Si vais a algún bucólico paraje de China (un parque, una playa, una calle tradicional...) es probable que os encontréis a una pareja de chinos vestidos de novios, siendo fotografiados por dos o tres cámaras. Alguno pensará que se trata de una sesión de modelos para una revista, pero no: se trata de una pareja de chinos que se ha casado o se va a casar, y está pasando por el penoso trámite de la elaboración del álbum de fotos de la boda. Es una moda en los últimos años, pero además se ha convertido en una tradición casi tan obligada como la boda en sí.
La pareja de tortolitos se pasa el día tomándose instántaneas con exageradas poses: miradas lánguidas, sonrisas Profidén, vestidos blancos al viento... Todo ha de parecer perfecto.
En China hay montones de tiendas dedicadas a este negocio, que mueve millones de yuanes, porque hacer un álbum de estos le puede costar a la pareja unos 400 o 500 euros, que en China es bastante dinero (junto con los banquetes, suele ser uno de los mayores gastos de los bodorrios). Pero bueno, luego se lo ahorran en la luna de miel, pues no suelen hacer este tipo de viaje...
En el álbum, la pareja aparecerá posando con tres o cuatro vestidos diferentes, alquilados a la misma tienda que les hace las fotógrafías. El traje occidental (ella de blanco y él de negro y corbata) nunca falla, pero también se hacen fotos vestidos con trajes tradicionales chinos de distintas dinastías. Si en la ciudad hay una iglesia, aunque la pareja no sea cristiana, es probable que se hagan una foto ante el edificio.
Sin embargo, qué raro, nunca se hacen fotos vestidos con el traje de boda más famoso de la antigüedad china: la novia totalmente tapada por un velo rojo, para que el novio no la vea hasta el momento del enlace.
 Una cosa curiosa de los matrimonios actuales en China es que el proceso nupcial no se concentra en un sólo día (lo que sería el día de la boda en Occidente), sino que se prolonga durante varios días, semanas e incluso meses. Si le preguntas a una pareja de prometidos si se han casado ya, es fácil que te digan "sí, pero aún no lo hemos celebrado".
Y es que el día del casamiento en China en realidad es bastante poco memorable: vas a un juzgado con tu prometido/a, echas una firma en un libro, te dan una charla moralista sobre las bondades del matrimonio (y a veces sobre métodos anticonceptivos) y listo.
Por eso, hay otros días memorables en el proceso matrimonial: cuando llevas caramelos y tabaco a tus compañeros de trabajo, el banquete con la familia, el banquete con los amigos... y claro está, el día en que te haces el "álbum de la boda", tan romántico, aunque en realidad, esa romántica boda nunca existió...
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