
Ya estoy de vuelta en Pekín, tras más de un mes de vacaciones en España que tuvo escapadas a Nueva York y Londres. Este año creo que no tengo tanta depresión postespañal como el pasado, quizá porque tengo la esperanza de estar allí de vuelta pronto y no dentro de un año, como en otras ocasiones.
El viaje en avión, con paseos interminables por la T-4 y escala de tres horas en Moscú, ha sido plácido y somnoliento. De Madrid y Moscú, el avión iba casi vacío, aunque en él había interesantes pasajeros, entre ellos varios hombres de negocios españoles que iban a Uzbekistán y Kirguizistán, donde no debe haber muchos otros paisanos. Yo iba en asiento de ventanilla, pero no he visto demasiado paisaje, porque, como de costumbre, me ha tocado justo la ventana que está encima del ala. La ley de probabilidades dice que es imposible que siempre me pueda tocar el ala, pero supongo que el destino cenizo le da mil vueltas a las matemáticas.
Pekín está igual que lo dejé: cielo gris y polvoriento, grúas y sitios en construcción por todas partes, y la misma belleza paisajística que en un cementerio de automóviles, al menos en el camino del aeropuerto a mi casa. Creo que el Ayuntamiento pequinés, o alguien, debería pensar en embellecer algo los alrededores del aeropuerto, pues ya se sabe que la primera impresión -de los turistas, en este caso- es importante.
El año pasado, para quitarme un poco la depresión postespañal, coloque en este blog una foto de las primeras camareras del restaurante Hooters que se abrió en China, concretamente en Shanghai. Para los que no lo sepan, Hooters es una cadena estadounidense cuyas camareras suelen ser tetonas, aunque creo que en China este requisito no es llevado a rajatabla. Casualidades de la vida, hoy, al regresar a China y mirar un poco la Internet, me entero de que han abierto el primer restaurante de Hooters en Pekín, y además cerca de mi oficina. Hooters me da la bienvenida a China por segundo año consecutivo...

La imagen anterior nos muestra que Hooters ha decidido traducirse al chino como "El Búho Americano", usando la mascota de la marca. En chino, "búho" se dice "maotouying", que se pude traducir literalmente como "águila con cabeza de gato". Ay, ese mandarín literal que tanto nos gusta...
 Perdonad la abundancia de escotes en este post, pero es que realmente la necesito para animarme.
Con la vuelta a la rutina, le concederé algo más de atención a este blog, lo que significará, imagino, algo más de rapidez en contestar emails, y posts más pensados (aunque ello dependerá no sólo de un mayor tiempo disponible, sino también de la inspiración). De todas formas, el blog no ha estado tan abandonado en mis vacaciones -hasta ha habido agrias polémicas-, así que no preveo grandes revoluciones en los contenidos.
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