
Cuando estudiaba primer y segundo curso de Bachillerato Unificado Polivalente, a los 14 y 15 años, me dio por decir que era comunista. No sé muy bien por qué me entró aquel furor político, pero quizá fue por simple cuestión estética: me encantaba el logotipo de la hoz y el martillo, símbolo de la unión fraternal entre campesinos y obreros. Impresa en el oro de los vencedores y sobre un fondo rojo como la sangre de los que luchan...
El problema es que a mí no me salía muy bien el famoso logotipo, y siempre acababa dibujando en los libros de texto y cuadernos de ejercicios cosas tal que así:
 Años después, cuando llegué a China, esperaba encontrarme hoces y martillos entrecruzados por todas partes, pero no fue así. Los hay, pero no hasta el punto de saturación. Vi muchos más cuando fui a Vietnam, hace dos años.
La hoz y el martillo no aparecen en la bandera ni en el escudo de China, pero sí en el emblema del Partido Comunista Chino. Aunque presenta una ligera variación con respecto al original: el mango de la hoz siempre aparece redondeado, por lo que más que una hoz parece el garfio del Capitán Idem.
China no es el único país que introduce ligeras variaciones sobre el diseño original. Los vecinos norcoreanos usan una hoz con el mango más largo, ya que por lo visto las hoces que se usan en algunas partes de Asia son así. Además colocan entre ésta y el martllo un pincel, como símbolo de los intelectuales, la otra clase proletaria. Aquí lo podéis ver (aunque el pincel más bien parece un cirio encendido).
Otros que varían el original son los comunistas turcos, que en vez de hoz ponen el engranaje de una fábrica.
¡Proletarios del mundo, coged vuestros aperos y uníos!
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