
Uno de los visitantes del blog ha pedido que explique cómo se regatea en China. Voy a intentar atender el pedido, aunque no soy bueno en este arte secular.
Para empezar, ahí va una lista de los lugares donde en general se puede regatear en China. Si a alguno se le ocurren más, que lo diga:
- Tiendas de souvenirs y aquellas frecuentadas por turistas. - Hoteles que no sean de lujo. - Tiendas de ropa que no sea de marca. - Taxistas sin taxímetro -aunque es mejor no usarlos- y triciclistas. - Tiendas de informática y aparatos tecnológicos tipo cámaras, vídeocámaras, etc (se pueden arañar unos yuanes, pero no se puede regatear mucho). - Tiendas piratas de DVDs y CDs (tampoco habrá mucho descuento). - Vicios malos en los que no se debe caer.
El objetivo, a grandes rasgos, ha de ser lograr que el vendedor nos dé el producto por la mitad de precio que nos pide (o, si estamos en un lugar muy turístico, por la tercera o cuarta parte). No siempre lo lograremos...
Sobre las técnicas a usar para el regateo, cada uno tiene la suya. Hay quien gusta de la modalidad "Bazar de Estambul", de progresión lenta:
-¿Cuánto quieres por este dragón de jade jaspeado de escamas doradas que le voy a regalar a la plasta de mi cuñada? -¡300 yuanes! -¡10! -¡290! -¡20! -¡280! -¡30! -¡270! - ...
Y así hasta la extenuación. A mucha gente le gusta este sistema, porque además te permite pasarte horas jugando con el tendero, pero a mí, personalmente, me agota.
Yo por eso sigo el sistema "plantón", corto y eficaz, que consiste en los siguientes cuatro pasos:
- Observar el objeto que se desea comprar con la mayor cara de desprecio posible, para indicarle al tendero que tampoco es que estemos demasiado interesados en adquirirlo (da igual que eso sea mentira).
- Preguntar "cuánto" con languidez.
- Dividir silenciosamente el precio dado por dos (o por tres) y decir en voz alta el resultado de la operación aritmética. El tendero obviamente dirá que no, se escandalizará y exclamará que el cliente es un bromista.
- Darse la vuelta e irse sin mirar atrás, dando a entender al tendero que es la última oferta.
En la mitad de las ocasiones el tendero gritará: "¡vale, vale, vale!" cuando ya estemos un poco lejos, y aceptará ese único precio que hemos dicho.
En algunos casos nos iremos con un palmo de narices, pero conviene no amedrantarse: seguro que lo que queríamos comprar lo podemos encontrar en otro puesto cercano, y con un tendero más abierto a la técnica plantón.
Usemos uno u otro sistema para regatear, cuando un amigo chino os pregunte lo que habéis pagado por tal o cual cosa, es recomendable mentirle piadosamente y decir la mitad de lo que habéis pagado en realidad. Porque por muy bien que regateemos, el precio que paguemos siempre será mayor que el que pagaría un chino, y éste se reirá de lo que hemos pagado y dirá que nos han engañado.
La ecuación es:
si por un souvenir el tendero pide x yuanes, comprádselo por x/2 o x/3 y decidle a los amigos chinos que lo habéis adquirido por x/4.
Por último, decir que es recomendable ser muy duro con los vendedores de los lugares para turistas. ¡Sin piedad! En cambio, en lugares menos de guiris, hay que ablandar un poco nuestro codicioso corazón. Al fin y al cabo, paguemos lo que paguemos, seguro que va a ser mucho más barato que en España.
Buenos lugares para regatear en Pekín, no excesivamente turísticos: Yabaolu, Jinwuxing, Panjiayuan, Xidan...
|