Mi hermana Julia me manda por carta una inquietante fotografía publicada hace unos días en el Diario del Altoaragón (el periódico que se publica en Huesca). En esa foto aparecen unos extraños montículos de piedra que han sido colocados, nadie sabe por qué, en la cima de un monte del Pirineo...
 Da la casualidad de que en ese monte se asienta la pequeña localidad de Guaso, el pueblo de donde es mi familia, y a escasas decenas de metros de esas extrañas piedras, también en la cima del monte, está la casa que ha pertenecido a nuestra familia durante generaciones.
Las cartas desde España llegan a China unos 10 días después, así que a lo mejor ahora que me entero yo de este misterio resulta que ya se ha resuelto. Por eso a lo mejor hago el ridículo dando mi teoría, pero en fin, allá va: yo opino que se trata de un ritual budista. Apostaría mi peluca de los domingos a que es eso.
Los budistas tántricos o tibetanos son muy aficionados a hacer montoncitos de piedras en lugares que consideran sagrados: cerca de lagos, en lo alto de montañas... Con eso muestran su fervor religioso. Después de construir estos montones de piedras, rezan alrededor de ellas, en el sentido de las agujas del reloj. Para mí que unos lamas se han dado un garbeo por mi pueblo, han admirado la belleza del monte (con una fantástica vista de la comarca) y han decidido hacerlo sacro.
Hace un tiempo, vi estructuras pétreas muy parecidas a los de Guaso en las montañas chinas de Wutaishan, cerca de Mongolia Interior, donde se practica mucho el budismo tibetano. Estaban también en lo más alto del monte. Aquí pongo uno de los monumentos que fotografié:
 Coloco otras dos fotos del lugar para acompañar un poco...


Googleando un poco he descubierto que estas piedras amontonadas se llaman mani, palabra tibetana que viene de la expresión Om Mani Padme Hum. Es un mantra, una frase que los budistas cantan, dicen o piensan una y otra vez para rezar.
También a través de Google descubro que la montaña de manis más grande del mundo se encuentra en el monasterio de Jyekundo, en la provincia de Qinghai (oeste de China). Allí los fieles han ido echando piedrecitas en un montón desde hace 200 años, y el "montoncito" tiene ahora 25.000 millones de cantos rodados. El que los ha contado se merece un monumento... (de piedra, obviamente).
Si queréis ver más cosas sobre este tipo de montañas de piedra, os pongo unos enlaces aquí, aquí, aquí y aquí.
Mi teoría plantea una duda razonable: ¿qué leches pinta una cosa del budismo tibetano en un pueblo como Guaso?
Bueno, aparte de que con la globalización uno ya puede encontrarse cualquier cosa en cualquier sitio, hay que recordar que en el Pirineo Aragonés, a algo más de una hora de coche desde Guaso, se encuentra el monasterio budista de Panillo, fundado por lamas que también son de la rama tibetana del budismo (muchos de ellos vienen de Bután). Al parecer escogieron ese emplazamiento en las montañas prepirenaicas porque les recordaba su Himalaya querido (y porque las tierras se las vendían a buen precio, que los lamas también han de mirar la pela).
¿Será Guaso el nuevo Shangri-la? ¿Estarán buscando en la zona a la futura reencarnación del Dalai Lama? ¿O la de Richard Gere? Permanezcan atentos a los extraños acontecimientos de mi pueblo.
ACTUALIZACIÓN (4-4-2007)
David Andréu, de Barbastro, me ha mandado una foto con un fenómeno extraño similar que vio y fotografió cerca de Puente la Reina (la de Huesca, no la de Navarra). En el mismísimo Camino de Santiago:
Es todavía más inquietante, porque hay muchos más de esos montoncitos, casi da miedo y todo... ¡Creo que Iker Jiménez -o como se llame- tiene que investigar esto pero ya mismo!
Gracias Andréu por la imagen, creo que puede ayudarnos a comprender el verdadero alcance de este poltergeist altoaragonés.
ACTUALIZACIÓN (19-4 2007)
El misterio continúa y se agranda, llegando a lugares impensables:
Mediniano, blog que rima con el mío y escrito desde Sudáfrica, cuenta que algo parecido está ocurriendo en el mismísimo Cabo de Buena Esperanza...
Esto se pone muy feo.
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