Uno de los políticos más carismáticos de China actualmente, Bo Xilai, está a punto de dejar su cargo como ministro de Comercio.
Bo es una personalidad interesante, algo diferente de otros líderes comunistas. Mientras éstos se suelen mostrar serios y grises, Bo es más sonriente, y lo que es más llamativo, le gusta hablar para la prensa (sus colegas raramente lo hacen, como mucho mandan a sus viceministros y otros subalternos para que lo hagan). Eso ha convertido a este hombre en una personalidad famosa, una "estrella" de la política china. Mientras tanto, -por citar a uno cualquiera-, ¿quién sabe en China quién es el ministro de Sanidad, y la cara que tiene?
Bo representa cierto soplo de aire fresco en la monótona política china, da una imagen más moderna y de señor inteligente y seguro, que no está allí por enchufe.
 Aunque hay que decir que algo de enchufe tuvo que tener, dado que el padre de Bo, que se murió este año con 98 años, era un importante revolucionario de la época de Mao y Deng Xiaoping. Se llamaba Bo Yibo, y era conocido como uno de los "ocho inmortales", ocho personalidades que dirigían la política china junto a Deng Xiaoping en los 80. Bo padre, todo sea dicho, fue en 1989 uno de los "inmortales" que se mostró más a favor de reprimir por la fuerza las protestas de Tiananmen.
Antes de que ambos se movieran por las altas esferas de poder, Bo padre y Bo hijo las habían pasado canutas en la Revolución Cultural (1966-76), como tantos otros: la familia pasó cinco años en prisión y otros cinco en campos de trabajo, y la madre de Bo Xilai murió apaleada. Una historia común a mucha gente de esa época, pero no por ello menos trágica.
El padre de Bo en los años 40 (¡se parece mucho a su hijo!).
No sé muy bien por qué Bo Xilai deja el cargo en el ministerio. No es todavía muy mayor (menos de 60 años), y suele ser la edad lo que se cita para justificar las retiradas de los ministros en China. Quizá tanto conflicto con Occidente (los juguetes tóxicos, las pastas de dientes con dietilenglicol y otros muchos escándalos, que este año han inundado los medios) le han hecho mella. O quizá la muerte de su padre...
El caso es que el ministro saliente por lo menos tiene como consuelo el saber que probablemente será uno de los protagonistas de la gran inauguración, el año que viene, de la enorme Presa de las Tres Gargantas. Bo es ahora el gobernador de Chongqing, la municipalidad china donde comienza ese gran proyecto, muy polémico fuera de China pero que los líderes comunistas chinos quieren inaugurar con grandes fastos.
Tampoco es que conozca mucho a Bo (lo he visto en alguna rueda de prensa y acto oficial), pero como le pasa a mucha gente en China, me parece algo mejor que el resto de los políticos chinos, así que espero que le vaya bien en su nuevo cargo.
ACTUALIZACIÓN (29/12/2007): Jobar, si antes lo digo, antes sucede... Bo ha dejado hoy el cargo de ministro.
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