En 2008 se cumple el 15 aniversario de la llegada de los estorninos a Huesca, mi ciudad natal (llegaron de Valencia, donde no los querían). Al atardecer, desde 1993, el cielo de la ciudad se ennegrece por la llegada de miles de estos pájaros, que van a dormir a los parques de la ciudad (antes iban al Miguel Servet, y ahora al del Isuela). Desde la casa de mi hermana se ve perfectamente esa imagen Hitchcockiana, una enorme bandada negra que a oleadas va poco a poco posándose en las copas de los árboles.
 Esta bella foto la he tomado de Flickr, porque las que tomé desde la casa de mi hermana las perdí cuando perdí la cámara. Si alguien tiene alguna foto de los estorninos oscenses y la quiere mandar, bienvenido sea.
En China también hay estorninos, una familia de pájaros muy amplia que se extiende por toda Europa, Asia y África. Sin embargo, no he oído que ciudades chinas tengan este tipo de "invasión". Los estorninos, por el contrario, han sido usados para hacer frente a plagas de insectos: el año pasado, sin ir más lejos, se reclutó un escuadrón de estos pájaros para combatir una plaga de langostas.
Por no haber, no hay ni siquiera plagas de palomas, ese animal que será símbolo de la paz y todo lo que se quiera, pero deja las ciudades del mundo hechas un asco con sus deposiciones.
Sí conviene recordar que hay una ciudad en el noreste chino, Shenyang, donde hace unos años estaban preocupados por el exceso de cuervos, que también oscurecen el cielo al atardecer. Para combatirlos, así como en Huesca se puso en marcha el "Estorninator", Shenyang colocó cuervos falsos en las copas de los árboles.
Aunque en China los cuervos son símbolo de mala suerte -un poco como en Occidente-, en Shenyang les tienen algo más de aprecio porque una leyenda dice que unos pájaros de esta especie salvaron la vida de un emperador manchú.
 Cuervos en Shenyang.
Hay un pájaro de la familia de los estorninos, la maina, que se ve muy frecuentemente en Pekín, enjaulado cual canario. La maina es un pájaro que puede imitar sonidos, como los loros. Recuerdo haber visto varios de estos estorninos negros y amarillos en los baños de algún que otro restaurante pequinés. No sé si es costumbre tenerlos ahí... Pobres, encima de enjaularles, los llevan al rincón más apestoso de la casa.
 Maina, primo lejano de los estorninos oscenses.
Por meter en el mismo saco todo lo que tiene que ver con pájaros en China, mencionaré aquí que Mao Zedong, un tipo que tenía ideas de bombero de vez en cuando, ordenó un día a los chinos que mataran todos los gorriones que pudieran, porque los consideraba una peste que arruinaba los cultivos. Lo que pasó es que millones de estos pájaros murieron, la especie desapareció en muchas zonas rurales, y ello ayudó a que aumentara la población de insectos de los que se alimentaban los gorriones, lo que a la postre acabó con muchas cosechas. A Mao le salió el tiro por la culata.
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