Hace unos días, en mi viaje con la revista El Jueves a cuestas, pasé por una ciudad china que se llama Changchun. Para que veáis dónde está Changchun os muestro este mapa tomado de la National Geographic:
 Changchun es una típica capital provincial china, muy grande, con mucha gente, muchos coches, pero no demasiado que ver. Al menos, en apariencia, porque en esa ciudad tuve la ocasión de contemplar uno de los espectáculos más frikis de mi estancia en China.
Fue en el más famoso monumento de la ciudad, que es el palacio donde vivió Pu Yi, el último emperador de China. El de la peli de Bertolucci, exacto. Y es que Changchun fue la capital de Manchukuo, un país inventado por los japoneses en el noreste de China para justificar su invasión de 1931. Pusieron como emperador de ese pseudo-país a Pu Yi, que había sido destronado en China y se moría por ser nuevamente monarca, y más si era de Manchukuo (Manchuria), que era la tierra de sus ancestros.
Bueno, pero las cuestiones históricas las dejamos para otra ocasión, lo que os quiero contar es el espectáculo friki que hay dentro de ese palacio.
Aquí tenéis la entrada para el show: como veis, sale una mujer con un cuerpo de esqueleto...
 Tras pagar y picar la entrada, te meten en un pequeño salón de actos. Apagan las luces, se descorre una cortina, y aparece una mujer vestida con un traje tradicional chino. La chica está de pie, quieta y un poco hierática, pero se ve claramente que es real, hasta mueve los brazos y la cara, y los pliegues de su vestido se mueven también.
De repente, en una décima de segundo ¡plaf! el vestido cambia por arte de magia y se convierte en otro. La chica es la misma, y tanto ella como el vestido se nota que son tridimensionales y reales, se siguen moviendo los pliegues con total normalidad.
El truco se repite varias veces con distintos vestidos tradicionales chinos... y en cierto momento ¡plaf! el cuerpo se convierte en un esqueleto, aunque la cabeza sigue siendo la de la chica. E instantes después, ¡plaf! ocurre al revés: el cuerpo es de una china con traje tradicional, y la cabeza es una calavera. Intenté hacer una foto de ese momento, pero debido a la oscuridad, y a la emoción que me embargaba, sólo me salió esto:
 El espectáculo óptico, del que no acabo de descubrir el truco, me impresionó. No sólo por el show en sí, sino por el hecho de que era mostrado en un antiguo palacio imperial, un lugar tan histórico y serio... Una muestra más de que en China, todo es posible en cualquier lugar, porque los chinos tienen un sentido menos rígido de "lo que es apropiado" en un sitio o no.
También hay que decir que los chinos se toman el reino de Manchukuo bastante a coña, así que no creo que nadie se ofenda porque haya cosas circenses en ese palacio real. Es más, creo que el espectáculo lo montan para animar un poco más a la gente a visitar el lugar, pues si no, a lo mejor ningún chino querría visitar un sitio que muestra una parte de su historia que no les gusta (la invasión japonesa).
Podría cundir el ejemplo en el extranjero, y quién sabe, a lo mejor en el futuro en el Palacio del Pardo de Madrid ponen malabaristas, o domadores de elefantes, y así la gente se olvida un poco de que fue la residencia de Franco...
En fin, curiosidades y extrañezas aparte, el palacio imperial de Changchun es un lugar interesante si os gusta la historia. Se muestra muy bien la vida del Último Emperador, y aunque los chinos no volverían a la monarquía ni hartos de vino, tratan su figura con mucho respeto en las exposiciones. Lo muestran de la misma forma que la película de Bertolucci: un hombre que tuvo la desgracia de nacer emperador, muy caprichoso pero muy desgraciado. Que intentó cambiar el triste rumbo de su vida de muchas formas, casi ninguna acertada, y fue víctima de la historia.
Una cosa que me gustó del palacio y sus exposiciones, y que ocurre en muchos otros museos y lugares históricos de China, es que te dejan hacer fotos en los interiores. Aquí tenéis una imagen que hice a una coleta de Pu Yi, y de sus gafas (las que en la peli causan gran malestar entre los cortesanos, porque no querían que un emperador chino llevara anteojos).
 Y otra foto con la silla donde Pu Yi se cortaba el pelo, pelo que era guardado en bolsas porque una parte del cuerpo del emperador no podía tirarse a la basura:
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