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La provincia de Palencia (la tierra de las plores, de la puz y del pamor) va a tener en breve una enorme granja de patos capaz de criar unos 9 millones de palmípedos al año. La granja estará en el pueblo de Guardo y será administrada por la empresa "CyL Pato Pekín Criadero", que, como se puede adivinar por el nombre, es una compañía china.
Los patos de este restaurante irán casi integramente a parar a las cocinas de 4.000 restaurantes chinos de España y 2.000 de Portugal. Lo cual indica dos cosas: primero, que seguramente muchos de esos restaurantes podrán por fin incorporar en su carta al pato laqueado, el plato más famoso de Pekín. Segundo, que si estáis en un restaurante chino de la Península Ibérica y pedís un pato de éstos, probablemente acabéis comiendo un pato palentino.
Propongo que, ya que los patos provienen de Castilla y León, por lo menos que los restaurantes chinos, en vez de cortarlos con cuchillo, los corten con un plato, como a los cochinillos segovianos.
¿Por qué los chinos han decidido hacer una granja de patos en Palencia? Lo ignoro. Tal vez sea un paso en su estrategia por dominar el mundo... Aunque me da en la nariz que los dueños de restaurantes chinos en España y Portugal se están quejando continuamente de que los españoles no saben criar patos como a ellos les gusta, así que han decidido montarse ellos mismos una "fábrica" de esa materia prima tan esencial en su gastronomía.
Y es que los patos chinos con los que se hace el pato laqueado (llamado kaoya en China) no son ánades cualquiera. Se trata de animales gordos, grasientos, para que las lonchas que se cortan en los platos del restaurante tengan poca carne (la de pato es un poco sosa) y mucha grasa, que es más salada y crujiente.
Para que los patos pequineses salgan así, los granjeros los colocan en jaulas durante prácticamente toda su vida, y no hacen otra cosa que alimentarlos a lo bestia, de forma similar a lo que ocurre con los patos y ocas franceses con los que se hace el fuagrás. No sé si los ecologistas se quejarán al respecto...
Me imagino, por otro lado, que en Palencia hace un frío que pela, y quizá por ello los chinos han escogido colocar allí su granja de patos, ya que el clima será semejante al de la siberiana Pekín, donde, por cierto, el frío está empezando a apretar.
PD: Si queréis aprender a hacer pato laqueado (cosa nada sencilla) podéis mirar esta receta en inglés. Os advierto que entre los aperos necesarios para cocinarlo hace falta una bomba de bicicleta (para hinchar el vientre del pato).
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