La SD Huesca, equipo de mi pueblo, está primera en la tabla de Segunda B, y ya todos en la ciudad sueñan con el ascenso a Segunda. En medio de la euforia, se ha presentado el proyecto de remodelación del estadio del equipo, El Alcoraz, y por lo visto será más o menos así:
No sé si los colores van a ser los mismos que los de la maqueta, pero ese aspecto de parchis (rojo, azul y amarillo, sumado al césped verde) me recuerda al Estadio de los Trabajadores de Pekín, aunque éste tenga una imagen mucho más clásica. Así sale en Google maps:
El estadio pequinés, que está muy cerca de donde trabajo, tiene capacidad para 60.000 personas, y se ha llenado para ver por ejemplo al Real Madrid (en él debutó Beckham como madridista). Desde el edificio de mi oficina, de 14 pisos, casi se podían ver los partidos con unos buenos prismáticos. Al menos hasta que construyeron otro edificio en medio que nos quitó toda la vista...
Este año hubo una noticia en China relacionada con estadios de fútbol que a mí personalmente me impactó. Fue la demolición del estadio Wulihe, en la ciudad de Shenyang, al noreste de Pekín.
 En ese estadio, para 65.000 aficionados, fue donde jugó China el partido que le dio el pase a los Mundiales de Corea y Japón, los únicos en los que ha jugado,. Fue en 2001 y ante la poderosa selección de Omán. Luego, en el Mundial, China no metió ningún gol y perdió los tres partidos, pero hay que decir que le tocó en el grupo de Brasil, a la postre campeona, y Turquía, que fue tercera.
Para la selección china, Shenyang es una especie de Sevilla o de Valencia: la ciudad donde los aficionados más la animan, y donde el rival se siente más pequeño. Por eso, la demolición del Wulihe fue muy destacada en la prensa, era un estadio con mucha solera para los chinos.
Aquí tenéis un vídeo de la demolición, que además está en portugués, idioma futbolero por excelencia.
Lo que me impactó de la noticia aún no lo he contado: resulta que un aficionado de Shenyang, hace cinco años, sugirió que para conmemorar la clasificación de China para los Mundiales se edificara una estatua en la entrada del estadio. Se aceptó la idea, pero el aficionado tuvo que poner mucho dinero y mover muchos contactos para buscar patrocinadores de su idea.
La estatua -que era bastante fea, por cierto- quedó destruida por la explosión, como era de esperar.
Igualmente de destruido quedó el corazón de este aficionado, Sun Changlong, que antes llegó a amenazar con suicidarse si su estatua era pasto de la onda expansiva. Tanto fue su dolor, que después de la demolición Sun se marchó de casa, desapareció.
La verdad es que no se volvió a hablar más de Sun Changlong en días posteriores, así que me quedé con las ganas de saber si regresó a casa, porque todo fue un berrinche, o si la cosa acabó en una tragedia. Si alguien sabe algo más de aquella historia, le agradecería que me lo contara, porque me quedé bastante en vilo.
Si tenéis más curiosidad sobre estadios asiáticos -imagino que no, pero nunca se sabe- aquí tenéis la lista de Wikipedia con los más grandes, en la que todavía figura el Wulihe. El más grande, ya lo veréis, está en Corea del Norte.
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