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Febrero del 2007


Servicios mínimos desde Huesca

27 de Febrero, 2007, 0:01





Gracias al Congreso de Periodismo Digital, he podido venir a Huesca esta semana, lo que significa que estos días en teoría este blog está de servicios mínimos (de todas formas espero que no se note mucho).

Es la primera vez que experimento el invierno en España en seis años. De todas formas esto ni es invierno ni es nada...

Cuando llego a España, necesito cierto periodo de readaptación a este país, un tiempo en el que me pasan las siguientes cosas:

- Me cuesta mucho saludar a la gente que me encuentro en el ascensor y las escaleras. En China no es costumbre hacerlo, y al volver a España, aunque lo hago, me siento un poco raro y no sé si hay que decir "Hola" o "Buenos días" o "Qué gran aspecto tiene usted hoy".

- Me quedo mirando al cielo como un pánfilo, porque cielo como éste, tan azul y con nubes tan blancas, no lo ha habido jamás en China ni lo habrá. Lo de la luz de España es algo impresionante, que se aprecia especialmente cuando se ha vivido en lugares oscuros, lluviosos o contaminados (mi caso es el tercero). Vargas Llosa, que ha vivido en muchos lugares, también lo recalca en su última obra, "Travesuras de una niña mala".

- Cuando me paro en un paso de cebra y veo que un coche se para para dejarme pasar, dudo horrores hasta que decido saltar a la calzada. En China no sólo no paran los coches en estos pasos, sino que además pitan al desvalido peatón que intenta usarlos para atravesar la calle.

En esta visita, como va a ser corta, no acabaré totalmente adaptado a las "rarezas españolas". Pero lo intentaré en la medida de lo posible.

Los españoles y latinoamericanos que vivís en China, ¿tenéis sensaciones similares?

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Comercio exterior

26 de Febrero, 2007, 0:01









Uno de los visitantes del blog ha pedido que explique cómo se regatea en China. Voy a intentar atender el pedido, aunque no soy bueno en este arte secular.

Para empezar, ahí va una lista de los lugares donde en general se puede regatear en China. Si a alguno se le ocurren más, que lo diga:

- Tiendas de souvenirs y aquellas frecuentadas por turistas.
- Hoteles que no sean de lujo.
- Tiendas de ropa que no sea de marca.
- Taxistas sin taxímetro -aunque es mejor no usarlos- y triciclistas.
- Tiendas de informática y aparatos tecnológicos tipo cámaras, vídeocámaras, etc (se pueden arañar unos yuanes, pero no se puede regatear mucho).
- Tiendas piratas de DVDs y CDs (tampoco habrá mucho descuento).
- Vicios malos en los que no se debe caer.

El objetivo, a grandes rasgos, ha de ser lograr que el vendedor nos dé el producto por la mitad de precio que nos pide (o, si estamos en un lugar muy turístico, por la tercera o cuarta parte). No siempre lo lograremos...

Sobre las técnicas a usar para el regateo, cada uno tiene la suya. Hay quien gusta de la modalidad "Bazar de Estambul", de progresión lenta:

-¿Cuánto quieres por este dragón de jade jaspeado de escamas doradas que le voy a regalar a la plasta de mi cuñada?
-¡300 yuanes!
-¡10!
-¡290!
-¡20!
-¡280!
-¡30!
-¡270!
- ...

Y así hasta la extenuación. A mucha gente le gusta este sistema, porque además te permite pasarte horas jugando con el tendero, pero a mí, personalmente, me agota.

Yo por eso sigo el sistema "plantón", corto y eficaz, que consiste en los siguientes cuatro pasos:

  • Observar el objeto que se desea comprar con la mayor cara de desprecio posible, para indicarle al tendero que tampoco es que estemos demasiado interesados en adquirirlo (da igual que eso sea mentira).
  • Preguntar "cuánto" con languidez.
  • Dividir silenciosamente el precio dado por dos (o por tres) y decir en voz alta el resultado de la operación aritmética. El tendero obviamente dirá que no, se escandalizará y exclamará que el cliente es un bromista.
  • Darse la vuelta e irse sin mirar atrás, dando a entender al tendero que es la última oferta.

En la mitad de las ocasiones el tendero gritará: "¡vale, vale, vale!" cuando ya estemos un poco lejos, y aceptará ese único precio que hemos dicho.

En algunos casos nos iremos con un palmo de narices, pero conviene no amedrantarse: seguro que lo que queríamos comprar lo podemos encontrar en otro puesto cercano, y con un tendero más abierto a la técnica plantón.

Usemos uno u otro sistema para regatear, cuando un amigo chino os pregunte lo que habéis pagado por tal o cual cosa, es recomendable mentirle piadosamente y decir la mitad de lo que habéis pagado en realidad. Porque por muy bien que regateemos, el precio que paguemos siempre será mayor que el que pagaría un chino, y éste se reirá de lo que hemos pagado y dirá que nos han engañado.

La ecuación es:

si por un souvenir el tendero pide x yuanes,
comprádselo por x/2 o x/3
y decidle a los amigos chinos que lo habéis adquirido por x/4.


Por último, decir que es recomendable ser muy duro con los vendedores de los lugares para turistas. ¡Sin piedad! En cambio, en lugares menos de guiris, hay que ablandar un poco nuestro codicioso corazón. Al fin y al cabo, paguemos lo que paguemos, seguro que va a ser mucho más barato que en España.

Buenos lugares para regatear en Pekín, no excesivamente turísticos: Yabaolu, Jinwuxing, Panjiayuan, Xidan...

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Si Vincent Vega hubiera viajado a Pekín...

23 de Febrero, 2007, 0:01


...así hubiera sido su mítico diálogo con su colega Jules Winnfield, en las primeras escenas de Pulp Fiction:

-Sabes que es lo más divertido de China? Las pequeñas diferencias. Muchas de las cosas que tenemos aquí las tienen allí, pero son ligeramente diferentes.
-¿Por ejemplo?
-Bueno, en Pekín, puedes hablar por el móvil dentro de un cine. Y no te estoy hablando de susurros. Puedes gritar, como en la calle... ¿Y sabes cómo le llaman al cuarto de libra con queso?
-¿No lo llaman cuarto de libra con queso?
-Utilizan el sistema métrico, y el chino: dos jin son un kilo. No sabrían que cóño es un cuarto de libra.
-¿Pues cómo lo llaman?
-Jishihambaobao
-Yiii...sii...jan...bao...ba… ¿Y cómo llaman al Big Mac?
-Un Big Mac es un Big Mac, pero lo llaman "yige" Big Mac.
-¿Y cómo llaman al Whopper?
-No lo sé, no hay Burger Kings en China. ¿Y sabes que le ponen a las patatas fritas en China en vez de ketchup?
-¿Qué?
-Mayonesa dulce.
-¡Jodeeer!
-Les he visto, tío, les he visto bañarlas en esa mierda...
-¡Puajjj!

Bueno, que conste que lo de la mayonesa dulce en las patatas no se usa en los McDonalds chinos. Esa mayonesa la venden en el supermercado, y a lo mejor yo no me atrevería a llamarla "mierda", como hace el asesino a sueldo Vicent Vega. Pero creo que sí le dedicaría calificativos como "bazofia" o "asquerosidad".

Por otro lado, el sistema de peso chino no se usa para nada en una hamburguesería. Donde más se utiliza es en fruterías y mercados de verduras. Por cierto, ¿alguien sabe por qué el sistema chino es tan parecido al occidental? ¿Por qué un jin es exactamente medio kilo? ¿Casualidades de la vida, o adaptación oriental al sistema decimal?

En fin, ya que he sacado el tema de la deliciosa comida basura, lo alargaré un poco.

Los McDonalds en China tienen mucho éxito, pero lo que más hay en el país, con diferencia, son KFC (Pollos Fritos de Kentucky). Será que les encanta el pollo...

Y sobre el Burger King, como ya os ha dicho Vincent Vega, todavía no los han puesto en este país. Una gran lástima, porque donde esté un Whopper que se quiten todos los Big Macs.

Las hamburgueserías americanas no siempre lo tienen fácil en China. A veces son motivo de quejas por parte de los consumidores. No he oído leyendas urbanas sobre carne de roedor en las chesseburguers, pero sí ha habido en los últimos años pequeños detalles que no gustaron a los chinos.

Por ejemplo: McDonalds, hace unos años, puso en su web china que Taiwán era un país. Los chinos casi se ponen a hacer boicot masivo de Big Macs.

Y tanto KFC como McDonalds tuvieron que retirar anuncios que no gustaron a los espectadores chinos, sobre todo los sectores más tradicionalistas y puritanos. El spot maldito de KFC presentaba a monjes taoístas comiendo hamburguesas (cuando muchos son vegetarianos). El de McDonalds, a un joven chino arrodillándose y humillándose por lograr una hamburguesa.

La globalización es así.
Al que no le gusten los McDonalds, que se vaya a Vietnam, que allí no hay ni uno. O a Camboya.

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Sobre gustos no hay nada en chino

22 de Febrero, 2007, 0:01

En la calle de Xinzhongjie, donde está mi oficina -y la sucursal pequinesa de Marina D'Or- ha aparecido estos días el siguiente cartelito:


Con mi chino rudimentario he deducido que es un cartel colocado por el Ayuntamiento, en el que se explica que la calle está en obras para mejorar el alcantarillado, el asfaltado, construir una nueva acera y demás.

Lo que me llama la atención del cartel es que el Consistorio pequinés haya decidido poner de fondo a las tristemente famosas -también en China- Torres Gemelas. ¿Un monumento destruido para simbolizar un plan de construcción? Un detalle un poco feo, la verdad.

A veces la gran diferencia entre lo occidental y lo oriental está en eso: cosas que a nosotros podrían parecernos de mal gusto, fuera de lugar, descontextualizadas... pero a los chinos no. A veces me da la impresión de que los chinos ponen en el saco de lo "políticamente incorrecto" o lo "estéticamente incorrecto" muchas menos cosas que los occidentales.

Otros ejemplos: estos días, en las ferias de Año Nuevo de Pekín, se venden muchísimas caretas de Sadam Husein, y los padres se las compran a los niños. Yo sinceramente nunca le compraría a un niño una careta de un dictador que encima murió de una forma horrible, pero aquí mucha gente no se arrea semejantes consideraciones éticas a la hora de complacer a su nene.

También me parece representativo de este fenómeno la historia -que se ha hecho bastante famosa en la prensa española estos días- de la montaña del sur de China que las autoridades decidieron
pintar de verde para no tener que reforestarla. En España hubiera sido el Nobel al mal gusto y la vagancia, pero aquí... Yo creo que el alcalde de ese pueblo ni remotamente se imaginó que alguien se molestaría por darle una mano de verde esperanza al monte. Me lo estoy imaginando, viendo venir a los reporteros y diciendo: "¿Qué os parece? ¿Mola, verdad?".


Otros ejemplos que se me ocurren:

- En las galas televisivas chinas, es muy frecuente ver a montones de niños bailando, cantando, haciendo piruetas o acrobacias circenses... En España, quizá eso sería tachado de explotación infantil. En China a nadie le parece mal, ni se lo plantean.

- Cerca de las comisarías y estaciones, a veces hay fotos muy desagradables de accidentados. Son campañas de educación vial, que dejarían cualquier campaña agresiva de la DGT a la altura de un episodio de La Aldea del Arce. En España seguro que más de uno se quejaría de que esas fotos dañan la sensibilidad, pero aquí la gente no lo ve mal (o por lo menos nunca les he oído quejarse).

Y si nos ponemos a hablar de consideraciones estéticas, esto será un no parar: calcetines por encima de los pantalones, ropa militar para ir de compras, camiseta imperio en verano y arremangada a la altura del pecho para que la tripa respire... ¿Feo? ¿Pero qué es feo y qué es bonito? Para los chinos, que le echan bastante pachorra a la vida, no merece ni la más mínima atención.

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Mis experiencias con los ácidos

21 de Febrero, 2007, 0:01

Los hispanos tenemos muy asociada China a los cítricos. "Naranjas de la China", "la China mandarina"... Y las naranjas son probablemente una de las cosas más en común que tenemos chinos y españoles.

Ciertamente, en las fruterías chinas se pueden ver montones de naranjas, mandarinas, limones y demás parientes, pero los chinos tampoco es que consideren estos cítricos los reyes de la fruta o algo así.  Nunca he visto que los chinos hablen de las naranjas y las mandarinas como un exponente especial de su cultura (vamos, que no esperéis ver una estatua al limón en el centro de la plaza de Tiananmen). Tampoco les oigo apenas decir que las naranjas y demás sean un "invento" chino, a pesar de que probablemente lo son. Y mira que a los chinos les encanta hacer listas de grandes inventos de su civilización...

Con todo, hay que decir que los cítricos en China son algo especial, y casi merece que hable de ellos uno por uno. Ea, decidido, voy a hacerlo.

LA MANDARINA ("JUZI")

Por pura deducción empírica que no puedo demostrar, sostengo que la mandarina es el cítrico rey de China, el que más se come y se vende. Mucho más que la naranja.

Habréis oído muchas veces eso de que los esquimales tienen cientos de palabras para definir a la nieve: por lo visto, no es más que un mito, pero el caso es que con las mandarinas en China pasa algo similar. Tienen varios nombres para ellas según las diferencias que hay entre unas y otras.

Aunque el genérico para la mandarina es "juzi", los chinos tienen, por ejemplo:

Shatangju: un tipo de mandarina especialmente dulce.

Lugan: una mandarina de piel más gorda que las normales.

Jinju: esta podría traducirse literalmente como "mandarina de oro". Una mandarina deliciosa, muy pequeña, tanto que se come con la piel y todo. Mi cítrico favorito, aunque es como las cerezas: vas picando picando, y te acaban dando cagalera. En el Año Nuevo chino (estos días) los arbolitos que dan esta fruta se usan para adorno, son algo parecido a los árboles de Navidad occidentales.


LA NARANJA ("CHENGZI")

La naranja en China no se ve tanto como la mandarina, pero se la considera un fruto más fino, y es muy propio que se use, cortada de formas graciosas, como adorno en numerosos platos de banquetes. En esos banquetes también es muy frecuente que te den al final de la orgía gastronómica unas rodajas de naranja (con piel) para que te vayas con sabor dulce.

También hay varios tipos de nombres para las naranjas, por lo visto, pero aquí, consultando con mi novia, ella sólo se acuerda ella de "qicheng", que es una naranja especialmente dulce. Vamos, como las de Valencia.

EL POMELO O TORONJA ("YOUZI")

El pomelo chino, amarillo y grande como un melón, es para la mayoría de los extranjeros una grata sorpresa al llegar a China. Es una fruta deliciosa, y hay que exportarla pero ya a España.

En realidad no se parece nada al pomelo que conocemos en España: es mucho más grande, no es tan redondo (más bien tiene forma de pera) y es mucho menos amargo. Además apenas es ácido, mucho menos que su prima la naranja o su suegro el limón.

Los youzi tienen una piel de un dedo de gorda, así que al intentar abrirlos tened cuidado que os podéis quedar sin uñas. Pero vale la pena dejarse los dedos en el intento, en serio.

Hay otros pomelos, éstos sí más parecidos a los que se venden en Occidente, que por fuera son redondos y amarillos y por dentro suelen ser rojos. Mi novia dice que se llaman "xuecheng", traducible literalmente como... ¡naranja sangrienta! Con semejante nombre no pienso comprarme ninguno más. Además suelen ser bastante caros, pues los importan del Japón y del sureste de Asia, tengo entendido.


EL LIMÓN ("NINGMENG")

Es la fruta con nombre chino más parecido al occidental (me da que proviene del inglés, pero no sé, quizá sea al revés).

No sé cómo será en el sur, pero en el norte de China, el limón es prácticamente un apestado: no se usa para nada. Y es que a los chinos no les gusta en absoluto la limonada, les parece demasiado ácida. Si acaso tomán limón seco para acompañar al té:


Ya os conté hace tiempo aquí que los chinos apenas venden Fanta de Limón, por lo que yo una de las cosas que más echo de menos de España son las cañas con limón.

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Ya sólo falta
llevar el Un Dos Tres

19 de Febrero, 2007, 0:01

En marzo de 2006 escribí sobre lo que a mi juicio eran los parecidos más razonables entre la televisión china y la española. Poco imaginaba entonces que el mayor estaba aún por venir: una versión oriental de -agárrense a los sillones- ¡¡El Grand Prix del Verano!!!

El concurso más español de la tele e
spañola ha sido copiado palmo a palmo por la tele china. Todo es tan parecido que, si no fuera por el aspecto oriental de concursantes y presentadores, uno pensaría que está viendo competir a Castejuelo del Polvorón contra Villapomelosa.

¡Y sí, sí, sí, hay vaquilla! Aunque la verdad es que tiene un extraño aire chino. Para mí que es un yak al que han puesto a dieta. El logotipo tiene un ligero aire al del programa español:







El programa sale en el canal de deportes (es gracias a eso que lo he encontrado, porque es el único que veo) y, a diferencia del Grand Prix español, no enfrenta a pueblos pequeños sino a macrociudades chinas, de ésas que sin darte cuenta te llegan a los 5 millones de habitantes. Todas ellas aprovechan, claro está, para promocionarse en la tele como lugares turísticos.

Por lo demás, todo igual: decorados de colores, participantes vestidos con disfraces a cuál más ridículo... Aquí tenéis a uno vestido de avestruz.


Además, cada pueblo (cada megaciudad mejor dicho) viste de un color y está representado por algún artista famoso, exactamente como en Spain.

Y el presentador, un Ramón García de la vida, también va dando tumbos por el plató cada vez que ha de explicar a los concursantes cómo superar una prueba.


El programa, si no me equivoco, se llama "La hora de las ciudades". Yo lo vi un viernes a eso de las 7 de la tarde, aunque me parece que era una reposición, porque todo el mundo vestía como muy veraniego. ¡Si estáis en China no os lo perdáis!

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Feliz año guarro

18 de Febrero, 2007, 0:01

Hoy comienza el Año del Cerdo en el horóscopo chino, así que os deseo a todos un año feliz, próspero y guarro en el buen sentido de la palabra.





in memoriam del
cerdo de George Clooney:


Nos despedimos además del Año del Perro, y me da un poco de pena porque para mí terminó de la mejor forma posible...

Y es que anteayer este blog fue premiado con el Blasillo de Huesca, un galardón "al ingenio en Internet" que iré a recoger, un tanto cohibido por semejante honor, dentro de dos semanas a mi ciudad natal.

Dejo los agradecimientos para ese día, aunque bueno, adelanto aquí que estoy henchido de orgullo, casi soberbia, pero espero que no se note demasiado.

También quiero decir que si algo o alguien es culpable de este premio, es China y sus chinos, que con sus virtudes y defectos, sus cosas aburridas y divertidas, y su cultura casi imposible de comprender y definir, han logrado que las palabras de un juntaletras como yo hayan despertado el interés de los que leéis, comentáis y mejoráis esta bitácora.

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Kim habla el día de su cumple

16 de Febrero, 2007, 0:01

Hoy es el 65 cumpleaños de Kim Jong Il, el líder de Corea del Norte. Este extraño personaje, gran amante del cine (ha escrito varios tratados sobre el séptimo arte), vio cumplidos sus deseos de protagonizar una película hace unos años, con su estelar aparición en Team América.

Kim Jong Il, dictador despótico de un país en el que ni siquiera aquí al lado sabemos lo que pasa, no es precisamente un modelo a seguir. Muchos norcoreanos pasan hambre, y probablemente no tienen ni la más remota idea de cómo es el resto del mundo.

Pero no se puede negar que causa verdadera impresión la forma en que Kim ha logrado que EEUU, reina del mundo, se baje los pantalones. Y fue en Pekín, tras cuatro años de agotadoras
six party talks.

Sadam no tenía armas de destrucción masiva, y acabó ahorcado. Kim si las tenía, las enseñaba sin pudor, y con ellas ha conseguido un millón de toneladas de petróleo anuales.

Como el tema es muy complicado, no quiero profundizar mucho (me conformo con decir la perogrullada anterior). Pero sí quiero daros una sorpresa, y me alegro mucho de que coincida con el cumple del "amado líder":

¡He podido contactar con Kim Jong Il, quien ha accedido a hablar para Chinochano! (Bueno, le hemos dicho para engañarle que éramos el New York Times).

Así que os ofrezco, en rigurosa exclusiva mundial, algunos de los fragmentos de las declaraciones que nos ha hecho en las últimas semanas. Algunas de ellas fueron en persona y otras por teléfono.

Espero que las disfrutéis... sólo tenéis que pinchar abajo y esperar unos segundos para que se inicie la grabación.

                                                                

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De oca a oca

15 de Febrero, 2007, 0:01

Hace tiempo alguien me pidió que hablara sobre los juegos tradicionales chinos, y voy a atenderle hoy.  Aprovecho para decir que me apunto todas las peticiones e intento siempre hacer posts con ellas.

Para hablar de los juegos en China echaré mano, como en mi post anterior, a mi colección de cosas inservibles, pues también me he comprado muchos jueguitos.

Como introducción diré que los chinos son unos jugones, les encantan los juegos de azar de todo tipo y creo que disfrutan con unos dados o unas cartas más que un niño. En China, sin embargo, están prohibidos muchos juegos de azar (especialmente los de apuestas), algo que a los chinos les tiene en un sinvivir. Más de una vez he leído de expertos que ruegan al gobierno que acabe de una vez con esta prohibición, que además es un tanto absurda teniendo en cuenta que Macao, una de las ciudades del juego más importantes del mundo, está en China.

Muchos de los juegos chinos se juegan en la calle, hasta muchos que en Occidente se juegan en casa o bajo techo (juegos de mesa, billar, cartas...).

Antes de empezar con los juegos, quiero avisar que desde hace un tiempo es posible jugar a clásicos como el Risk, el Monopoly o el Cluedo en chino. Parker ha lanzado ediciones en mandarín de éstos, disponibles, por ejemplo, en la gran tienda de juguetes de Wangfujing, en Pekín. El Monopoly chino no usa nombres de calles de verdad, pero te puedes comprar las estaciones de tren de Pekín, Shanghai, Cantón y Chongqing.

Bueno, pasó a enumerar unos cuantos juegos populares chinos:

1- El ajedrez chino (xiangqi)


Tiene cosas similares al ajedrez occidental (no se sabe si es su antepasado o su hijo), aunque yo lo encuentro más rápido y divertido. Tiene unos carros que se parecen a las torres del ajedrez, y caballos, pero en vez de un rey hay que matar a un general, y también hay unos cañones que son muy puñeteros. Además hay un río en el centro, que algunas fichas no pueden cruzar, y algunas fichas tienen nombre diferente según el bando: lo que para las fichas negras son elefantes, para las rojas son ministros.

Paseando por las ciudades chinas es muy común ver a jubilados jugando a este juego en la calle, rodeados de curiosos. Aunque haga frío en la calle, allí los tienes al pie del cañón, encorvados durante horas. Yo he enseñado a jugar a varios españoles, aprendices que acabaron superando al maestro a la segunda o tercera partida.

2- El mahjong


Otro juego, como el anterior, que es fácil ver jugar en las calles de todo el país, aunque en este caso participan cuatro personas. Como se ve en la foto, se trata de unas fichas de plástico o sustancia similar que recuerdan un poco a las del dominó. Las fichas, de gran belleza plástica, pueden representar círculos, palos de bambú, caracteres chinos, flores, estaciones del año, puntos cardinales y alguna cosa más que me olvido por el camino.

Ver jugar al mahojong, aunque se desconozcan las reglas -como es mi caso- es un gran espectáculo, sobre todo por la velocidad y habilidad con las que los competidores mueven sus piezas y se hacen una especie de muretes con ellas. El ruidito de las fichas al ser mezcladas, en algunos pueblos de China, se oye por todas las calles a la hora de la siesta.

Creo que el objetivo es hacer tríos, cuartetos y combinaciones similares, pero me da que hay tantas posibilidades, excepciones y reglas especiales, que nunca encuentro tiempo para que algún chino me las enseñe.

3- Las cartas


Los chinos usan la baraja francesa para sus juegos. A mí me enseñaron uno, similar al Mentiroso español, pero se me olvidaron las reglas. Ese juego creo que lo conocen absolutamente todos los chinos, y un lugar donde se juega mucho es en los trenes: gentes que no se conoce de nada enseguida se convierten en amigotes de los de toda la vida en cuanto uno saca las cartas. Hay otro juego que se llama "el tractor", más complicado, que he visto jugar mucho en ordenadores.

La baraja que he puesto en la foto es un poco rara porque se emitió durante la epidemia del SARS y contiene en cada carta consejos para no caer víctima del temible coronavirus. Por lo demás es un juego normal, con sus corazones, diamantes, picas y tréboles.

Hace un tiempo compré una baraja extrañísima, que nunca he visto usar, con cartas alargadas y de signos que parecen extraterrestres. Os dejo una foto:


4- El go (weiqi)


Este juego no es tan popular en China -nunca lo he visto jugar en la calle- pero se venden tableros en cualquier tienda. Además, en la tele hay muchos programas que analizan partidas de jugadores famosos y posibles estrategias. Dicen que es uno de los juegos más complicados -más que el ajedrez- y que una partida bien pensada puede durar días. Sin embargo, aparentemente es bastante tonto: se trata de poner más fichas de tu color en el tablero que el enemigo, teniendo en cuenta que si rodeas toda una región del tablero con tus fichas, el enemigo no pude poner las suyas dentro. Pese a lo simple de la idea, cuando dos expertos se enfrentan hay más estrategia allí que en Waterloo y el Torneo de Linares juntos.

Aunque es originario de China, es más popular en Japón.

5- La pluma volante


No tengo en este momento a mi novia para preguntarle cómo se llama este juguete, muy popular en las calles chinescas. Es el tonto juego de intentar darle a la pluma el mayor número de toques con el pie sin que toque el suelo. Me he fijado que es un juego muy popular entre tenderos y camareros en terrazas y tiendas ambulantes. Usan esta pluma para no aburrirse mientras pasan horas y horas esperando a que lleguen clientes. Llegan a alcanzar una habilidad con los pies digna de Ronaldinhos.

6- Los deportes de raqueta pequeña


Me refiero al ping pong y al bádminton. Vale, no son juegos sino deportes, pero en China muchas veces son tratados también más como juego y pasatiempo que como deporte competitivo de verdad. Sobre todo cuando se juegan en la calle, donde las condiciones climáticas (viento, ausencia de una red en condiciones) no permiten que haya una competición en toda regla. Yo llegué a ser bastante ducho en el ping pong, pero en el bádminton nunca superé la total mediocridad.

El bádminton también es muy socorrido con gente que trabaja en la calle, incluyendo los cuidadores de los templos, tanto monjes como seglares.

7- El diábolo


El diábolo, dice la Wikipedia que todo lo sabe, es una evolución del yo-yo, que es un invento chino. Mientras el yo-yo se ha quedado un tanto confinado en las jugueterías, el diábolo es muy practicado en los parques chinos. Una gran diferencia con Occidente: mientras los diabolistas occidentales suelen ser hippies y vagamundos, los chinos suelen ser jubilados aficionados al tai-chi y el ejercicio matinal. El diábolo más usado en China es como el de la foto, y hace un extraño ruido al rozar con el aire.

8- Dos pasatiempos solitarios: el tangram y el jueguito de salvar al rey


El tangram ya lo conocéis todos, es un viejo juego chino de siete piezas con las que, con un poco de imaginación, se puede formar de todo, desde las Meninas de Velázquez hasta la tabla periódica de los elementos.


El juego de salvar al rey no sé cómo se llama oficialmente. En la caja del mío pone "Juego de los Tres Reinos", pero no he podido confirmar si ese es su verdadero nombre.

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Como apéndice, es casi obligado avisar que ni las damas chinas ni los chinos (¡tres con las que saques!) son juegos originarios de China. Aunque yo no lo sabía cuando me compré este tablero en Pekín...

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Referencias (2)

Looka looka, chipa chipa

14 de Febrero, 2007, 0:01

En cinco años en China he llegado a acumular tal número de souvenirs inservibles, que ya no sé dónde ponerlos. Algunos son regalos de amigos chinos -que gustan mucho de obsequiar  con typical souvenirs a los visitantes extranjeros-, otros fueron caprichos de etapas consumistas, y alguno lo compré para quitarme de encima un vendedor de recuerdos plasta.

Se me van llenando de polvo, y cada vez que me mudo de casa -cosa que hago demasiado frecuentemente- es todo un engorro recogerlos y volverlos a colocar en la nueva vivienda.


Por eso en esta ocasión he decidido no sacarlos de las cajas donde están. Ya estoy harto. Creo que me los voy a llevar poco a poco a España, o quién sabe, si un día me harto, irán todos a la basura. Ya me dijo un día un hechicero budista -o algo así- que poseía demasiadas cosas, y que debía de deshacerme de algunas.

Por si acaso un día decidiera tirarlo todo, o si en el largo viaje de Pekín a Huesca se rompieran o extraviaran, he decidido hacerles unas fotos a algunos de estos recuerdos kitsch y montar con ellos la siguiente exhibición.


Un gorro uigur que tomé prestado de la anterior casa donde estuve.


Un trofeo de segundo clasificado en el torneo internacional de ping pong que organizamos en mi antiguo curro (los organizadores quedamos primero y segundo pero prometo que no hubo tongo).


Un jarrón con tigre y caligrafías, que ni quiero acordarme de dónde salió.


Un jarrón comprado en Yunnan (sur de China).


Una bola del mundo en chino.


Barajas chinas variadas, sin que falte la de motivos de la Revolución Cultural ni la de chicas en paños menores.


Colgantes varios. El de los caballos me lo vendieron unos niños pedigüeños en Datong (Shanxi).


Una artesanía de los ifugaos filipinos (la compré por quitarme de encima a un vendedor).


Un mono tallado en un coco, souvenir que me trajo una amiga de la isla tropical de Hainan (yo le había pedido un mono de verad).


Una miniatura de un león típico del sur de China, comprada en Hong Kong.


Una cantimplora de soldado chino, comprada en una tienda oficial del Ejército Popular de Liberación.


Un muñeco vacuno, comprado en las praderas de Mongolia Interior. Su pelo es suave como un jersey lavado a la vez con Perlán y Mimosín.


Una flauta de calabaza comprada en Yunnan. El sonido de este instrumento suena en todas las tiendas de pueblos como Lijiang y se te clava en el cerebro.


Una bolsa con la silueta de Mao, comprada en Shaoshan, el sitio donde nació el Gran Timonel.


Un juego de tazas del Mundial 2002, con Zidane, Beckham, Figo, Batistuta y un chino.


Un recuerdo de Cuba que me trajo Raquel de la isla antillana.


Una almohada con forma de tigre, muy típica del norte del país.


Una cámara antigua, que me compré en la tienda de cámaras de la calle Maliandao (Pekín).


Otro gorro uigur. Este me lo regaló un restaurante tras acumular cinco cupones de comida, en una promoción que también incluía una pierna de cordero gratis.


Unas matrushkas, o como se diga, compradas en una escala que hice en Moscú.


Un recipiente religioso antiguo en miniatura, que me regaló alguien pero no recuerdo quién.


No me acuerdo ahora del nombre de este instrumento, pero sí que era usado por el grupo indie español "La casa azul". En China vi uno y me lo compré, pero no he cogido mucha práctica con él.


Un ábaco, instrumento aún muy usado en las tiendas chinas (aunque cada vez lo veo menos).


Una taza de té china, obviamente.


Igualmente obvio, dos teteras.


Y terminando la trilogía del té, tres cajas para guardar la planta que da lugar a esta oriental bebida.


Un xilófono que me compré en Vietnam y cuesta mucho armar y desarmar.


Sobres hechos con mierda de elefante seca, adquiridos cerca de Chiang Mai (Tailandia).


Camiseta que las peñas asturianas repartieron para animar a Fernando Alonso en el GP de Shanghai 2005 (que ganó).


Camiseta de "yo sobreviví al SARS". Viví para contarlo, y para comprarme esta camiseta.


Otra camiseta conmemorativa, esta de la primera gira del Real Madrid por China (2003).


Caí como si fuera un recién llegado y me compré un despertador de Mao. A las pocas horas ya se vio que atrasaba demasiado como para confiar en él para los madrugones.


Un curioso pero feo bolso hecho con pepitas de sandía entrelazadas, que nos vendieron en Birmania.


Un mapa de China para niños, pero bien entretenido de hacer.


Una pelota para jugar al fútbol tailandés, espectacular deporte.


Vaso para beber delicioso licor de arroz "mijiu", mangado en un restaurante pequinés.


Unas tejas de madera con los caracteres de "felicidad" y "longevidad", para atraer a los buenos espíritus.


Un buda comprado en el parque de Beihai (cerca de la Ciudad Prohibida). Pensé que era de metal durante mucho tiempo, hasta que empezó a despintarse y salió el yeso de debajo.


Un cuadro de una tibetana que le compré a un pintor de un "pueblo de artistas" de las afueras de Pekín.


Una armónica, que dicen que en China las hacen muy buenas.


Uno de los libros rojos de Mao que tengo (también conseguí uno en español, tras años de búsqueda).


Una cajita de mármol, que dicen que es la artesanía más típica de Dali (Yunnan).


Un posavasos de papel chorado del Gran Palacio del Pueblo (Pekín).


Un tintero fabricado -creo- en carbón, regalo de una amiga que estuvo en Shanxi (la mayor base carbonífera del país).


Dos vasos para beber hasta no tenerse en pie en una boda.


Una ocarina de aspecto andino pero que compré en Luoyang (centro del país).


Una figura con forma de león que tiene un silbato en el culo (no intentar sacar sonidos de esta forma con leones de verdad).


Dos guerreros de terractota, que no podían faltar a un comprador compulsivo de souvenires.


Más Mao, es la guerra... Un mecherito con el líder.


Un sello con mi nombre en chino, regalo de una amiga.


Dos niños en posición obscena, porque aunque China es un poco puritana, a veces te sorprendes con cosas así.


O con botellas con dibujos pornográficos.


Llaveros con las cinco mascotas olímpicas.


Una espada de Damocles.


Un cartel de "no escupir" y otro de "baño", que me vendió un señor no sin mirarme con cara de pocos amigos, pues se preguntaba para qué diablos los querría yo.


Un póster con consejos para prevenir la gripe pollar, perdón, aviar.

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Referencias (1)

Poseídos por el mandarín

13 de Febrero, 2007, 0:01




El popular blog Sinosplice daba el otro día en el clavo con uno de sus artículos, titulado "Cómo China destruye tu inglés". En él contaba como los expatriados, estando en China, acaban hablando peor su idioma nativo. Él hablaba del caso del inglés, aunque creo que el problema es extrapolable a muchos otros lenguajes.

Pone varios ejemplos, del que recojo éste: para "tarjeta de visita" los expatriados acaban diciendo el incorrecto "name card" en lugar del correcto "bussiness card". En mandarín, estas tarjetas se llaman "mingpian", donde "ming" es nombre ("name" en inglés) y "pian" es tarjeta ("card" en inglés).

Creo que a los hispanoparlantes no nos pasa tanto, ya que las similitudes entre el chino y el inglés son mucho mayores que entre el chino y el español, y los chinos que estudian y usan castellano son muchísimos menos de los que estudian inglés, por lo que es más fácil que la lengua de Shakespeare se "contamine".

De todos modos, existe ciertamente entre los hispanohablantes que viven en China el peligro de perder vocabulario, sobre todo si se convive con chinos que hablen ese idioma. También está el peligro de perder gramática.

Yo, por ejemplo, noto que cuando hablo con mi novia en español a veces omito las preposiciones, que no existen apenas en chino. Hablo como si fuera un telegrama comanche. Un error que intento evitar, pero que cometo cuando bajo la guardia.

No se me ocurren, como a Sinosplice, ejemplos de palabras españolas corrompidas por el mandarín. Si alguno de vosotros sabe alguna, ya sabéis dónde está la sección de comentarios.

Lo que sí se me ocurren son ejemplos de palabras chinas que, por su sonoridad, su facilidad, o sabe dios por qué, se acaban colando en el discurso de los españoles que vivimos por aquí. Hasta los que no estudian chino las pillan a la primera y las usan con total naturalidad. Suelen ser sonidos fáciles para el español, términos en los que el pinyin se lee casi igual en mandarín que en castellano.

Supongo que cada uno tendrá las suyas, pero yo voy a dar aquí una lista de unas cuantas que he visto usar por españoles -yo incluido- en diversos lugares, no sólo en mi trabajo. Si a alguno se os ocurren más, la sección de comentarios os espera deseosa.

- Ayi: ¿Quién dice en China "chacha", "señora de la limpieza", "criada" y cosas decimonónicas similares? Bueno, la verdad es que en España tampoco... El mandarín tiene una palabra perfecta para denominar este tipo de trabajo, y el término, nada peyorativo, está totalmente incrustado en el vocabulario de los expatriados, dado que muchos de ellos las contratan. "Ayi" significa literalmente "tía", pero se aplica de forma más general a mujeres de mediana edad y también al oficio al que nos referimos. Mandarín 1 - Español 0.

- Dabao: Cerrad los ojos los que viváis en China, porque tengo que dedicar unas líneas para explicar a los que no viven aquí lo que es el dabao.

En China, cuando uno acaba de comer en un restaurante, si le ha sobrado comida, puede pedir a los camareros que la pongan en una fiambrera de poliexpán para seguir disfrutando del manjar en casa. Esto, que se llama "dabao", no es en absoluto denigrante, se hace en restaurantes caros y baratos, por gentes de toda condición.

Ningún extranjero dirá al término del convite "pidamos que nos pongan las sobras en una fiambrera de poliexpán". Le saldrá sin esfuerzo un "pidamos un dabao", que es mucho más rápido, eficaz y diáfano. Mandarín 1 - Idiomas del resto de la Tierra 0.


- Yangrouchuanr: Bueno, esto ya lo dije, pero lo puedo repetir las veces que haga falta. Los extranjeros usamos esta palabra china para referirnos a las barbacoas callejeras de carne de cordero, muy populares en todo el país. Decir "pincho moruno", "pinchito", "barbacoa" o algo similar en China suena raro y turista.

- Fapiao: No sé por qué, pero esta palabra se ha colado en el español de muchos de los que vivimos aquí. Significa "factura". Quizá sea porque empieza también por "fa", lo que la hace fácil de recordar. O porque hay que aprenderla como sistema defensivo contra timos. O porque se oye mucho en la calle: hay gente que la repite hasta la saciedad en las aceras (vendedores de facturas falsas para sisarle dinero a tu empresa).

- Ganbei: Es el brindis típico de los chinos. Significa literalmente "sequemos el vaso". Una expresión tan graciosa y sonora, en un pueblo borrachín como el hispano, tenía el éxito asegurado.

- Ganmao: Otra palabra que empieza por "gan" y que se ha ganado cierta popularidad entre los expatriados hispanohablantes. Significa "resfriado". Quizá su éxito radica en que, cuando esás desfdiado, es más fácil de pronunciar que su homóloga española.

Personalmente, quiero añadir que pese a la pobreza de mi mandarín he incorporado a mi habla varias interjecciones chinas, como el "aiya!" (¡ay!) o el "wodemaya!" (¡mi madre!).

No confundir todo lo dicho anteriormente con los chinismos, palabras que provienen del chino y se usan en el español general (no sólo el de los expatriados que viven en