Desde las pasadas Navidades, en la entrada de un centro comercial de Pekín se puede ver esto:
A primera vista parece un árbol de Navidad que se han dejado allí por desidia, de la misma forma que más de uno nos comemos el último turrón en julio o desmontamos el Belén en octubre (bueno, ya puestos, lo dejamos para la Navidad siguiente).
Pues no, ¡craso error! Lo que pasa es que los dueños del centro comercial han pensado que, ya que se gastan la pasta en un árbol enorme y decorado, mejor aprovecharlo al máximo.
Los que sepan chino ya habrán visto que en el árbol están colgados los caracteres de "Xinchun Kuaile" ("Feliz Nueva Primavera", traducido así de sopetón). Es decir, que el árbol no sólo felicita la Navidad, sino también el Año Nuevo chino y el Festival de Primavera. Esto también se aprecia por el hecho de que de él penden numerosas linternas rojas, símbolo de esta época de alegría y jolgorio oriental:
 Pero no contentos con ello, los dueños de la tienda han dicho: "¿Por qué no estirar un poco más la cosa y usarlo también para San Valentín?". Así que, ni cortos ni perezosos, han puesto al pie del árbol, en vez de regalos, unos grandes corazones que recuerdan al patrón de los enamorados.
Práctico, elegante y multicultural: un árbol para celebrar de una tacada la Navidad, el Año Nuevo chino y el Día de los Enamorados. Si los dueños se ponen, hasta lo pueden quemar en marzo, para enlazar con las Fallas de Valencia.
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