
Las casas en las ciudades chinas suelen ser bastante decentes en su interior. Quizá son en general algo más pequeñas que las españolas y con demasiadas tuberías desnudas por las paredes, pero no suelen estar mal.
Sin embargo, por fuera suelen tener un aspecto bastante deprimente, como de fábrica de cemento ucraniana
Para colmo, una gran parte de ellas (en algunas ciudades pequeñas el 99 por 100 de las casas) están alicatadas con baldosas blancas, con lo que las fachadas enseguida adquieren un aspecto como sucio y abandonado.
Pero lo que a mí siempre me ha llamado mucho la atención de las casas chinas es la enorme cantidad de ventanas enrejadas que hay por todas partes. Yo he vivido en casas que tenían rejas en todas las ventanas.
La semana pasada, en la que visité una bonita ciudad del sureste de China llamada Xiamen, todavía vi más ventanas enrejadas que en Pekín, hasta el punto de que había fachadas enteras que eran reja pura. Estéticamente me llamaron mucho la atención, así que les hice multitud de fotos. Os pongo algunas:
No puedo asegurar las razones de este obsesivo enrejado. Respecto a Pekín, una profesora de mandarín que tuve nos contó a la clase que en los años 80 casi no había rejas, pero empezaron a proliferar los accidentes de gente que paseaba por la calle y le caían macetas u otros objetos en la cabeza, así que el ayuntamiento ordenó enrejar la mayor parte de las casas. No sé si la época y la causa son aplicables en otras zonas de China.
Esto me viene al hilo para comentar que los chinos, en efecto, son grandes amantes de llenar sus ventanas y galerías no sólo de macetas, sino de otros muchos cachivaches. Las razones son varias:
- La primera y más obvia, para embellecer las de lo contrario deprimentes fachadas.
- Muchos chinos son extremadamente aficionados a guardar toda clase de cachivaches (creo que todavía recuerdan tiempos en los que todo escaseaba y nada se podía tirar). Por ello, tienen la casa llena de cosas, y cuando la casa se llena, queda la terraza o hasta la cornisa de la ventana.
- En el norte del país, donde está Pekín y en invierno hace un frío que congela los mocos (aunque este año no está haciendo tanto) las galerías pueden servir perfectamente de neveras, así que no son pocos los chinos que colocan allí su provisión de coles (que compran en cantidades industriales) u otras hortalizas y alimentos.
También vale la pena decir que en las casas chinas no suele haber muchos patios interiores, que es donde en España solemos tener los tendederos de ropa, así que los chinos la tienden en las ventanas que dan a la calle. En el sur, donde el clima es muy húmedo, no basta ponerlas en una galería como en el norte, sino que hay que airear las ropas lo más posible, así que uno se encuentra calles enteras salpicadas de calzoncillos y bragas de colores. El caos que esto aporta al paisaje urbano es encantador, y ciudades como Shanghai, Nankín, Cantón o Xiamen deben parte de su fascinante aspecto a estas ropas, por mucho que a sus habitantes les dé vergüenza reconocerlo.
Muchas de las escenas rodadas en China de Mission Impossible III, en las que Tomcrús corre por los tejados de Shanghai, muestran todas esas ropas en las calles. Los chinos se quejaron un poco porque dijeron que la película daba un poco de mala imagen del país. Yo, sinceramente, creo que los chinos a veces se obsesionan con el "qué dirán en el extranjero" y deberían mostrarse más como son, no como quieren que los vean los demás.
Para más tonteridas sobre el interior y el exterior de las casas, os remito a este polémico post que escribí hace un par de meses.
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