
Hoy toca un tema serio y peliagudo: la creciente presencia de China en África. Intentaré hablar de él de forma equilibrada, poniendo sobre la mesa todas las opiniones contrapuestas que hay sobre él. Pero vaya, esto es un blog, no una resolución de las Naciones Unidas, así que perdonadme si al final se me ve cierto plumero pro-chino (lo siento, vivo en Pekín y a veces no puedo evitarlo, creo que por las noches me ponen discursos de Mao mientras duermo).
China está entrando con mucha fuerza en África, donde construye presas, refinerías, fábricas, y de vez en cuando algún estadio olímpico o una escuela, para quedar bien. Además, los productos chinos -muy baratos, claro- invaden las tiendas de todo el continente, y ya hay en sus países muchas comunidades chinas, que por lo visto viven bastante bien.
Las opiniones sobre esta creciente presencia son contrapuestas. La opinión de China no cuenta (pura propaganda, evidentemente), pero tampoco hay que hacer mucho caso a la de países con fuertes intereses económicos en África (Francia o EEUU, por ejemplo), que no han sido precisamente santos en África durante el último medio siglo y ahora ven cómo los chinos se meten en su feudo. A veces me sorprende el poco pudor con el que el gobierno estadounidense reprende a otros. ¿Quién ha tirado bombas atómicas, napalm y agentes naranja? ¿Quién ha entrenado a dictadores?
En fin, que con África, quizá la única opinión que vale la pena tener en cuenta es la de los propios africanos. El problema es que entre ellos también hay puntos de vista opuestos...
Hay africanos, por ejemplo, que piensan que China está llevando a África la infraestructura que necesita para desarrollarse, y que su presencia es más útil que la de Occidente, que sobre todo es en forma de ONGs humanitarias (con buenas intenciones en general, pero algunas con poco dinero y actuaciones puntuales, y otras convertidas en empresas en busca de negocio).
Otros, sin embargo, piensan que China está practicando en África un nuevo colonialismo, y que su principal interés son las materias primas. Algunos presidentes africanos, como el sudafricano Thabo Mbeki, se lo han dicho así de claro a Pekín.
Pekín dice a estos críticos que no tienen que preocuparse, porque China ha sufrido el colonialismo en sus carnes y no quiere repetirlo. Y que en efecto, quiere hacer negocio en África (por lo menos va sin hipocresías) pero un negocio que repercutirá en la economía africana también.
Sobre la sed china de materias primas africanas, vale la pena tener en cuenta un dato: el 75 por ciento de lo que EEUU invierte en África va al sector del petróleo, mientras que China invierte sólo un 28 por ciento en ésa y otras materias primas (la mayoría de su capital en África es para montar y desarrollar industria).
 Otra de las principales quejas es que China no lleva sólo capital a África, sino también mano de obra, algo que Europa y EEUU no suelen hacer cuando invierten en ese continente. Los chinos acostumbran a llevar obreros de este país para construir las presas, y son chinos también los que trabajan en las refinerías o en las fábricas. China no está creando demasiado empleo directo allí, aunque seguramente sí indirecto.
No todo lo que invierte en China es transparente y precioso, evidentemente, pero de todas formas resultan un poco exagerados artículos como el que salió hace unos días en El País, titulado "China saca el látigo en África". La noticia habla de un polémico proyecto, la presa sudanesa de Merowe, en el Nilo, y que ha supuesto el desalojo de 60.000 personas de la zona (muchos de ellos estaban en contra de irse, protestaron y la policía mató a algunos de ellos).
Sin embargo, hasta el sexto párrafo no se entera uno de que el proyecto de la presa no sólo es chino, sino que además hay empresas francesas, alemanas y suizas. ¡Vaya! Y si hay alguien con látigo (creo que no, que es sólo una expresión figurada para "captar" al lector), son los policías de Sudán, que ya se sabe que no es un país muy respetuoso con los derechos humanos.
Esto conduce a otro tema muy polémico, como es el de el apoyo del Gobierno de China al de Sudán, en la mira internacional por el genocidio cometido en su región de Darfur. Pekín le compra a Sudán petróleo, le vende armas y es reticente a sanciones de la ONU contra el gobierno sudanés. Eso es un hecho incontestable. Lo que a mí me extraña cada día más y más es que países como EEUU critiquen más a China que a la propia Sudán por el genocidio que está habiendo allí. ¿Les importa lo que ocurre en Darfur, o simplemente lo usan como instrumento para atacar a China?
Respecto a las ayudas militares de China a dictaduras africanas, Pekín vendió armas a siete países de África, mientras que EEUU hizo esto mismo con 47 países (de 53 que tiene ese continente). No estoy seguro de cuántas democracias hay allí, pero no estoy seguro de que sean tantas.
Algunas estrellas de Hollywood han tomado la bandera de Darfur, criticando duramente a China, igual que hace unos años lo que estaba de moda en Beverly Hills era el Tíbet. La más guerrera es Mia Farrow, quien asegura que Pekín 2008 serán los Juegos del Genocidio por el apoyo de Pekín a Sudán (yo creo que se ha pasado un poco). Steven Spielberg piensa algo parecido, y amenaza a Pekín con no colaborar en la ceremonia de inauguración de Pekín 2008 -en la que está contratado como asesor- si China no cambia su actitud. George Clooney, que ha viajado a Darfur en alguna ocasión, es más diplomático que sus colegas, y lo que ha hecho es visitar Pekín para intentar convencer a los líderes comunistas con argumentos menos taxativos.
En fin, bravo por ellos, aunque ójala tengan algún día la valentía de hacer campañas similares contra las injusticias que durante un siglo ha cometido EEUU: seguro que íbamos a ver sus películas mucho más emocionados.
Dos cifras que he puesto en este post (las de países a los que exportan armas EEUU y China y la del porcentaje de inversión en petróleo de estos dos países) las he tomado de un artículo que cita a Barry Sautman, un sociólogo de una universidad de Hong Kong. Sautman asegura que la visión que Occidente tiene de la presencia China en África está llena de prejuicios, como ocurre con el tema del Tíbet. No conozco a este señor, y a lo mejor está a sueldo de Pekín, pero sólo puedo decir en su favor que trabaja en Hong Kong (donde tiene más independencia ideológica que si estuviera en China) y ha dado conferencias en EEUU, donde algunos le creyeron y otros no.
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