
Dentro de mí hay cosas que me vinculan fuertemente a China...
Concretamente me refiero a tres muelas postizas, made in China 100 por 100, que me han puesto en los últimos años los dentistas de este país.
Personas a las que voy a dedicar el post de hoy, pese a que en las últimas semanas han introducido en mi boca taladradoras, lijadoras y toda clase de artilugios que nunca debieron salir del estudio de Bricomanía.
Las clínicas dentales en China no son nada espectacularmente diferente a las españolas, pero sí tienen algún detallito que las diferencia.
Por ejemplo, mientras los dentistas españoles suelen vivir un poco "escondidos" en consultas dentro de sus pisos, las clínicas de los dentistas chinos son establecimientos grandes, en los bajos de los edificios.
Estas clínicas son muy abundantes, las hay por todas partes y en cualquier ciudad, y es algo que no me acabo de explicar. Por una parte, es cierto que muchos chinos, sobre todo personas mayores, tienen la dentadura fatal, por lo que un dentista aparentemente se podría hacer de oro, pero por otro lado, es caro para el bolsillo medio chino... Si comparamos con un dentista español, es una ganga (la mitad de precio o menos), pero no por ello deja de ser un lujo para muchos chinos. Y sin embargo, hay clínicas como setas.
La clínica a la que voy yo, y creo que muchas otras también, llama la atención porque no hay casi separación entre sala de espera y el temible sillón del dentista. Lo ves y oyes todo, y ya, ya sé que no hace tanto daño, que el dentista es tu amigo y te regala caramelos, pero da cierta sensación... incómoda.
En una de mis muchas sesiones con el dentista -doctor Shi, autor de la tercera de mis muelas postizas- le pregunté si los dientes de los chinos y los de los occidentales eran iguales. Me contestó que básicamente sí, aunque a los chinos les sale menos la muela del juicio que a los occidentales. En ese sentido yo soy bastante chino, a mí no me salió, ni ganas de que me salga, toquemos madera.
Sabed que en esta clínica a la que fui, cuando terminas, te dan un certificado de calidad de tu diente, para que sepas que llevas puesto lo mejor de lo mejor.
 En otro barrio de Pekín donde viví había un dentista, al que nunca entré -creo que era de los de la "vieja escuela", tenazas y sacamuelas- que al parecer cobraba 50 yuanes por sacar una muela a los hombres y 40 a las mujeres. Ignoro la razón de esta discriminación de género, pero ya digo que no entré a investigar.
Hasta aquí más o menos todo lo que os puedo decir del mundo dental chino. Para terminar, mencionaré que hay una pasta de dientes china, la que usamos en casa, que se llama Darlie pero que en chino se llama "Heiren", es decir, "El Negro". Antes se llamaba "Darkie", ("oscurito"), pero se cambió pues es un término que se considera racista en los países angloparlantes. Con ella me cepillo, para ver si algún día llego a tener la sonrisa de Ray Charles.
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