Bueno, una vez que nos han echado ya del Mundial, como siempre pasa y siempre pasará, quiero mostraros el descubrimiento que he hecho hoy: ¡Hubo un futbolista en los 70 que era seguidor acérrimo de Mao Zedong y su Revolución Cultural! Ese jugador no era otro que Paul Breitner, campeón del mundo con Alemania en 1974 y que jugó en el Real Madrid en esa época.
Me he enterado por una excelente entrevista que El País hizo ayer a otro futbolista alemán de los 70, Reiner Bonhoff, que jugó en el Valencia. El entrevistador (Cayetano Ros), así de repente y sin venir a cuento, le preguntó a Bonhoff: "¿Era maoísta Breitner?" y el jugador, medio centro de la Alemania que ganó a la Holanda de Cruyff, contestó: "Sí, como todos los jóvenes, estaba al lado de Mao".
En esa época había muchos jóvenes seguidores de Mao en Europa (en mi familia había alguno que otro), pero nunca se me había ocurrido la idea de que hubiera futbolistas maoístas. Yo nací un mes antes de que se muriera Mao, así que no sé mucho de aquellos años, pero los primeros libros que vi de China, de pequeño, eran propaganda sobre la Revolución Cultural, olvidada y llena de polvo en la casa de mi pueblo.
En una página web he encontrado un artículo que habla con humor del maoísmo de Breitner, también conocido como "Der Afro" por los pelos que llevaba:
Su juego estaba crucialmente influido por la teoría de la distribución de Engels, y en una etapa el bávaro barbudo estuvo tan influenciado por el maoísmo que decidió olvidar completamente sus deberes defensivos y en su lugar se fue a plantar arroz al área de gol contraria.
Breitner, por cierto, figura en la "selección ideal" de feos mundialistas de todos los tiempos, elaborada por la página web Uglyfootballers. También está Valderrama y, por supuesto, el búlgaro Trifon Ivanov, con el que tuve pesadillas en el Mundial del 94.
Hablando de otras cosas, pero siempre alrededor del fúrbol, en China estamos indignados con un locutor de la tele china (CCTV-5) que ayer, cuando Italia ganó de penalti injusto a Australia en el minuto 93, se pusó a berrear "¡Viva Italia!" como un tiffosi. No sé qué cable se le cruzó, porque no se puede decir precisamente que Italia hiciera el mejor partido del mundo, ni que mereciera ganar. Cuando lo oí ayer pensé "¿Pero qué tripa se le ha roto a ese tío?". Al día siguiente comprobé en las noticias que no era el único indignado. Se ha montado poco menos que un conflicto diplomático chino-australiano (precisamente ahora que el primer ministro de ese país viene de visita a China).
Hoy, la prensa china ha revelado que el director del programa pidió al locutor que dejara de berrear, pero el tío no hizo caso (al parecer ya tuvo problemas hace unos años, cuando criticó al seleccionador chino de entonces, Bora Milutinovic, en medio de otro partido).
El locutor argumentó, entre otras razones, que odia a Australia porque su país "vecino", Nueva Zelanda, eliminó a China en la fase de clasificación para el Mundial de España 82. ¿Alguien lo entiende? Yo tampoco.
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