
En las calles de China se venden muchas cosas, desde peces de colores a parches para tu bici (famosas se han hecho las fotos del arreglabicis chino que pone esos parches con los pies). La calle de China es un lugar para el mercadeo, en un país tan comerciante como éste. Y ojo, que no todo lo que se vende es lícito...
He aquí algunas de las cosas que se venden clandestinamente en las aceras chinas, aunque algunas de ellas, a bote pronto, nos puedan parecer cosas bastante inocentes:

Facturas: muchas oficinas y otros centros de trabajo chinos pagan a sus empleados la comida y otros gastos suplementarios. Lo que hacen muchos de estos empleados es comer en casa, o en lugares muy baratos, y comprar luego en la calle facturas ilegales para canjearlas por dinero en el curro. También hay fraudes similares con facturas de taxi (es por eso que muchos taxistas chinos a veces no te quieren dar la factura del taxímetro: para poder luego revenderla). Los vendedores de facturas se apostan cerca de paradas de metro, estaciones de tren y otros lugares por los que pasan muchos currantes, y repiten incansiablemente "fapiao, fapiao, fapiao" ("facturas"). No sé a cuánto las venden, pero debe de ser bastante poco, si no no compensaría defraudar...

Porno: la pornografía está prohibida, pero es posible comprarla a vendedores callejeros clandestinos. Suelen buscar clientes a la entrada de grandes mercados de ordenadores (quiza por esa fama de que los frikis informáticos practican con frecuencia el pecado de Onan). Venden sobre todo filmes japoneses bastante extraños, y a veces te llevan a lugares escondidísimos para enseñarte la mercancía porno que tienen.

Setas: bueno, esto sólo lo he visto una vez, y en el Tíbet, pero me llamó la atención. En una ciudad llamada Nagqu, a casi 4.500 metros de altura, mucha gente de la calle con pinta de campesinos vendían unas setas marrones y grandes que, con la clandestinidad con que las ofrecían, debían de ser o bien un manjar de dioses, o bien un alucinógeno de los de flipar en colores. No las probé, pues en aquel entonces tenía un mal de altura del carajo, así que no estaba como para tomar setitas.

Tampones: no los de Tampax, sino los sellos con tinta para certificar documentos. También lo he visto sólo una vez, pero por lo que he hojeado en la prensa, son algo extendido -y muy perseguido- por todo el país. Comprando el tampón adecuado, te puedes hacer un título universitario, un certificado de que eres rico (importante para lograr préstamos o visados) o, qué se yo, hasta tu partida de defunción, por si quieres estar fuera de la ley durante un tiempo.

Memorias de ordenador: esto también lo venden de estranjis en las puertas de los mercados de ordenadores. A mí siempre me las ofrecen, me deben ver algo desmemoriado.
Por lo demás, también se venden en la calle DVDs pirata o drongas, pero eso ya lo vemos en Occidente y no vale al pena comentarlo mucho.
Sobre el tema DVDs pirata, sí cabe decir que no suelen mostrarse en plan "top manta", sino en un sitio más fácil de ocultar (una caja, una mochila...). Lo que no quita que también haya alguna manta que otra.
Respecto a las drogas, es un tema más delicado (a muchos narcotraficantes los ejecutan, y a veces se escoge el Día Internacional Contra las Drogas para ello), por lo que es más difícil ver vendedores de este tipo a la luz del día. En Pekín muchos de ellos son nigerianos y de algún otro país africano (aunque se dice que trabajan para jefes chinos).
Hace una semana hubo una redada en la zona de bares más conocida de Pekín (Sanlitun) y la policía detuvo a muchos africanos, tomándolos por narcotraficantes. La comunidad africana en la ciudad -y la nigeriana en particular- se molestó mucho por ello. Se quejan, con razón, de que existen prejuicios hacia ellos, y de que muchos pequineses los miran mal pensando que todos son narcotraficantes.
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