He aquí dos esculturas en Pekín que despertaron mi curiosidad la semana pasada:
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Impresionante lo que un cocinero hábil puede hacer con cuatro sandías. Lo más epatante es la parte de arriba... ¡Ha transformado la sandía en una piña!
Casi nadie reparó en esta obra de arte, escultura efímera que a día de hoy me imagino que estará en la basura. La estatua frutal estaba en una mesa de un rincón durante la inauguración, la semana pasada, de la exposición "De Tiziano a Goya", de obras del Museo del Prado, en el Museo de Bellas Artes de Pekín. Además, estaban los Reyes de España en ese acto, así que a la artística sandía no le hizo caso nadie más que yo.
2 En el templo del parque de Beihai, como en muchos otros budistas de Asia, aparece un Buda de dieces de brazos practicando el acto sexual con una mujer. Pero en esta ocasión, los monjes han decidido ejercer la censura y poner un recatado pañuelo alrededor del trasero de la chica.
En el budismo las estatuas tienen cientos de significados, y se repiten ciertas pautas. Yo no he tenido demasiado tiempo ni energías para descubrir que significan todas las distintas posturas e iconografías. ¿Sabe alguien por qué a veces aparece Buda chingando?
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