 El otro día, paseando por el zoo de Pekín -que este año cumple un siglo de existencia- me llamó la atención ver que tres niños de seis o siete años llevaban puesto un pañuelo en la cabeza, como el piratilla que hay aquí a la derecha. Parecía como una nueva moda que las madres pequinesas les han impuesto a sus hijos.
No sería extraño que hubiera llegado esta moda, teniendo en cuenta la afición de los padres chinos por "decorar" a sus amados y a veces ultramimados hijos con curiosos complementos. Y no me refiero sólo a bebés, que ya sabemos que son expuestos a toda clase de patucos, vestidos de flores y gorros de gusto repipi, sino a niños hechos y derechos de siete, ocho, nueve años, ya cursando tercero de EGB o lo que demonios se estudie en estos tiempos que corren.
El del pañuelo pirata desde luego no es el primero de estos complementos. Está, por ejemplo, la costumbre de ponerles a los chicos orejas o colas animales, integradas a sus abrigos y gorros...
 O la de vestirlos como chinitos de la época imperial (esto es muy frecuente verlo en el Año Nuevo chino).
Últimamente no se ve tanto, pero hace unos años estuvo muy de moda poner a las niñas falsos rizos rubios con tirabuzones. Aunque no estoy seguro de si esto era por capricho de las niñas o de sus padres. De esto no he encontrado foto en la Interné, y las que yo tengo son de mi época de fotografía predigital, así que, si alguien tiene alguna, está invitado a mostrarla aquí.
También es muy socorrido el hacer cortes de pelo que un adulto raramente se atrevería a hacerse, a menos que fuera Ronaldo o Lina Morgan...
Mientras surgen toda clase de tuneados para los millones de hijos únicos chinos, se van perdiendo otras costumbres paternales, algunas para mejor, como ésa de que los niños lleven el culo al aire, a través de un pantalón agujereado. Es cierto que los pañales son todavía muy caros para muchas familias chinas, pero es que a un bebé así, en invierno, le puede dar un yuyu.
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