
El otro día estuve en el mercado de antigüedades pequinés de Panjiayuan, que no visitaba hace años, y no sé por qué razón, ya que es un lugar fascinante, lleno de antigüedades y miriadas de objetos chinos de todo tipo. También hay mucho souvenir hortera, pero menos que en otros mercados de la capital.
No sé si antes ya era así, pero en esta última ocasión me enteré de que muchas de las vendedoras visten ropas y llevan peinados de la etnia Miao, que vive en el sur de China. Imagino que son Miaos de verdad, porque hablan un lenguaje extraño, que nunca había oído, y tienen una cara especial, algo diferente de los chinos Han. Todas iban vestidas igual, con el pelo recogido con una banda roja y una especie de aguja de ganchillo rematando el pelo.
Les hice bastantes fotos, así que sin más dilación os pongo algunas de ellas:
También me gustó mucho la foto que le hice a esta risueña vendedora, que no sé si era Miao o Guao (qué gag, qué gag).
Aunque la que guardaré para siempre en mi álbum es la de un tendero que decidió echarse la siesta al más típico estilo chino, es decir, con la postura más incómoda que encontró.

Me
hubiera encantado hacerle un retrato despierto tras la siesta, con la raya en la
frente que después le debió dejar la mesa. Pero tampoco era cuestión de interrumpir su ¿plácido? sueño.
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