
Fernandet contaba hace unos días en su blog que la cerveza española Mahou ya ha llegado a China. Él la disfrutó en el Día de la Hispanidad en Cantón, durante el fiestorro que mostró en fotos.
Yo la caté en la Nochebuena en Pekín, comprada, según me dijeron, en un restaurante portugués que hay por el barrio de Chaoyang. Aunque estoy acostumbrado al sabor suave de las cervezas chinas, la Mahou de aquel día -¿o fueron más de una?- me supo a gloria.
Como el propio Fernandet apuntaba, es gracioso que Mahou, con ese nombre que tiene, se haya lanzado a vender botellines en el mercado chino. Desde luego, a fácil de pronunciar para los chinos no le va a ganar ninguna otra birra, ni siquiera las chinas: "¡Una Mao, una Mao!"
Para más inri, hay un pueblo en China que se llama Mahou, concretamente aquí, en una zona montañosa de las montañas de Fujian, en el sureste del país. Aunque en ese caso el nombre del pueblo no se pronuncia "mao", sino algo así como "majou".
Me alegro de que Mahou se haya atrevido a venir a China, se le alaba la valentía porque es pionera en su sector, la primera cerveza española que llega a China. Sí, la primera, aunque a lo mejor hay alguien que no está de acuerdo con esta afirmación. ¿Por qué? Pues porque el que haya estado por China habrá visto desde hace muchos años en las tiendas cerveza San Miguel, por lo que me dirá que San Miguel llegó a China antes que Mahou.
Sólo una parte de esa afimación es cierta, la de que San Miguel ("Sheng Li" para los chinos) llegó a China mucho antes que Mahou. Es más, los chinos pudieron beber cerveza San Miguel 40 años antes que los españoles. ¿Por qué? Pues porque San Miguel no es originalmente española, sino filipina, y la San Miguel que se vende en China procede de Filipinas.
San Miguel se fundó cuando Filipinas era aún española, en 1890, pero cuando esa cerveza llegó a China, durante la I Guerra Mundial, Filipinas ya llevaba unos 20 años independizada, y en España nadie había bebido cerveza San Miguel, como no fuera alguna que se trajeran de vuelta los últimos de Filipinas.
La San Miguel española nació en los años 50, cuando empresarios españoles viajaron a Filipinas y acordaron con la empresa matriz llevar la marca a España. La San Miguel española y la filipina, sin embargo, fueron desde el principio empresas independientes una de la otra, aunque actualmente sigan teniendo sabor muy parecido y una etiqueta casi idéntica, con las mismas letras de estilo así cómo gótico.
La foto, tomada de este blog, muestra con claridad la semejanza tipográfica de la Sanmi filipina (izq) y la española (dcha), y también la principal diferencia: la filipina lleva un escudo y la leyenda "since 1890", mientras que la española prefiere poner un barquito. Cuando estuve en Manila, hace un par de años, pude comprobar lo que es San Miguel en Filipinas. Se puede decir que prácticamente toda la cerveza que se vende allí es de esa marca, pero también muchos de los refrescos, la carne... San Miguel posee clubes deportivos, sus anuncios aparecen constantemente en la tele y en los carteles de la calle ... Los sucesivos presidentes de la empresa siempre tuvieron mucha influencia, incluso política, y a veces fueron asesores del presidente o dictador de turno. En ocasiones hasta pusieron un familiar suyo en el Palacio de Malacañang, la sede del Gobierno filipino (junto a la cual, casualmente, se fundó la primera fábrica de San Miguel hace casi 120 años).
Para cerrar este post uniendo a las marcas nombradas, nada mejor que recordar que la San Miguel española y Mahou son la misma empresa desde 2000, año en que se fusionaron, aunque la compañía mantiene las dos etiquetas.
Y ahora me voy un momento a la cocina, que después de escribir de todo esto me apetece un buen jugo de cebada.
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