
Ya lo decía un anuncio de desodorante en los años 80: la primera impresión es la que queda. Por eso es un palo si, nada más aterrizar en el aeropuerto de Pekín, a un turista o viajero le intentan timar los taxistas...
Si se empieza así de mal la estancia en China, te amarga el resto del viaje. A mí me pasó algo así hace años en Nápoles: un pseudotaxista que me esperaba en la estación de tren me timó 80.000 liras y siempre me quedó mala imagen de ese lugar, algo que seguramente es injusto por mi parte.
 Hace unos años, los taxistas de Pekín intentaban engañar un poco a los forasteros -chinos y extranjeros, pero sobre todo estos últimos- que llegaban por avión. La verdad es que no les timaban demasiado (peores las montan en Madrid o en Praga), pero sí que intentaban sacar algo de tajada con la inexperiencia de los recién llegados. Lo normal es que les cobraran una "tarifa especial" de 100 o 150 yuanes para ir a la ciudad, cuando en realidad el viaje al centro cuesta entre 75 y 90 yuanes. Como veis, el engaño no es mucho, pero es el hecho de ser timado nada más llegar lo que duele, más que el dinero.
Hoy en día, esa práctica se ha eliminado casi por completo: al lado de la cola de los taxis hay un policía, o un encargado, que pregunta al viajero adónde va antes de montar en el taxi. En esa cola casi está garantizado que no te van a timar.
Ojo, de todas formas, a los taxistas que te ofrecen su auto nada más salir de la puerta de salidas del aeropuerto. Ni caso a ésos, lo mejor es salir del todo e ir a la mencionada cola de taxis con policía o encargado.
Una vez llegados a Pekín, uno se puede relajar un poco: los taxistas pequineses no suelen engañar. El mayor riesgo es que no sepan muy bien el lugar de destino (Pekín es muy grande y ellos no se estudian demasiado bien el callejero). En general, son honestos.
Pero ¡que nadie se relaje del todo! Mucho cuidado con los taxistas en las estaciones de tren y junto a lugares turísticos. Allí se dan cita los taxistas con menos escrúpulos del país. Te trucan el taxímetro, te dan cambio en billetes falsos, o en ocasiones, te hacen las dos cosas a la vez, como le pasó hace un año a unos españoles que me contaron su desventura con un taxista en el Palacio de Verano.
En estaciones y monumentos, lo mejor es tomar el metro, si lo hay, o andar un poco hasta llegar a lugares donde haya menos taxis. Es bueno también ver si estos vehículos llevan matrícula delante y detrás, y licencia en el asiento del copiloto: en caso contrario, ¡huid despavoridos!
Volviendo al tema del aeropuerto, querría añadir que otra forma de ir a la ciudad -a falta de metro, pues la línea al aeropuerto creo que va a tardar tres o cuatro años en llegar- son los autocares, rápidos y baratos, que hay a la salida del aeropuerto. Saliendo por la puerta principal, a la derecha, hay un mostrador donde se venden los billetes, y detrás están los buses. En la web del aeropuerto podéis ver el recorrido de las diferentes líneas (creo que son cuatro, y la número 2 va al metro de Dongzhimen, es la que tomo yo).
Para "terminal" este post, una foto de la nueva terminal del aeropuerto de Pekín, que me imagino se inaugurará el año que viene para los JJOO de 2008... Es, cómo no, de Norman Foster, el arquitecto de moda.
Qué cosas, la otra ciudad que tiene algo importante en 2008 -Zaragoza- también prepara nueva terminal...
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