Hace unas semanas prometí -creo que fue a Arkhonomada- una lista con lugares chinos para perderse. Lo prometido es deuda: ahí van 11 sitios en los que he estado y que me gustaron, por orden completamente aleatorio. No son lugares "perdidos", de hecho todos son bastante turísticos, pero al menos se salen del triángulo clásico Pekín-Shanghai-Xian.
Kaifeng: una ciudad que en sí no encierra grandes monumentos, pero con calles y barrios que conservan su toque tradicional y caótico. A lo mejor ahora ya no es igual que cuando la visité hace tres años, porque en China las ciudades cambian echando chispas... Está en la misma provincia que el Templo de Shaolin y las grutas de Longmen, por lo que se puede incluir en un tour a esos lugares.
ANÉCDOTA PERSONAL: Me metí con unos amigos sin querer en un teatrillo de ópera tradicional y nos querían cobrar cada canción que escucháramos. Resolvimos el malentendido como buenamente pudimos.
Pingyao: La ciudad mejor conservada del norte de China, pese a los muchos turistas que la visitan. Con su muralla, sus casas tradicionales de estilo palaciego y patio interior... El color que predomina es el gris, como en las calles antiguas de Pekín, pero un gris multicolor. Cerca de la ciudad se encuentra la casa donde se rodó "La Linterna Roja", un enorme palacio abierto a los turistas.
ANÉCDOTA PERSONAL: Debido a mi sobrepeso, casi le provoco un infarto a un triciclista que me transportó y me dio un tour alrededor de la muralla.
Wutaishan: En la misma provincia que Pingyao, un valle sagrado para los budistas, con decenas de templos. Allí llegan muchos budistas chinos, tibetanos, mongoles... Paisaje casi tibetano en las montañas, con praderas, cielo hiperazul, túmulos de piedra y banderitas de colores.
ANÉCDOTA PERSONAL: Bebí agua de un manantial que, según un monje guardían que lo custodiaba, había brotado mágicamente después de que una reencarnación anterior del Dalai Lama pasara allí una temporada de meditación. Dicen que va bien para el estómago y te da energía, como el Gatorade.
Huangshan: Una montaña con paisajes impresionantes de roca y pinos de formas impensables, plantados en lugares imposibles. Lugar imprescindible, impagable e imponente.
ANÉCDOTA PERSONAL: Tras horas y horas de subir y bajar escalones -creo que me dejaron la rodilla lesionada de por vida- descansamos en el mismo lugar donde, según decía un enorme cartel, había parado a reposar Deng Xiaoping.
Harbin: Ciudad del extremo noreste de China, famosa por sus calles e iglesias de estilo ruso (fue colonia de Rusia a principios del siglo XX). Son unas pocas calles, pero es muy curioso ver la mezcla de estilos chino y ruso. Además, tiene en invierno el Festival de Hielo, con gigantescas esculturas de nieve y agua helada iluminadas con bombillas de colores. Espectáculo irrepetible.
ANÉCDOTA PERSONAL: Ya lo he contado en este blog, pero bueno, me repito: el Gobierno local invitó a periodistas y diplomáticos a visitar la ciudad, yo fui, al final del viaje hubo un sorteo de regalos y a mí me tocó el mejor, un reproductor de DVD (que se me estropeó un año después).
Yangshuo: Uno de los cuarteles generales del mochilero y lector de la guía Lonely Pancake. Lugar ideal para vivir bien, pues combina unos paisajes estupendos de montañas kársticas con todas las comodidades de Occidente, desde tostadas con mantequilla hasta minicines en inglés o tiendas con discos de música indie.
ANÉCDOTA PERSONAL: Casi fallezco de frío, porque fui en enero y ligero de ropa, pensando que era un lugar de clima tropical.
Shaoshan: No es especialmente bonito, pero sí muy interesante el pueblo donde nació Mao Zedong, que se ha convertido en un santuario de peregrinación de los comunistas y los turistas. Allí se guardan desde la cama donde nació el Gran Timonel hasta el pupitre donde estudió primaria o la bolsa de agua caliente que se ponía bajo la rabadilla cuando era anciano.
ANÉCDOTA PERSONAL: Me alojé en un hostal llamado Mao, detrás de la casa natal de Mao, donde una familia apellidada Mao me sirvió para comer el plato favorito de Mao (cerdo grasiento). El plato me sentó mal.
Qingdao: Si la combinación rusa-china de Harbin es exótica, todavía lo es más la combinación alemana-china de Qingdao, ciudad que fue colonia de los germanos en los siglos XIX y XX. Castillos de aire bávaro, mansiones que parecen sacadas de una película de nazis e Indiana Jones... Acompañado de playita y de la fábrica de cerveza más famosa de China.
ANÉCDOTA PERSONAL: Vi una gran multitud y descubrí que estaban rodeando a uno de los personajes más populares en ese momento en China: un señor de 60 años muy pobre que llevaba en su triciclo, por todo el país, a su madre de 80 y pico, para recaudar dinero con el que pagar una operación quirúrgica que ella necesitaba.
Tongli: Uno de esos famosos pueblos con canales al estilo veneciano, que hay en el delta del río Yangtsé y alrededores, con ese paisaje blanquinegro como de acuarela. Tongli está menos sobreexplotado turísticamente que otros "pueblos de agua" similares, es un poco más tranquilo. Aunque dicen que Wuzhen es más bonito, yo no lo puedo corroborar.
ANÉCDOTA PERSONAL: Me enfadé un poco porque me cobraran a la entrada del pueblo por entrar en él, y prometí que si algún día soy Consejero de Turismo de Aragón -cosa harto difícil- cobraré entrada a todos los chinos que quieran entrar en pueblos famosos del tipo Alquézar, Albarracín, Daroca, etc.
Datong: También en Shanxi, como Wutaishan y Pingyao. La ciudad en sí ya es interesante para conocer la China del carbón, de las chimeneas, con un ambiente como de principios de la Revolución Industrial. Por otra parte, tiene unas cuevas budistas preciosas y un alucinante monasterio colgante.
ANÉCDOTA PERSONAL: Me quise llevar una de las estacas que sustentan el monasterio colgante, con lo que éste se cayó ladera abajo y lo tuvieron que reconstruir. La anécdota me la acabo de inventar, pero ¿a que mola?
Dali: Con un nombre tan español, no se puede perder uno este pueblo, que es similar en comodidades y "turismo rural" a Yangshuo. Está en la provincia de Yunnan, la que limita con el maravilloso sureste asiático. La minoría Bai, que vive en Dali, hace unos dulces de queso de oveja que te mueres.
ANÉCDOTA PERSONAL: Me comí ocho dulces de queso de oveja casi seguidos.
Con esto acaba mi lista, pero está claro que faltan muchos lugares que yo no he visto y seguro son ideales para perderse. Aquí os paso una lista de sitios que imagino que son muy interesantes para visitar:
- Kashgar, un oasis en el extremo oeste de China, con aire ya musulmán y de Ruta de la Seda.
- Shigatse, una ciudad del Tíbet (por no decir Lhasa, que ya es muy conocida).
- Shangri-La, que no es el paraíso que sale en el libro "Horizontes Perdidos", pero casi.
- Las grutas de Mogao, en los desiertos del oeste de China.
- Los pueblos que tienen forma de plaza de toros en la provincia de Fujian (hace tiempo que quiero ir allí).
- Otras montañas como Emeishan, Huashan, Lushan...
Seguro que me dejo lugares. ¿Alguna sugerencia?
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