También a Pekín llegan ecos de la cultura del ladrillazo española, la de las grandes constructoras, la de los gigantescos complejos turísticos de la costa mediterránea.
Justo al lado de mi trabajo está esta oficina:


El objetivo de Marina D'Or en China, supongo, es captar a los millonarios chinos, deseosos de probar sus palos de golf. Aunque la verdad es que paso a menudo por allí y no veo a casi nadie entrando ni saliendo. Para colmo, estos días la acera donde está es prácticamene inaccesible, por unas horrorosas obras que hay en la zona y que prácticamente han dejado aislados e incomunicados todos los establecimientos de esa manzana. Gallardón, al lado de Wang Qishan (nuestro alcalde), es un aficionado.
Lo de la construcción de campos de golf en China, por cierto, ha sido un asunto muy turbio durante los últimos años. Tan turbio que hace aproximadamente un par de años el Gobierno del país prohibió que se construyeran nuevas instalaciones de este tipo, ya que un porcentaje exageradísimo eran ilegales (no me acuerdo exactamente, pero igual era el 80 o el 90 por ciento). Ahora debe haber miles de campos de golf en el país, porque muchos alcaldes pensaban que poniendo uno de ésos el dinero iba a llegarles a espuertas. Estoy seguro de que a muchos les salió el tiro por la culata, porque no puede haber golfistas en China para tanto campo...
En muchas ocasiones, los campos de golf se construyeron sobre tierras que se habían exporpiado a los campesinos sin su consentimiento.
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