Tengo un buen amigo chino que se llama Huang Wen. En mis primeros años en Pekín era mi profesor particular de mandarín. Hoy en día está menos interesado en la docencia y más en el arte, un asunto muy de moda en Pekín. En la ciudad, centenares de creadores viven en "comunas", intercambian experiencias y montan exposiciones conjuntas. Incluso hay tres artistas españoles y un chileno que se han venido a vivir a esta ciudad, también contagiados del ambiente.
Huang es fotógrafo artístico, y coleccionista de cámaras antiguas, de esas que hacían en la República Democrática Alemana y otros lugares muy serios.
Pese a tener montones de máquinas de retratar, en dos ocasiones me ha pedido Huang mi cámara, para hacer sendos trabajos artísticos. Y ya que le he tenido que dejar mi querida Canon, voy a "amortizar" esos préstamos mostrándoos los dos obras que ha hecho con ella.
El primero de ellos es muy impresionante, quizá más por la historia que lo rodea que por el trabajo en sí:


Las fotos son de un muro en un granero del pueblo de la familia de Huang, en la provincia de Shanxi (al oeste de Pekín). Hace muchos años, el abuelo de Huang se volvió loco, y su familia decidió encerrarlo en ese granero, una práctica que en los pueblos de China es todavía habitual (a veces hasta los meten en jaulas). El abuelo de Huang pasó allí los últimos años de su vida, y llenó las paredes del granero de pintadas con poemas, pensamientos, historias...
Yo he estado en ese granero, y la verdad es que es estremecedor verlo cubierto de caracteres chinos pequeñitos que escribió un pobre hombre loco.
Por cierto, el pueblo de Huang (que se llama Xiushui, creo) es muy bonito, y completamente desconocido, un lugar digno de ver (aunque la verdad es que no sé cómo se llega).
El segundo trabajo de Huang en colaboración con mi cámara se inició hace una semana y aún no ha terminado:
 Se trata de unos bollos chinos rellenos (baozi), que Huang ha dispuesto para que formen los Anillos Olímpicos. Por lo visto, Huang quiere que los bollos se vayan pudriendo y llenando de moho, para hacerles fotos durante el proceso de decadencia. No es la primera vez que Huang deja pudrir baozi en sus trabajos, lo cual a mí me parece un gran despilfarro de deliciosos baozis.
En fin, supongo que Huang ha querido con esa obra hacer algún tipo de crítica a las Olimpiadas en Pekín: ¡bajo los bellos estadios que se están construyendo hay algo podrido! Aunque ya se sabe que a muchos artistas no les gusta explicar sus obras, así que esto es sólo una suposición mía.
Huang Wen no es famoso, ni es rico, a diferencia de muchos de sus colegas de Pekín, que se han hecho de oro vendiendo a coleccionistas extranjeros. Y él dice que no está en el arte por dinero (también a diferencia, dice él, de muchos artistas chinos).
Pero en fin, si alguno de vosotros queréis comprar las fotografías por varios billones de dólares, me lo decís, que seguro que me llevaría una buena comisión. También se admite pago en especies (lingotes de oro, preferiblemente).
Podéis ver más trabajos suyos en su blog, que está en chino y en el que hace unos meses Huang colgó una foto en blanco y negro de la famosa portada de El Jueves censurada en España (después de que yo le contara la historia). Buen día para citar este tema, ya que se acaba de anunciar que los dibujantes han sido declarados culpables (porca miseria) más o menos a la misma hora que los Príncipes llegaban en visita oficial a China.
Para terminar, una foto de un artista -no es Huang Wen- que la semana pasada vi en un festival de arte, en Songzhuang (uno de esos pueblos de artistas, al este de Pekín).

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