En 1792, llegaba a China el primer embajador de un país occidental (sin contar Rusia), el británico Lord George Macartney, con la intención de ganarse el afecto del emperador chino Qianlong y ampliar el comercio entre ambos países.
La visita de Macartney fue un fracaso. La cosa empezó ya mal cuando el embajador escocés se negó a hacer el "kowtow", tradicional reverencia ante el emperador de China en la que el visitante debía ponerse de rodillas y tocar con su frente el suelo. Fue el comienzo de una gran enemistad.
Después, el embajador británico entregó varios regalos a Qianlong, con el claro objetivo de impresionarle con los avances de una Gran Bretaña que ya iniciaba la Revolución Industrial. Se dice -no sé si es del todo cierto- que el emperador manifestó un gran aprecio por los presentes pero los tomó como "juguetitos", y aseguró que China no necesitaba "absolutamente nada" de los países de Occidente.
La visita de Macartney, de haberse llevado mejor, podría haber cambiado el rumbo de la historia. China podría haberse abierto mucho más a Occidente, pero el mal sabor de boca de la visita de Macartney contribuyó a que optara por cerrarse más. Uno se pregunta qué hubiera pasado si la historia hubiera tomado entonces otro camino, de la misma forma que cuando China estuvo a un tris de ser la primera potencia marítima de manos de un tío sin pelotas o cuando algunos españoles llegaron a plantearse invadir China.
Estos días se celebra en la Ciudad Prohibida de Pekín una exposición sobre Gran Bretaña, en la que se exponen algunos de los regalos que Macartney hizo al emperador Qianlong. Aunque no sé exactamente cuáles fueron, deduzco que habría alguna máquina de vapor, relojes de gran exactitud, juguetes de cuerda... Ya iré algún día a la muestra para comprobarlo.
Curiosamente, una descendiente del embajador británico, Jane Macartney, vive actualmente en Pekín y es la corresponsal en China del diario británico The Times (ése que ha dado tanto que hablar en España últimamente). La tataratataratataranieta tenía hasta hace poco un blog, aunque lleva un tiempo sin actualizarlo, quizá por falta de tiempo (le he mandado un comment por si quiera participar en este post y corregir alguna barbaridad que haya escrito yo). Es curioso que en la presentación de su bitácora, se explica que ella, como su ancestro, "se niega a hacer kowtow". Ella, en efecto, es en general bastante crítica con el país asiático en los artículos que escribe. Es una buena conocedora del país, pues lo visita regularmente desde hace casi 30 años.
Desconozco si Jane y Lord George tienen parentesco con el ex beatle Paul McCartney, quien hace algo más de un año también se mostró poco dispuesto a kowtowear a China, a la que puso verde por el asesinato indiscriminado de gatos. Un apellido que parece predestinado a desafiar a China...
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