Hace unas horas se ha producido un hecho sin predecentes en la historia de la humanidad: el dúo Gomaespuma ha emitido en directo desde Pekín su programa de Onda Cero. Debe ser una de las primeras veces que un programa de una radio extranjera se graba y se lleva a las ondas desde este país, y que sean estos dos cachondos los que lo han logrado, es fantástico.
Ayer y hoy (se transmitió de 10 a 1 de la madrugada) ha sido el primer programa, pero creo que van a emitir dos o tres días más desde aquí, así que muy atentos a la radio porque prometen sacarle punta a cualquier cosa relacionada con China. Los que vivís en Pekín y aledaños, ya sabéis que se puede oír por Internet.
En su primer programa chino, Gomaespuma contó lo que más les había llamado la atención de Pekín en los primeros días en que han estado por aquí. Por ejemplo, les ha sorprendido mucho la cantidad de obras, grúas y edificios en construcción que hay en la ciudad. Su comentario al respecto ha sido éste:
"Lo que hizo Florentino Pérez con las torres esas de Madrid... ¡UNA MIEEEEEEEEEEERDA comparado con lo que se está haciendo en Pekín!"
En letras no queda tan gracioso, pero los que conozcáis a Gomaespuma ya sabéis el tonillo con el que hay que leer la frase anterior.
No es de extrañar que a Juan Luis Cano y Guillermo Fesser les haya sorprendido lo de las obras pequinesas, media ciudad está levantada y la otra media sufriendo por el polvo que levantan las obras. El post de hoy, aunque pareciera al principio del texto que se lo quería dedicar a Gomaespuma, en realidad está consagrado a hablar de esas obras, y de los que en ellas trabajan.
Una de las cosas más llamativas de las obras de China, pero que es típica sobre todo del sur del país y apenas se ve en Pekín, son los andamios de madera de bambú. En vez de usar tuberías, como es normal para nosotros, los chinos gustan de usar estos andamios tan naturales (lo del bambú es una deducción mía, si se trata de otro árbol corregidme o callad para siempre).
Lo alucinante del caso es que también usan andamios de madera para hacer rascacielos, por lo que puedes ver una gigantesca trama de recuadros de madera de decenas de metros de altura, tan impresionante que si fuera yo la dejaría hasta después de terminado el edificio. Aquí tenéis una foto que hice de un edificio en Hong Kong con andamios de madera, aunque no se ven mucho, la verdad es que no es fácil fotografiarlos:
 Donde mejor se pueden admirar estos andamios es precisamente en Hong Kong, una ciudad donde, pese a que no cabe un alfiler, siempre se están construyendo rascacielos nuevos.
En Pekín es más difícil de ver, se usan mucho los típicos de tuberías metálicas, y además los edificios en construcción suelen estar rodeados de una tela de plástico verde que impide que se vean mucho (creo que con esa tela se aumenta la seguridad, así que bueno es que esté allí).
Otra cosa interesante de las obras en China es la cantidad de personas que se ven trabajando en ellas. Todo el mundo sabe que en este país la mano de obra es muy barata, así que los constructores ahorran en maquinaria y no se privan de tener montones de trabajadores a los que pagan, por que no decirlo, una miseria. Al ver un edificio chino en obras, se pueden ver sin dificultad cientos de cascos amarillos -porque los cascos suelen ser de este color- pululando por el esqueleto del futuro accidente, como si fuera un hormiguero de hormigas amarillas, o los Curris de Fraguel Rock.
 Estos peones suelen ser emigrantes de pueblo, que llegan a la ciudad en busca de trabajo y suelen tener pocas opciones para emplearse aparte de la construcción o la hostelería. Hablan muy distinto a los pequineses, usando dialectos de otras provincias, acostumbran dormir en barracones junto a la obra y, pese a su dura vida, se les suele ver sonrientes y bromeando unos con otros. Cobran, como digo, una miseria, es frecuente que sólo se les dé una paga al final del año (o con el término dela obra) y alguna vez ha pasado que el mamón de su jefe huya sin darles el sueldo, al final de los 12 meses pactados.
Aparte del casco amarillo, es muy chocante la indumentaria de muchos peones chinos, porque es frecuente que vayan vestidos con traje y zapatos. Suelen ser viejos, pero se trata efectivamente de un traje que en España y alrededores reservaríamos para bodas, bautizos y comuniones, no para currelar. Como es de esperar, los trajes de estos obreros y sus zapatos suelen estar completamente cubiertos de polvo, ya sólo les falta una corbata igualmente polvorienta (tiempo al tiempo).
En España, los obreros de un edificio paran todos inmediatamente cuando ven pasar a una tía buena por la calle. Bueno, por lo menos así es en las películas de Pajares y Esteso. Pues bien, en China, más de una vez me ha pasado, sobre todo en provincias, que una obra entera se pare por completo al pasar yo. No es que les cause atracción sesuár -al menos eso espero- sino que en muchos lugares de la geografía china ver un extranjero todavía es digno de sorpresa, admiración y parálisis social.
¿Por qué hay tantas obras en Pekín? Di ansgüer is blogüin in de güin, dice Bob Dylan. La excusa son los Juegos Olímpicos, nuevas líneas de metro, mejorar a ciudad... Pero también hay una especulación inmobiliaria de mucho cuidado, con constructores e inmobiliarias forrándose a manos llenas.
Por otro lado, en China se construye, o por lo menos se construyó durante mucho tiempo, con materiales muy malos, por lo que las casas se vuelven viejas reviejas a los pocos años, y hay que tirarlas y hacer nuevas...
En fin, que cuando Gallardón se canse de hacer obras en Madrid, que venga a Pekín y se lo va a pasar en grande. Esta ciudad, el siglo que la acaben, va a ser una preciosidad.
 Consejo para los que vengáis a Pekín: guardad los tapones de los oídos que os dan en los aviones, porque seguro que os toca una obra al lado de vuestra casa... ¡y empiezan a trabajar a las ocho!
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