 Me sorprendió mucho enterarme este fin de semana de que la tercera parte de La Momia (o The Mummy, para los murcianos que me estén leyendo) se está rodando en China. Lo normal es que las películas momificadas se desarrollen en Egipto, pero en esta ocasión Brendan Fraser se enfrentará a malos envueltos en papel higiénico muy alejados del Nilo.
La momia mala -al parecer, de un emperador de la dinastía Han- será el pobre actor al que siempre le toca hacer de chino malo: Jet Li (cuando en Hollywood necesitan un chino bueno, acuden a Jackie Chan). La bruja que maldijo al emperador y lo convirtió en momia viviente es otra china -malasia, en realidad- que también aparece mucho en las películas de acción: Michelle Yeoh.
De todos modos, tampoco es tan descabellado que una película sobre momias tenga a China como ambientación. Puede resultar, sí. A China no le falta de nada para ello: tiene por ejemplo pirámides (aunque mucho más pequeñas que las egipcias) en una zona casi desértica en la región de Ningxia, en el noroeste chino.
En realidad no tenían este aspecto originalmente, estaban recubiertas de paredes y tejados de madera, pero al pudrirse ésta, se quedaron así.
Por otro lado, China también tiene muchas momias. Una de las más espectaculares se puede ver en un museo, en la ciudad de Changsha (aunque estos días mejor no ir allí, que es la zona más afectada por las nevadas). La momia pertenece a una noble, la marquesa de Dai, que vivió hace más de 2.000 años. Ésta es más o menos la imagen que tenía en esa época...
 Y en este enlace podéis ver la momia en que se ha convertido (ADVERTENCIA: tened cuidado, la imagen es un poco desagradable). En el enlace se cuenta también bastante sobre la historia de esta momia.
Yo vi a la embalsamada marquesa cuando estuve en Changsha, y me quedé impresionado con ella, porque además el museo está montado para que hasta el final no la veas (antes te enseñan los objetos funerarios, los ataúdes, imágenes de la marquesa en vida, etc). El efecto de ver la momia al final de todo, con ese aspecto aterrador, es apabullante. Y encima... ¡aún tiene pelo!
La momia de la marquesa Dai no es la única de China. Hay muchas otras, entre ellas la famosa momia que "fumaba marihuana", una de las noticias sobre este país que mejor se publicó en los periódicos en español cuando apareció el misterio, hace cosa de un año.
Por cierto, que a muchos nobles y reyes chinos, cuando se morían, les ponían un traje hecho de tablillas de jade, muy bonito pero también inquietante (lo podéis ver en numerosos museos chinos).
 Además de pirámides y momias, no faltan los misterios en torno a los enterramientos y los rumores sobre maldiciones en esos lugares. Aquí ya me estoy metiendo en terreno Iker Jiménez... Uno de los grandes misterios en torno a las sepulturas chinas es el lugar donde está enterrado el Primer Emperador, Qin Shihuang (el de los Guerreros de Terracota). Se supone que está bajo esta colina, que originalmente era su mausoleo...
Pero los arqueólogos no se atreven a entrar en ella, porque dicen que, cuando lo hagan, la momia del emperador y todo lo que haya en la cámara funeraria se desintegrarán al contacto con el aire exterior.
Bueno, eso es lo que dicen, pero seguro que Iker piensa que los expertos temen que sobre ellos recaiga la maldición imperial. Maldición como la que La Momia III nos contará el verano que viene en las pantallas de los mejores cines palomiteros.
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