Mientras la blogosfera española arde por el caso "El Jueves", en mi Huesca natal otra polémica invade los blogs locales: la generada por el cartel que tendrán las fiestas de San Lorenzo (del 9 al 15 de agosto).
El cartel en cuestión muestra a un conejo blanco con una pañoleta verde (ya que, así como en los Sanfermines se lleva pañoleta roja, en los Sanlorenzos se lleva del color de la esperanza).
El cartel no ha gustado demasiado a los blogueros oscenses, no ya por su estética vanguardista, sino por el hecho de colocar de protagonista a un conejo, animal que, por lo menos hasta ahora, no tiene mucho que ver con Huesca, ni sus fiestas, ni sus costumbres, ni su historia, ni siquiera su gastronomía (aunque un buen conejo a la chilindrón sí se come de vez en cuando). El cartel, por lo que parece, buscaba mover al debate, y vaya si lo ha hecho...
Yo llego con cierto retraso a este debate, pero de todas formas quería hacer unas aportaciones "pequinesas" al tema, que son las siguientes:
A mí los conejos blancos tampoco me parecen demasiado apropiados para un cartel laurentino, pero al menos, su presencia me permite decir que en China uno de los caramelos más famosos del país -quizá el más famoso- se llama, precisamente, "Dabaitu" (Conejo Blanco). Son unos caramelos de crema de leche, algo que resulta curioso en un país como éste, donde la leche no gusta demasiado.
 Están buenísimos, y el gran dilema al comerlos es si digerirlos con envoltorio o no, ya que la segunda capa de papel que los envuelve, muy fina y transparente, quizá no es comestible pero es fácilmente tragable.
Estas golosinas chinas están en la picota en los últimos días (¿qué producto chino no está en la picota estos días?) porque en Filipinas han dicho que tienen formaldehido y las han retirado del mercado.
Los caramelos Conejo Blanco, según cuenta Wiskipedia, fueron creados en 1943 y se dice que Zhou Enlai le regaló unos cuantos a Nixon cuando éste visitó China en los 70. De todas formas, si creemos todas las historias de productos chinos regalados por Mao y Zhou a Nixon, habría que averiguar en cuántos aviones , barcos o furgonetas de reparto hubo que cargar todos esos obsequios y cómo se los comió todos después el más tarde dimitido presidente, al que si no le dio un empacho de gastronomía china poco le debió faltar.
En China se come conejo, aunque no mucho, y de hecho lo consideran un plato un tanto exótico, como si fuera perro o serpiente (quizá no tanto, pero por ahí van los tiros). Recuerdo que una vez mi novia cocinó conejo en casa, y cuando me lo dio para cenar, se pensó que iba a quedarme sorprendidísimo, como si me estuviera dando de comer un gorila de montaña. No sabía ella que en España lo comemos con almendras o al vino...
Dejando aparte las cualidades gastronómicas del conejo, me voy a poner pragmático en este post, porque creo que después de seis años en China, uno acaba teniendo alma de comerciante y sentido del negocio (esto es mentira, pero lo pongo a ver si cuela).
Por ello, os informo, oscenses y forasteros que me estéis leyendo y vayáis a estar en los sanlorenzos, que en Pekín alguna vez se ven tiendas en las que se venden orejas de conejo postizas, y hasta a gente por la calle -no sólo niños- llevándolas por la calle, para hacer el tonto los domingos en el parque. Como este año en los sanlorenzos puede que esté de moda llevar estas orejas, os las vendo a buen precio (descuento para grandes pedidos).
Ya sabéis donde contactar si os interesa... ¡a ver si salimos de probes!
Advertencia: Las orejas que he visto en Pekín -y sus portadoras- no son iguales a las de la foto.
Para terminar con tanta conejada, el hecho de que el cartel de los sanlorenzos tenga un conejo blanco me va a servir de tonta excusa para enlazaros con una de mis canciones favoritas:
Es, cómo no, White Rabbit, de Jefferson Airplane.
Ahí va un directo del grupo, su aún más directa actuación en Woodstock (1969) y una versión con imágenes de Alicia en el País de las Maravillas. Después de oír esta maravillosa canción, a uno hasta acaba gustándole el cartel de marras...
|