Rien ne va plus
7 de Junio, 2007, 0:01

Uno de los lectores, Javier de Móstoles, me cuenta que el otro día fue al Casino de Madrid y se encontró un montón de orientales jugando a ruletas y tragaperras, cosa que le sorprendió mucho. Javier se pregunta si los chinos son aficionados de los juegos de azar, y en respuesta a sus dudas surge este post.
(A lo mejor esos orientales eran japoneses que añoraban su pachinko, pero da igual, el post sigue adelante).
Lo primero que hay que decir, aunque ya se contó en un anterior post, es que a los chinos les encanta jugar, ya sea apostando o no. Desde hace siglos, milenios y eones.
Pero cuando Mao llegó al poder, consideró que los juegos de apuestas eran un vicio burgués y los prohibió, algo que debió ser duro para un pueblo tan jugón como éste. La prohibición continúa hoy, con notables excepciones...
La mayor excepción de todas es Macao. La ex colonia portuguesa, con apenas medio millón de habitantes, vive de los casinos, es una Montecarlo de Oriente que ya mueve más dinero que la mismísima Las Vegas. Macao muestra las contradicciones de China: en todo el país se prohíbe el juego porque se considera malo para la salud y la economía, pero se permite que haya una ciudad donde el juego es lo máximo. Es lo que tiene este lugar, que no hay quien lo entienda.
 Durante muchos años, el negocio de los casinos lo monopolizaba un magnate llamado Edmund Ho (y sus hermanos Antoni Ho, Manol Ho y Pac Ho). Pero hace cosa de cuatro o cinco años, se acabó con ese monopolio, se permitieron nuevos casinos y ahora hay continuas inauguraciones de salas de juego.
Cuando yo fui a Macao todavía había monopolio: el mayor casino era el Lisboa, te abría la puerta un chino con traje tradicional portugués y dentro del casino la gente jugaba a unos juegos de cartas que debían ser chinos, porque yo no me enteraba ni papa de quién iba ganando. Además de jugadores, había prostitutas chinas y rusas en plan "Leaving las Vegas". Todas ellas de quitar el hipo.
Macao, un precioso lugar lleno de pecadores de la pradera -mafiosos, blanqueadores de dinero y mucho más- tiene cada vez más éxito gracias a los chinos que, ansiosos por no poder jugar en China, van de vacaciones allí y se funden la pasta.
Pero no sólo es Macao... los chinos se mueren de tal manera por jugar en los casinos que muchos países fronterizos con China han abierto casinos al ladito mismo de la frontera, para que viajeros chinos puedan cruzar la aduana y allí mismo ponerse a echar unas manitas de blackjack. Vietnam, Camboya, Birmania... muchos tienen casinos fronterizos. ¡Hasta Corea del Norte! Ver para creer. Por cierto, en más de una ocasión han pillado en esas casas de juego fronterizas a comunistas chinos jugándose allí el dinero de los contribuyentes.
Han sido ya varias las veces que se ha visto en la prensa china expertos pidiendo que se acabe con la absurda situación de un país que prohíbe el juego y tiene una ciudad llena de casinos. Pero de momento así sigue la cosa.
Otra excepción a la prohibición de los juegos de azar son pequeñas loterías estatales, similares a la Primitiva o el Rasca-Rasca, que se permiten pero se intenta que no den premios muy grandes para no fomentar excesivamente el vicio. Muchas recogen fondos para buenas causas (que espero que no sean el jugarse luego los cuartos en Corea del Norte). Oí hace tiempo sobre una quiniela futbolística china pero con partidos italianos e ingleses, no sé si prosperó mucho la iniciativa porque no volví a saber más de ella.
Estas Primitivas, pese a dar pequeños premios, también tienen mucho éxito. Los que estén en China habrán visto alguna administración lotera, lugares muy curiosos (lamento no tener una foto): suelen tener las paredes empapeladas de tablas con números escritos a boli, cuyo significado no entiendo ni quiero entender, y no es raro que en torno a ellas haya colas o tumultos kilométricos.
Por cierto, hace un tiempo hubo en China una historia alucinante -triste e increíble- de dos funcionarios de banco ludópatas que robaban en su trabajo para jugar a la lotería. Leedla si os apetece, a mí me llegó al alma...
Otra excepción a la "ley seca" del juego en China es, lógicamente, todo el mundillo de las apuestas ilegales. De cualquier cosa: cartas, mahjong, ajedrez chino, tragaperras... Se puede ver con mucha facilidad, en la misma calle, a gente jugando y con billetes en la mesa o en la acera. Pero ojo con hacerles fotos, a muchos no les hace gracia (una vez quise tomar una instantánea de unos ajedrecistas furtivos y casi me hacen tragar los alfiles).
Y la cuarta excepción es... ¡la Bolsa! Este año es como si todos los chinos se hubieran vuelto locos con la Bolsa, todos comprando y vendiendo acciones. Pero como ya lo habréis visto esta semana en las noticias (se desplomaron los mercados de valores chinos) no os digo más.
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