He leído en una revista que hasta el 10 de noviembre se celebra en Barcelona una exposición retrospectiva del artista chino Cang Xin. Si durante este tiempo os dejáis caer por la ciudad condal (o incluso sin dal) os recomiendo que la visitéis, pues estoy convencido de que os divertirá, incluso aunque no os guste el arte moderno.
La exposición se encuentra en el Espace Cultural Ample (Passatge de la Pau, 10).
Cang Xin, del que ya hablé en el blog, es un artista con cara simpática, calvo y con perilla, que cultiva sobre todo la fotografía y la performance. También cultiva patatas en su huerto, pero eso es otra historia.
Cang tiene dos series fotográficas que a mí personalmente me llaman mucho la atención, como ya comenté en su día. En una de ellas, se dedica a tocar con la lengua los suelos de medio mundo. Aquí lo tenéis, por ejemplo, lamiendo las cercanías del Templo del Cielo de Pekín:
O en Tiananmen (no sé si la policía le echaría la bronca por esto):
Si yo fuera crítico de arte, ahora mismo escribiría algo así:
"Con su lengua -un órgano "en carne viva" que sirve tanto para comunicar como para absorber- Cang Xin palpa la tierra, la hace suya, se coloca en armonía cósmica con el planeta y la humanidad que bulle sobre él. Pero a la vez, su gesto irreverente muestra la rebelión del individuo contra una sociedad que le aplasta, que le obliga a estar tendido en el suelo. El artista es dócil y desobediente al mismo tiempo, creando un lenguaje de doble filo que desorienta y sobrecoge al espectador".
Pero como no lo soy, aviso que lo que acabo de escribir me lo he inventado y es una solemne mental straw (paja mental).
La otra serie de Cang Xin que me sobrecoge es una en la que el artista le "roba" a varios personajes sus atuendos:
 ¡Hala! Otra vez señoras en paños menores en el blog.
Cang Xin parece divertido, y ójala se pase por Barcelona, aunque tened cuidado que le encanta tocar con la lengua todo.
Por cierto, que su fama parece extenderse mucho por Internet... Hace más de un año, cuando hablé de él en el blog, era muy difícil encontrar fotos suyas lamiendo cosas en Google. Ahora es mucho más sencillo. Señal de que Cang, como muchos otros artistas chinos, se ha hecho un hueco en el mercado internacional, donde se está pagando pasta gansa por arte contemporáneo chino, tanto bueno como malo.
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