
La historia más emotiva de la semana en China es la de Wu Ping y Yang Wu, una pareja que tiene una pequeña casa en Chongqing. Hace tres años, cuando acababan de reformarla, les dijeron que tenían que irse de allí porque iban a construir un centro comercial en la zona. Les daban una indemnización que ellos consideraron insuficiente, por lo que rechazaron irse.
Pasó el tiempo: sus vecinos marcharon, se demolieron todas las casas de alrededor, la constructora hizo los trabajos de excavación para los cimientos... pero la pareja se quedó, y su casa con ellos. Como Numancia, como el poblado galo de Asterix y Obelix.
A los periódicos de la ciudad se les prohibió informar sobre el tema. Pero a través de Internet, la foto de la situación actual de la casa -tan espectacular que alguno creyó al principio que era una broma- se ha difundido por toda China, y esperemos que pronto también por todo el mundo:
Ayer se acababa el plazo que el Ayuntamiento le había dado al matrimonio para irse de allí. Pero la pareja contraatacó: mientras la esposa aparecía en una entrevista en CCTV (la televisión nacional china) reivindicando sus derechos, el marido salía al tejado de su casa y sacaba su bandera nacional como muestra de orgulloso desafío y ansias de victoria:
Yang y Wu se han convertido en héroes nacionales en un país donde muchas veces las autoridades expropian por la fuerza, abusando o incluso robándole luego a la gente las indemnizaciones. Y no creo que las nuevas leyes que han salido, tan cacareadas, vayan a arreglar las cosas.
Ya hay más de un homenaje a la pareja en la web, por ejemplo éste que le han hecho a Yang Wu, aprovechando una foto suya:
 (Las fotos, por cierto, las he tomado de China Herald, un blog muy recomendable).
Yang Wu y Wu Ping, como buenos chinos, no son unos románticos. No están en esa vivienda porque pertenezca a su familia desde hace generaciones, ni porque se encuentre en un paraíso natural que deseen conservar. En realidad quieren que la constructora les dé una casa igual. Aun con todo... ¡qué historia más épica!
Recuerda al Banco de Chanquete, o ya en plan más serio, a aquellos que no se querían ir del pueblo oscense de Jánovas, donde querían hacer un pantano... Chanquete perdió: por si alguno no lo sabe, falleció, su barco fue demolido, y Promovisa hizo sus apartamentos. Pero en Jánovas, el pantano al final no se hizo (aunque las familias ya se habían marchado).
Volviendo a la casa de Chongqing, China Daily y otros medios chinos en inglés le han llamado la "casa clavo" y a sus dueños la "familia clavo". Es una traducción literal de la expresión china "dingzihu", que alude a dueños de casas que no quieren irse de un lugar y se resistieron hasta el final. En las que los dueños se agarraron a la tierra como clavos, vaya. Y es que en China lo de la Tierra es algo muy serio. Es por lo que más se cabrea la gente en este país, por que le quiten su terruño.
Que haya una expresión "casa-clavo", para un fenómeno tan concreto, significa que en China es algo que pasa a menudo. ¿Pasa en las obras de las Tres Gargantas? ¿en las obras para los JJOO de Pekín? ¿o las de la Expo de Shanghai? No nos enteraremos mucho, porque el Gobierno chino no quiere dar noticias de este tipo. Noticias que dan a entender que no todo el mundo está a gusto en la supuesta "sociedad armoniosa". Pero alguna se colará, sobre todo si es tan heroica como ésta.
Sólo me queda desear a Yang Wu y Wu Ping que ganen la batalla, que las constructoras no se los coman, y que les den una casa bien grande. Y mientras, cantemos aquello tan cursi pero tan necesario:
¡De la casa-clavo no nos moverán! ¡De la casa-clavo no nos moverán!
Igual que el pino junto a la ribera, no nos moverán.
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