
En el calendario lunar chino, mañana es 7 de julio, considerado el Día de los Enamorados oriental. Se denomina Festival Qixi ("la noche de los sietes"), y conmemora una leyenda según la cual un pastor se enamoró de un hada, pero el destino cruel los separó y sólo pueden verse una vez al año. Es mañana, o más precisamente esta noche, cuando una bandada de pájaros forma un puente entre la estrella Altair (el pastor) y su colega Vega (el hada). Les separa todo el año un río, que no es otra cosa que la Vía Láctea. Más cursi que un Snoopy fosforito, lo sé.
La verdad es que es un amor un poco extraño, porque -según dice la leyenda- el hada accedió a casarse con el pastor no porque lo amara, sino porque le había visto desnuda, y, según las costumbres de esa época, si alguien veía a una chica en bolas tenía derecho a pedir su mano. En fin, a veces amores tan cutres acaban bien y por lo visto fueron una bonita pareja hasta que los dioses, furiosos porque un mortal se uniera con un hada, los separaron.
La verdad es que en China apenas se recuerda esta fiesta, pues los chinos, contagiados de Occidente, prefieren el 14 de febrero para regalar a sus enamorados flores, gargantillas, o incluso globos rellenos de helio y en forma de corazón. Sin embargo, muchos intelectuales chinos están intentando recuperar las fiestas de este país, que están bastante olvidadas, por lo que ya ha habido propuestas de "valentinizar" la noche de los dos sietes.
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