Una de las cosas que me han preguntado a menudo a través del correo electrónico, y que nunca he respondido en el blog, es el tema de buscar piso en China. Voy a intentar dar aquí algunas ideas acerca del peliagudo tema, pero antes que nada he de avisar que a mí me han timado bastante en los cuatro pisos que he tenido en Pekín (luego iréis viendo las distintas formas en que me han engañado). Probablemente soy el menos indicado para hablar del asunto, pero también viene bien saber los errores en los que uno puede caer.
A la hora de buscar piso en Pekín, o en otra ciudad de China, lo ideal es contar con algo de tiempo para ir sin prisas. Mientras se busca piso se puede vivir, por ejemplo, en un albergue juvenil, de esos que tienen lavadoras y neveras comunales (hay varios en Pekín, por ejemplo en la calle Jiugulou y al lado de la estación de tren). La otra opción es gorronear a amigos, pero ojo que estas cosas generan enemistades, sobre todo si les rompes cosas de su casa.
Los canales de búsqueda son los habituales (tablones de anuncios, clasificados en la prensa, agencias inmobiliarias, carteles en la calle...) pero también hay otro importantísimo método: preguntando a los guardias que vigilan las urbanizaciones, que a veces saben algo o te pueden llevar a la oficina central de la urbanización, donde pueden tener datos de pisos en alquiler. Para los que no viváis en China, no penséis que las urbanizaciones son cosa de las afueras: Pekín está casi íntegramente formada por este tipo de comunidades cerradas, llamadas "xiaoqu". Había una cerca de mi universidad en la que el hombre que controlaba todos los alquileres era un humilde vendedor callejero de pececillos de hojaldre: su puestecillo era en realidad una tapadera para unos negocios que ni los de Paco el Pocero.
En Pekín, hasta hace tres o cuatro años, los extranjeros sólo podían vivir en ciertos ghettos de la ciudad: el mítico Hotel de la Amistad (merecedor de un post en el futuro), zonas residenciales carísimas, dormitorios universitarios... Esa especie de apartheid, terminó, afortunadamente, y uno ya puede irse a un xiaoqu normal y corriente, mezclarse entre la multitud (aunque los hay que añoran los tiempos del ghetto).
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de buscar piso en Pekín o en otra ciudad china, si se es extranjero, es que probablemente te van a cobrar más que a un chino. Una de las razones de esta discriminación es que los caseros han de pagar más impuestos al gobierno si alquilan a un extranjero. Son cosas heredadas de la China más cerrada y carpetovetónica, y que seguramente se abolirán, pero de momento, ahí están, como lo de los hoteles baratos que los guiris no podemos usar.
Acerca de los precios, la cosa está subiendo mucho, como en España, pero de todos modos, se puede decir más o menos que por 350 o 400 euros al mes uno se puede agenciar en Pekín o Shanghai una casa que ya la quisiera uno de Madrid o Barcelona. Si se va con el presupuesto más justo, también hay casas por menos (yo suelo pagar siempre menos de 300 euros) pero muchas veces éstas no se alquilan a extranjeros, porque al casero no le sale a cuenta. A menos de que se usen trucos: contratos falsos, un chino que firme por ti, dinerillos bajo mano... Yo los he tenido que soportar casi todos.
Los precios que he nombrado son los normales, aunque los que vivan en China acabarán conociendo a extranjeros que viven en villas de a 2.500 dólares al mes, pagadas normalmente por la empresa, pero la verdad, me parece absurdo. Si a mí me tocara un chollo de ésos -dejen sus ofertas en el email- le propondría a la compañía que me diera el dinero que emplea en ese gasto inútil para invertirlo en cualquier otra cosa.
Sobre el lugar ideal para alquilar, no me atrevo mucho a opinar, pero diría que lo mejor son aquellos lugares que están a lo largo de la línea circular del metro: Dongzhimen, Andingmen, Yonghegong, Chaoyangmen, Jianguomen... Yo le tengo especial aprecio a Dongzhimen, el lugar donde está la calle de los fantasmas de la que ya os hablé, y donde sólo estuve tres meses pero creo que disfruté de una comodidad que nunca antes ni después he tenido.
Los caseros chinos probablemente os obligarán a pagar varios meses por adelantado: lo normal son tres (más la fianza en el primer pago), pero no os extrañe que pidan seis o incluso un año, como a mí me pasó la primera vez. Y no os quejéis, que creo que en Japón es aún peor. Estos pagos en bloques suelen causar que cada trimestre o semestre tengamos una particular "cuesta de enero" (a mí me toca precisamente este mes). Pero oye, casi compensa luego por los dos o cinco meses de bonanza.
Las inmobiliarias o personas que "enseñan pisos" a veces te cobran (yo diría que lo normal son unos 1.000 yuanes) y a veces no, lo esencial es que se hable al principio de las condiciones. Cuidado porque usan una taimada táctica: al principio te llevan a dos o tres de las casas más cochambrosas de Pekín para que te desesperes, y así, cuando te llevan a una normalita, probablemente demasiado cara para lo que es en realidad, la coges sin pensar, creyendo que es un palacete y no habrá nada mejor en Pekín. Es difícil no caer en el truco (el que suscribe cayó) pero intentad dejarle claro a los agentes que no sois unos tontolabas.
En ese agotador proceso de mirar pisos, cuando entréis en las primeras casas chinas, probablemente os asustaréis por el penoso estado de las zonas comunes de los edificios: ascensor, patio, escalera... No os achantéis, en China apenas cuidan estas cosas (creo que porque no hay comunidades de vecinos sino una oficina central de las xioqu, más interesada en poner teles en el ascensor que en dignificar los edificios).
Y cuando ya tengáis el piso, os asustará seguramente otra cosa, o por lo menos a mí siempre me ha pasado: los caseros chinos, gente que en general me da más grima que Amistades Peligrosas, te dan el piso sin limpiar, sucio como un establo. A mí me ha tocado limpiar durante días de polvo y roña pisos que seguramente llevaban varios años vacíos (parecía un okupa intentando adecentar un edificio abandonado).
De todas formas, consolaos pensando que en esos días podréis aprender mucho sobre la vida de los chinos, ya que encontraréis en los cajones de la casa cientos de cosas inservibles que os ayudarán a conocer qué guardan en sus armarios los habitantes de esta sacrosanta nación. También os sorprenderá la decoración... En la casa en la que estoy ahora, los caseros tenían antes colgadas por la casa fotos de Beckham y... ¡folletos de zonas residenciales de lujo! Quizá lo hacían para pensar que estaban en una vivienda mejor, o tal vez porque el mal gusto les salía por las orejas.
Buscar piso es una aventura tan ingrata como apasionante, y en China, hay que multiplicar por seis esas sensaciones contrapuestas. Seguro que hay más consejos para dar, así que, si alguno tenéis algo que añadir, ya sabéis donde está la sección de comentarios.
Y si no encontráis piso ni a tiros... debajo de un puente. Los chinos llaman "puentes" a los pasos elevados de las calles, y en Pekín hay cientos y cientos donde elegir.
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