Ya va tocando dar por finalizado el juego convocado la semana pasada en este blog, y coronar a su ganador, que lo hay, y muy brillante.
En el concurso, como recordaréis, había que adivinar a qué países pertenecían los dueños de nueve miradas de ojos rasgados, teniendo en cuenta que todos ellos habían sido políticos de Asia Oriental.
En aquel post-concurso, os decía que no hacía falta que me identificarais de quiénes era esos ojillos, sino sólo de qué países eran. Sin embargo, la mayoría de los concursantes se animaron a intentar adivinar nombres, lo cual está muy bien.
He aquí las soluciones:
1 eran los ojos del timonel chino Mao Zedong  2 eran los ojos del excéntrico norcoreano Kim Jong Il  3 eran los ojos del líder de los charlies vietnamita Ho Chi Minh  4 eran los ojos del sanguinario dictador camboyano Pol Pot  5 eran los ojos del señor indonesio Suharto  6 eran los ojos del rey tailandés Bumibol  7 eran los ojos del surcoreano y premio Nobel de la paz Kim Dae Jung 8 eran los ojos del emperador japonés Hirohito  9 eran los ojos del dictador filipino Ferdinand Marcos 
No era fácil, ¿verdad? Pues los ocho concursantes que ha habido -no muchos, la verdad, pero es que era un reto complicado- lo han hecho fantásticamente. Siete de ellos contestaron en la sección de comentarios, y uno a través de email. Ésta fue su actuación:
Empollón Gafotas, que en concursos anteriores estuvo a punto de llevarse el premio, y Dani, acertaron un par de ojos (es decir, dos), por lo que quedaron últimos, pero eso sí, campeones morales, como la selección española en los Mundiales.
Benitezmail quedó penúltimo, con tres aciertos (seis ojos), pero con el mérito de que fueron los tres últimos, que fueron precisamente los que más se le atragantaron a otros participantes.
Benjawang, siempre dispuesto a participar en estas propuestas y premiado en alguna de ellas, fue el primero en atreverse a concursar y lo hizo con nota: cuatro aciertos (ocho ojos). Ello no le libra, empero, de figurar en antepenúltima posición.
En cuarto lugar se quedó un fijo de este blog y sus juegos, Zhenru, que tuvo seis aciertos, es decir, la nada despreciable cantidad de 12 ojos. Diploma para él.
Y ya en las posiciones de máximo honor tenemos a la Domi, con 14 ojos, o si lo preferís, siete aciertos. Tercera posición para ella, y medalla de bronce.
El segundo lugar fue para Mari Luz, y me duele decirlo, porque estuvo tan a punto de ganar que casi no puedo creer que no lo haya hecho. Ella acertó ocho pares de ojos, e incluso los nombres de a quiénes pertenecían, pero ¡se olvidó de escribir el noveno y último! Estoy seguro de que lo sabía también, pero se le olvidó escribirlo en el comentario. Error administrativo fatal, que le relega a un por otra parte muy meritorio segundo lugar: Subcampeonato y medalla de plata.
Y en primer lugar, el único participante que me hizo llegar sus respuestas por email (respuestas que voy a poner a continuación en la sección de comentarios de aquel post, para que no haya suspicacias). Se trata de Rubén, quien acertó nueve pares de ojos, es decir, todos, el pack de 18. Conviene puntualizar que Rubén acertó los países, que es lo que se pedía, pero no todos los nombres de sus dueños, ya que le faltó el de Kim Dae Jung (él dijo que los óculos eran de otro mandatario surcoreano, Roh Moo Hyun).
Y ahora ¡el premio! Que como prometí, serán dos (ya que Rubén tiene acertados todos) y de diseño exclusivo de Chinochano.
El primero es una fabulosa taza de desayuno:

Y el segundo, un rutilante imán para nevera o pizarra:

Los dos con la marca de la casa. Te los mando, Rubén, aunque sé paciente porque puede ser cuestión de semanas o meses. Son de la nueva tienda de este blog, que aún está en construcción, pero en la que ya podéis entrar y gastaros todos vuestros ahorros si así lo deseáis. Aprovecho para deciros que las gorras con el logotipo Chinochano están siendo lo más reclamado por los Reyes Magos de cara a estas Navidades.
Espero que hayáis disfrutado con este juego, y a ver si me participáis más, que lo mío me cuesta pensarlos...
Como epílogo, os pongo otro par de ojos para ver si me decís de quién son, pero esta vez sin promesas de tazas ni de imanes:
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