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Uno de los tópicos sobre China que se cumplen es ése de que a los chinos les encanta jugar al ping pong. Así es, en efecto. Bueno, siempre habrá algún rarito que no juegue, pero la mayoría de los chinos lo practican o lo han practicado en algún momento de su vida. Qué gran deporte, el único en el que he llegado a cosechar éxitos...
Entretenido, emocionante y barato, el ping pong es el deporte de base por excelencia en este país. Les enseñan a jugar en las escuelas, y de mayores lo practican a menudo. Quizá no lo ven tanto por la tele, porque es un poco aburrido en pantalla, pero lo juegan muchos. En eso rivaliza con el bádminton, otro deporte en el que China domina internacionalmente pese a que no sea muy televisivo (al menos, no tanto como el fútbol o el baloncesto).
Muchas empresas, universidades o comunidades de vecinos cuentan con una austera sala en la que hay varias mesas de ping pong. Fue en una de esas salas donde yo pasé horas y horas en mis primeros dos años en China, entrenando mi revés y destrozando paletas a golpes en los momentos en que perdía un punto imposible (fui una especie de McEnroe de salón, muy mal perdedor). En otra de esas salas mi novia me echó los tejos por primera vez
Gracias al ping pong hice mis primeros amigos chinos, y al jugar con ellos absorbí algo de la buena técnica pingponística que ellos tienen en sus genes. Recuerdo que organizamos en el curro un campeonato internacional en el que había dos españoles, un francés y 13 chinos, e, inexplicablemente, los dos españoles quedamos primero y segundo -para mí fue la plata-, lo que hizo pensar al francés que el torneo estaba amañado. Yo más bien pienso que los chinos, que habitualmente nos ganaban siembre, se dejaron vencer para complacernos.
Yo, borracho de éxito, llegué a pensar que podría representar al equipo español en los Juegos Olímpicos. Lamentablemente, mi sueño no podrá verse cumplido, porque mis años de ping pong tocaron a su fin cuando dejé de trabajar en una empresa china y me pasé a una española, donde la única mesa donde se podría jugar al ping pong es la de la sala de reuniones, y como que no están por la labor.
Otra de las razones que me impidió ser olímpico es que agarro mal la paleta, lo cual, según me dijeron mis rivales chinos, me impediría de por vida progresar y hacerme profesional.
Como en mis primeros años quería "volverme chino" en todos los sentidos, quise agarrar la paleta como hacen ellos, es decir, como si el mango de la paleta fuese un boli (el lllamado "estilo bolígrafo"). Los europeos suelen usar la paleta agarrándo el mango como si fuera una raqueta de tenis ("estilo apretón de manos").
Mi técnica se asemeja a la del bolígrafo, pero no es perfecta y hace que tenga muchos errores.
Pero bueno, dejemos de hablar de mis sueños olímpicos rotos y centrémonos en el tenis de mesa.
China domina abusivamente en el ping pong actual, hecho que a los chinos les encanta pero también hace que en el resto del mundo el tenis de mesa no sea muy popular (sí como juego, pero no como deporte de masas). Sólo algún coreano o algún centroeuropeo se ha atrevido a toserles a los chinos en alguna ocasión.
En los Juegos Olímpicos (es deporte olímpico desde Seúl 88) los chinos se han llevado 16 de las 20 medallas de oro que se han repartido en 20 años. En Atenas 96 y Sydney 2000 se llevaron todos los oros: masculino, femenino, dobles masculinos y dobles femeninos.
Los chinos tienen la sensación de que el mundo exterior les tiene envidia por su hegemonía y está intentando hacer lo que sea para impedir que sigan ganándolo todo. Quizá algo de cierto hay en todo eso, porque la federación internacional ha cambiado muchas reglas en los últimos años, y cada vez que lo ha hecho, los chinos han perdido un poco de su poderío.
La principal reforma de los últimos años fue hacer que los sets duraran 11 puntos, y no 21, como pasaba antes del año 2000. Otra regla fue prohibir que el que tiene el servicio oculte la pelota con su cuerpo al sacar. A los chinos, que sacan siempre de formas extrañas, no les gustó nada.
No conozco mucho a los jugadores chinos de ping pong, porque en realidad tampoco son megaestrellas en el país. Se les conoce algo, sí, pero no me consta que sean multimillonarios, ni que hagan montones de anuncios televisivos...
Los únicos tenistas de mesa chinos que conozco por su nombre son Ma Lin y Ma Long. Con esos nombres tan de tebeo son difíciles de olvidar. Ma Lin es actualmente el número 2 del mundo, mientras que el número 1 es Wang Liqin (bronce en Atenas). Otros a los que hay que estar atentos son Kong Linghui, Wang Hao, Hao Shuai, Chen Qi... En féminas, las 4 mejores del mundo son ahora mismo mujeres: Zhang Yining, Guo Yan, Wang Nan y Guo Yue.
España no es tan mala en ping pong como pudiera parecer... Es vigésimo segunda según el ránking mundial, ¡por encima de EEUU! Por cierto, que muchos de los jugadores de la selección española son de origen chino, empezando por el mejor tenisdemesista español del momento, He Zhiwen (que compitió en Atenas 2004 y ya fue bautizado por algún periodista graciosillo como "Pepito" o alguna cosa similar).
En el ranking de jugadores he visto por lo menos a cinco chinos y tres jugadores con nombre chino y nacionalidad española.
Por cierto, quiero recordar, aunque ya lo dije en su día, que "ping pong", contra lo que pueda parecer, no es una palabra china, y tampoco es un deporte originario de China. Es un nombre basado en el ruido de la pelotica, alternativo al oficial "tenis de mesa". El nombre, igual que el deporte, lo inventaron los ingleses. Por esas serendipias de la vida, un deporte con un nombre que suena a chino acabó siendo dominado por China.
Para terminar por hoy, una frikada relacionada: una web que colecciona fotos de famosos jugando al ping pong.

PD: A veces los extranjeros que acaban de llegar a China se preguntan de qué forma puede uno hacer amigos chinos: pues bien, jugar al ping pong es una buena forma de hacerlo.
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