El pasado sábado falleció el político chino Huang Ju. Tenía el cargo de viceprimer ministro, en una China a la que le encantan los vices: hay varios vicepresidentes, varios viceprimeros ministros, cada ministerio tiene su viceministro... En este país, además, las ruedas de prensa les suelen tocar a estos vices, y sus inmediatos superiores sólo suelen dar la cara para dar discursos.
Huang Ju era, además de vice, uno de los nueve miembros del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista, en teoría uno de los nueve hombres más poderosos del país, pero nadie sabe en realidad quién tiene poder y quién no en este régimen tan ocultista. En realidad poca gente sabe algo de Huang Ju: lo único que yo puedo decir de él, aparte de lo que hay en este artículo, es que iba al mismo peluquero que el presidente Hu Jintao:
 Huang Hu
El fallecimiento de Huang Ju ha ofrecido un pequeño detalle muy significativo: la propaganda china dio la noticia del fallecimiento en el mismo día en el que se produjo. Lo normal es que tarden unos días, supongo que hasta que se reúnen los altos oligarcas y dan el visto bueno a que se haga público el fallecimiento. El mes pasado, por ejemplo, se informó de la muerte de una ex ministra con dos semanas de retraso. Pero esta vez, o la reunión fue muy corta o ya se habían puesto de acuerdo antes, porque la noticia fue muy puntual.
Aún perdura cierto secretismo, empero: dicen que ha muerto de cáncer, pero no se sabe qué tipo de cáncer (de todas formas, es respetable que no lo digan, y quizá fue por deseo de la familia).
Huang Ju llevaba enfermo casi año y medio, y ya desde principios de 2006, cuando no se le vio en las ceremonias oficiales por el Año Nuevo Chino (a las que suelen asistir todos los miembros del Comité Permanente) se comenzó a rumorear que estaba muy enfermo. Para salir al paso de los rumores, se publicaron discursos pronunciados por Huang Ju en la prensa oficial, aunque no se veían fotos suyas.
La prensa de Hong Kong -que combina la mayor posibilidad de tener "contactos" en el Gobierno chino con una mayor libertad de prensa allí que en China- pasó muchos meses preguntándose por la salud del viceprimer ministro, informando de los actos a los que no había ido, elucubrando enfermedades y sucesores...
Incluso se dieron, el mes pasado, noticias apresuradas sobre su presunta muerte, que fueron denegadas por el Gobierno chino. Precisamente el mismo día que salieron esos rumores se anunciaba -con 10 días de retraso- el fallecimiento de un ministro, así que no es descabellado pensar que a lo mejor se filtró un rumor sobre la muerte de un pez gordo y todos pensaron erróneamente que había sido Huang Ju.
Entre el secretismo de los chinos y las prisas de los medios, China es un complicado lugar para informar. Pero seguiremos al pie del cañón.

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