llegan procedentes de fuentes militares estadounidenses, alertando sobre la temible amenaza que el Ejército chino va a ser en el futuro para el mundo. Cada dos días hay en el "USA Today" o diarios similares un titular en el que se destaca lo preocupante que es el "China military build-up" (el rearme chino). Qué cansinos son, por dios.
Hoy ha salido una más, venida directamente del Pentágono y publicada hasta la saciedad en toda la prensa americana. Pero es que la tabarra es diaria: que si China oculta sus intenciones, que si tiene más misiles de los que dice, que si esconde sus soldados, que si se gasta un pastón en bombas... Hay noticias sobre el tema para parar un tren, casi todas iguales. Las hay de julio de 2005, de julio de 2004, de mayo de 2001, de octubre de 2004, de octubre de 2005... la lista es interminable.
Señores militares norteamericanos, dejando aparte que tengan ustedes o no razón: por favor, no nos lo repitan cada semana, porque estamos SATURADOS. Entiéndanme, yo estoy con ustedes: no me gustaría que un día el Ejército Popular de Liberación cruzara los Pirineos y conquistara la Península Ibérica. Pero oigan, no me gusta levantarme cada día con la misma noticia, ni aunque fuera la mejor noticia del mundo.
Tal es la matraca que dan los militares norteamericanos, que he decidido ofrecer mis dotes de estratega al ejército chino y darle, gratis, un plan de invasión de Estados Unidos y el resto del mundo. ¿Queréis amenaza? Pues la vais a tener.
Para elaborar mi estrategia, he utilizado programas de software avanzado, en los que se tienen en cuenta todas las variables que pueden decantar una III Guerra Mundial de uno u otro lado.

Tenemos, en uno de los bandos, al Ejército Popular de Liberación chino, el más numeroso del mundo, con claras dificultades para caber en su propio país. Es lo que los militares estadounidenses, en petit comité, suelen apodar "la amenaza amarilla".

Obsérvese el detalle del Estrecho de Taiwán, donde los cañones chinos y taiwaneses se apuntan mutuamente, causando gran tensión.
En el otro bando está Estados Unidos con un ejército menos numeroso pero más avanzado. Como todo el mundo sabe, EEUU se divide en los Estados Unidos del Oeste y los Estados Unidos del Oeste.

En esta guerra, si China quiere ganar, debe llevar la iniciativa, y para eso lo mejor es llevar su caballería a Sudamérica, usando el famoso puente entre África del Norte y la vecina Brasil.

Una vez hecho esto, la caballería china debe formar un tapón en la zona Perú-Venezuela (en el Risk no existen Colombia, ni Ecuador, ni Chile, ni Bolivia...) y quedarse allí para que a Estados Unidos no le quede más remedio que atacar por el hemisferio norte.

La audacia de este movimiento dejará pasmados durante unos minutos a los estadounidenses, que optarán, lógicamente, por avanzar hacia Alaska con el fin de pasar desde allí al otro lado del tablero, donde se encuentra Asia.

Para entonces, los chinos se habrán imaginado la jugada y estarán esperando pacientes en los poderosos territorios de Mongolia, Irkutsk, Yakutsk y Kamchatka.

Cuando los americanos lleguen a ese lado del tablero, se encontrarán con una desagradable sorpresa: el camino está cortado.

A Washington no le quedará más remedio que acudir a alianzas con otros territorios. Es de esperar que Europa, de color azul y tradicional aliada de Estados Unidos, permita que al menos tres cañones norteamericanos se instalen en las bases de Europa del Sur, Europa Occidental y Europa del Norte.
¿Cómo hará China para derrotar a estos tres fenomenales artilleros? La respuesta está en la táctica napoleónica de las maniobras envolventes.

Tras la derrota de las magras fuerzas euroamericanas, China tendrá prácticamente la guerra ganada. El mundo estará teñido de amarillo.

Pero China no deberá bajar la guardia, pues ya se sabe que en el Risk, Madagascar siempre es el territorio más complicado de conquistar.

Contra Madagascar, recomiendo que China sitie las fortalezas, aunque el asedio dure varios años. Mejor ir a lo seguro contra los numantinos malgaches.
La táctica puede ser repetida nuevamente para derrotar a las últimas fuerzas que Estados Unidos conserve en sus dos territorios originales.

Cuando el último de los soldados de infantería americano se rinda, la victoria china será un hecho. Los comunistas chinos dominarán el mundo (risas siniestras) y desfilarán en la Plaza Roja de Washington.
(Gracias a Alberto, Fernando, Mari Carmen y Marisa, que me regalaron hace unos años el software bélico)
|