Ayer estuve en Tangshan, la ciudad que tal día como ése, pero de hace 30 años, sufrió uno de los peores terremotos de la historia, con 240.000 muertos. El terremoto tiene para mí un pequeño componente sentimental, así que estaba interesado en ir allí, y aproveché la excusa del aniversario.
En Tangshan me encontré con una de las peores imágenes que he visto en China en cinco años, y no estuvo precisamente relacionada con el terremoto.
Al principio, todo fue bien: la ciudad de Tansghan, reconstruida tras haber sido reducida casi completamente a escombros en los 15 segundos que duró el seísmo, es hoy en día una urbe de anchas avenidas, sin rascacielos... No es una ciudad bonita, pero sí agradable.
Del terremoto hay muy pocos recuerdos. Un museo que no pude ver -luego entenderéis por qué- y algunas ruinas de edificios que quedaron más o menos en pie, por esa costumbre que tiene la propaganda china de intentar recordar sólo lo bueno y olvidar lo malo.
 También hay un monumento en el centro de la ciudad, no dedicado al terremoto sino más bien a la reconstrucción que la ciudad inició tras él, en el que se dice que esa reconstrucción demostró que el régimen comunista "es el más perfecto de todos". Sí, seguro...
En 1976, el supuestamente perfecto régimen comunista no hizo caso de los sismólogos que llevaban avisando de un posible seísmo en la zona semanas atrás, rechazó por puro orgullo la ayuda internacional y no reveló el número de muertos hasta tres años después.
En fin, el caso es que ayer el centro de la ciudad de Tangshan estaba muy animado, pese al calor y el gris plomizo del cielo. Muchas familias jóvenes con sus niños estaban allí como si fuera un día destivo, pues muchos de ellos no tienen recuerdos del seísmo. Sí lo tienen, y nada bueno, ancianos y personas de mediana edad, que también acudieron allí para dejar, muy emocionados, ramos de flores en honor a sus parientes fallecidos, así como cartas, cigarrillos, licor de arroz... Esa fue la parte bonita, emotiva, del viaje.


La parte lamentable que os adelantaba al principio de este post se produjo poco después, cuando cientos de soldados acudieron al lugar, echaron a todo el mundo con una mala educación impresionante (gritando y empujando) y acordonaron no sólo esa plaza, sino todas las calles adyacentes. El gobierno de Tangshan vació el lugar donde miles de personas habían ido a rendir tributo a sus familiares, a recordar el fatídico seísmo. Los líderes locales monopolizaron los homenajes, negándoles a los familiares de las víctimas ese derecho, que por ética les pertenecía.
Me pareció una escena muy triste, y que demuestra lo lejos que los gobernantes están del pueblo al que tanto se refieren en sus discursos.
Igual de lamentable me parece algo que he leído hoy en el magnífico blog ESWN. Resulta que en el monumento que os he mostrado en la foto falta algo muy importante: los nombres de las 240.000 personas que fallecieron. Sí, son muchas, y seguramente los nombres de algunas nunca se sabrán, pero ¿no debería de haber alguna forma de rendirles tributo? Muchas de ellas fueron enterradas en fosas comunes, sin una mala lápida que los recuerde. Algo para que sus familiares les puedan dejar flores, en vez de a un frío monumento que rinde más homenaje al Partido Comunista que a los muertos...
Bueno, pues lo penoso del asunto no es sólo eso, sino que hay una empresa que ha decidido erigir un muro en el que poco a poco las familias puedan ir dejando los nombres de sus parientes desaparecidos... ¡a 1.000 yuanes por nombre! No es un precio muy alto, pero el hecho de que alguien quiera ganar dinero con una desgracia así me parece de juzgado de guardia. Para añadirle penosidad al asunto, hay "ofertas" tristísimas: mitad de precio para paralíticos, huérfanos... En fín, para qué seguir.
 Los líderes chinos tienen que aprender un poco más de educación y dejar de temer al pueblo y vivir de espaldas a él (el que tanto teme, es que algo malo habrá echo...). Los empresarios chinos, deberían dejar de intentar hacer negocio con absolutamente cualquier cosa, sin ética alguna. Supongo que esto se puede extrapolar a otras partes del mundo, pero como yo vivo en China, de los chinos hablo.
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