Looka looka, chipa chipa
14 de Febrero, 2007, 0:01
En cinco años en China he llegado a acumular tal número de souvenirs inservibles, que ya no sé dónde ponerlos. Algunos son regalos de amigos chinos -que gustan mucho de obsequiar con typical souvenirs a los visitantes extranjeros-, otros fueron caprichos de etapas consumistas, y alguno lo compré para quitarme de encima un vendedor de recuerdos plasta.
Se me van llenando de polvo, y cada vez que me mudo de casa -cosa que hago demasiado frecuentemente- es todo un engorro recogerlos y volverlos a colocar en la nueva vivienda.
Por eso en esta ocasión he decidido no sacarlos de las cajas donde están. Ya estoy harto. Creo que me los voy a llevar poco a poco a España, o quién sabe, si un día me harto, irán todos a la basura. Ya me dijo un día un hechicero budista -o algo así- que poseía demasiadas cosas, y que debía de deshacerme de algunas.
Por si acaso un día decidiera tirarlo todo, o si en el largo viaje de Pekín a Huesca se rompieran o extraviaran, he decidido hacerles unas fotos a algunos de estos recuerdos kitsch y montar con ellos la siguiente exhibición.
 Un gorro uigur que tomé prestado de la anterior casa donde estuve.
 Un trofeo de segundo clasificado en el torneo internacional de ping pong que organizamos en mi antiguo curro (los organizadores quedamos primero y segundo pero prometo que no hubo tongo).
 Un jarrón con tigre y caligrafías, que ni quiero acordarme de dónde salió.
 Un jarrón comprado en Yunnan (sur de China).
 Una bola del mundo en chino.
 Barajas chinas variadas, sin que falte la de motivos de la Revolución Cultural ni la de chicas en paños menores.
 Colgantes varios. El de los caballos me lo vendieron unos niños pedigüeños en Datong (Shanxi).
 Una artesanía de los ifugaos filipinos (la compré por quitarme de encima a un vendedor).
 Un mono tallado en un coco, souvenir que me trajo una amiga de la isla tropical de Hainan (yo le había pedido un mono de verad).
 Una miniatura de un león típico del sur de China, comprada en Hong Kong.
 Una cantimplora de soldado chino, comprada en una tienda oficial del Ejército Popular de Liberación.
 Un muñeco vacuno, comprado en las praderas de Mongolia Interior. Su pelo es suave como un jersey lavado a la vez con Perlán y Mimosín.
 Una flauta de calabaza comprada en Yunnan. El sonido de este instrumento suena en todas las tiendas de pueblos como Lijiang y se te clava en el cerebro.
 Una bolsa con la silueta de Mao, comprada en Shaoshan, el sitio donde nació el Gran Timonel.
 Un juego de tazas del Mundial 2002, con Zidane, Beckham, Figo, Batistuta y un chino.
 Un recuerdo de Cuba que me trajo Raquel de la isla antillana.
 Una almohada con forma de tigre, muy típica del norte del país.
 Una cámara antigua, que me compré en la tienda de cámaras de la calle Maliandao (Pekín).
 Otro gorro uigur. Este me lo regaló un restaurante tras acumular cinco cupones de comida, en una promoción que también incluía una pierna de cordero gratis.
 Unas matrushkas, o como se diga, compradas en una escala que hice en Moscú.
 Un recipiente religioso antiguo en miniatura, que me regaló alguien pero no recuerdo quién.
 No me acuerdo ahora del nombre de este instrumento, pero sí que era usado por el grupo indie español "La casa azul". En China vi uno y me lo compré, pero no he cogido mucha práctica con él.
 Un ábaco, instrumento aún muy usado en las tiendas chinas (aunque cada vez lo veo menos).
 Una taza de té china, obviamente.
 Igualmente obvio, dos teteras.
 Y terminando la trilogía del té, tres cajas para guardar la planta que da lugar a esta oriental bebida.
 Un xilófono que me compré en Vietnam y cuesta mucho armar y desarmar.
 Sobres hechos con mierda de elefante seca, adquiridos cerca de Chiang Mai (Tailandia).
 Camiseta que las peñas asturianas repartieron para animar a Fernando Alonso en el GP de Shanghai 2005 (que ganó).
 Camiseta de "yo sobreviví al SARS". Viví para contarlo, y para comprarme esta camiseta.
 Otra camiseta conmemorativa, esta de la primera gira del Real Madrid por China (2003).
 Caí como si fuera un recién llegado y me compré un despertador de Mao. A las pocas horas ya se vio que atrasaba demasiado como para confiar en él para los madrugones.
 Un curioso pero feo bolso hecho con pepitas de sandía entrelazadas, que nos vendieron en Birmania.
 Un mapa de China para niños, pero bien entretenido de hacer.
 Una pelota para jugar al fútbol tailandés, espectacular deporte.
 Vaso para beber delicioso licor de arroz "mijiu", mangado en un restaurante pequinés.
 Unas tejas de madera con los caracteres de "felicidad" y "longevidad", para atraer a los buenos espíritus.
 Un buda comprado en el parque de Beihai (cerca de la Ciudad Prohibida). Pensé que era de metal durante mucho tiempo, hasta que empezó a despintarse y salió el yeso de debajo.
 Un cuadro de una tibetana que le compré a un pintor de un "pueblo de artistas" de las afueras de Pekín.
 Una armónica, que dicen que en China las hacen muy buenas.
 Uno de los libros rojos de Mao que tengo (también conseguí uno en español, tras años de búsqueda).
 Una cajita de mármol, que dicen que es la artesanía más típica de Dali (Yunnan).
 Un posavasos de papel chorado del Gran Palacio del Pueblo (Pekín).
 Un tintero fabricado -creo- en carbón, regalo de una amiga que estuvo en Shanxi (la mayor base carbonífera del país).
 Dos vasos para beber hasta no tenerse en pie en una boda.
 Una ocarina de aspecto andino pero que compré en Luoyang (centro del país).
 Una figura con forma de león que tiene un silbato en el culo (no intentar sacar sonidos de esta forma con leones de verdad).
 Dos guerreros de terractota, que no podían faltar a un comprador compulsivo de souvenires.
 Más Mao, es la guerra... Un mecherito con el líder.
 Un sello con mi nombre en chino, regalo de una amiga.
 Dos niños en posición obscena, porque aunque China es un poco puritana, a veces te sorprendes con cosas así.
 O con botellas con dibujos pornográficos.
 Llaveros con las cinco mascotas olímpicas.
 Una espada de Damocles.
 Un cartel de "no escupir" y otro de "baño", que me vendió un señor no sin mirarme con cara de pocos amigos, pues se preguntaba para qué diablos los querría yo.
 Un póster con consejos para prevenir la gripe pollar, perdón, aviar.
|
Enlace Permanente
Por ahora hay 22 comentarios
Escribe aquí tu comentario (Comments in Chinese or English are also welcomed)
Referencias (1)
|