
Los templos chinos -budistas, taoístas, confucionistas- son bastante parecidos unos a otros, al menos para los ojos poco formados de un occidental. Los chinos no sufrieron revoluciones arquitectónicas como las que tuvo Europa (románico, gótico, barroco...). Es como si los europeos, al cabo de unos siglos, se aburrieran de hacer siempre lo mismo, pero los chinos no.
Como resultado de esto, visitar templos en China acaba siendo un poco aburrido, pues ya sabes lo que te vas a encontrar y rara vez te sorprendes.
De todos modos, el otro día visitaba yo con un par de amigos un templo de Shanghai y nos llamaron la atención dos cosas:
La primera, una tienda que vendía casas de cartón:
 Estas casas se queman cuando muere un familiar, junto con dinero falso (que también se vende en esas tiendas) y otros "lujos" similares, para que el fallecido disponga de ellas en el otro mundo.
Aunque había visto muchas veces tiendas de este tipo, me llamó la atención que ésta, aparentemente, tenía servicio "a domicilio", con bicicleta.
Otra cosa que motivó nuestro interés fue esta tabilla:
Estaba situada junto a cientos de otras tablillas iguales, en las que cada feligrés escribe aquello por lo que quiere que intercedan los dioses (también algo muy habitual en los templos, creo que sobre todo en los taoístas).
Por si no lo veis, en la tablilla dice:
"Deseo, deseo, ser el primero de mi clase toda mi vida, en las matemáticas y en las preguntas difíciles".
Aunque el niño escribió en inglés, creo que era chino, teniendo en cuenta lo competitivos que son en clase la mayoría de los chicos de este país.
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